Los ojos verdes de la chica lucían enfadadados mirando al chico de cabellos color zanahoria que se encontraba delante suya.
Este se había sentado en el suelo con una de las guitarras del aula de música.
Últimamente Jinyoung pasaba las tardes después de clases metido allí, tirado en el suelo rodeado de papeles, que, según pensaba la chica, serían las partituras de algunas canciones.
Le había escuchado tocarlas a escondidas antes de entrar a regañarle. No las conocía. ¿Jinyoung componía? A decir verdad, sonaban bastante bien. La melodía era muy relajante y le hacía sentir bien solo con escucharla...
Pero...pero..¡eso no quitaba el hecho de que siempre entraba a coger lo que le diese la gana! Por más que le llamase la atención, seguía haciendo lo mismo. Era como si le gustase fastidiarla.
-Que molestia...-dijo el chico intentando incorporarse de un salto.
Jinyoung ya de pie, estiró el brazo y le ofreció la guitarra a la chica. Este puso cara vacilante.
Haru se la quitó rápidamente de las manos sin mirarle, abrazando, más tarde, el instrumento contra ella.
-Siempre estás enfadada conmigo. ¿Tanto me odias?- pregunto el chico arqueando una ceja.
-Si hicieses las cosas como debes no me pondría así contigo...- le contestó hinchando las mejillas molesta.
-Si no...-
Jinyoung acercó su mano, mientras hablaba, a la cabeza de la chica en un intento de acariciarla pero le interrumpió la puerta del aula abriéndose de la nada nuevamente.
Allí aparecieron tres figura: Inass, Gongchan y Sandeul, los cuales estaban buscando a Haru.
-¿Veis? Os dije que estaría aquí.-
Inass se dirigió a los chicos que venían detrás suya.
Entonces puso la mirada en su amiga y acto seguido reparó en la presencia de otra persona.
Jinyoung, el amigo de Dongwoo.
Haru no había parado de hablar de Jinyoung siempre que estaban juntas las últimas semanas. Se quejaba de él pero Inass podía ver ese brillo en los ojos de su amiga.
Puede que no se hubiera dado cuenta aún de que sentía algo por el amigo de Dongwoo, pero a ella no la podía engañar, desde luego que no.
Y allí estaba de nuevo, junto a él.
A pesar de esto Inass se acercó hacía ellos sin vacilar e inmediatamente Sandeul, al que todo aquello le parecía bastante interesante, imitó a la chica siguiéndola de cerca.
Gongchan simplemente se había quedado allí, parado, mirando a aquel chico. Otra vez él...
Inass saludó a Jinyoung y rápidamente miró a su amiga.
-Haru, te estábamos buscando. ¡Vamos a dar una vuelta, vamos, vamos!-
Inass empezó a mover a su amiga de un lado para otro.
-¿Ahora?- dijo la chica quejándose.
-Sí, ¿por qué no? Últimamente has estado muy ocupada.- Volvió a tirar de Haru.- Anda, ven y despéjate un poco.-
La chica siguió insistiendo.
Entonces Sandeul, que se estaba divirtiendo bastante con todo esto, apartó a Inass de la chica.
-A lo mejor tiene ya planes...- Sandeul miró a Jinyoung.
Este le devolvió la mirada.
Haru observó también al chico aunque de reojo.
No le caía nada bien desde lo de la última vez y ahora tenía que soportarle en el instituto...
Gongchan al escuchar ese comentario se reunió finalmente con ellos.
-No creo que tenga nada que hacer, ¿verdad? Simplemente ven.- soltó Gongchan a la chica, aunque este miraba a Jinyoung desafiante.
Jinyoung, que parecía comprender toda la situación, le mantuvo la mirada.
Sandeul solo observaba.
-Bueno, Haru, si tienes otra cosa que hacer...- dijo Inass entre todo aquello intentando romper el silencio incómodo.
-¡No! No tengo nada que hacer.- contestó Haru que comprendió lo que había intentado decir Sandeul con el comentario anterior.
Gongchan, que se sentía victorioso ante aquello, cogió a la chica en un arranque para llevársela.
-Bien, vámonos.- dijo este tirando fuerte de ella.
Entonces Sandeul les paró en seco y se puso en frente del chico del pelo naranja.
-¿Por qué no vienes tú también con nosotros?- preguntó Sandeul a Jinyoung.
Haru comenzó a ponerse nerviosa. ¿¡A qué venía aquello!? ¿Planeaba algo? No se fiaba nada de Sandeul.
Jinyoung se quedó unos segundos dudando de si le hablaban a él o no.
-¿Yo...?- el chico se encontraba confuso.
Entonces Gongchan se volvió de nuevo. Ahora miraba a Sandeul.
-Seguro que no tiene ganas, déjale Sandeul.- contestó, Gongchan, de mala gana.
A Jinyoung le estaba molestando bastante la actitud de aquel chico y también el hecho de que tuviese cogido a Haru de la mano tan libremente. ¿Quién se creía ese...?
-No me importaría ir.-
Jinyoung volvía a mirar fijamente a los ojos de Gongchan, ahora, más intensamente que antes.
Este soltó una risa vacilante y nerviosa.
-Como quieras.- sentenció finalmente.
Gongchan le dio la espalda y soltó la mano de la chica.
Todo se quedó en silencio y uno por uno fueron saliendo de aquella sala.
¿Por qué diablos se metería en estos líos?
Dongwoo no paraba de preguntarse lo mismo una y otra vez.
Su amigo le había engañado pero bien.
Con la excusa de que iban a ir a ver un partido de baloncesto juntos le siguió sin más.
¿Baloncesto? ¿Jinyoung? ¡Cómo podía ser tan tonto!
Todo esto sin agregar que Dongwoo siempre era el que arrastraba a su amigo a todos lados ya que él nunca tomaba la iniciativa.
Sin embargo ahora se encontraba allí, que acababan de llegar a su piso.
Y sí, os preguntaréis también como acabaron yendo allí.
Pues bien, el tal Taedeul...¡Sandeul! Eso, eso, Sandeul.
El chico bajo del pelo negro...¡Ese!
Era la primera vez que trataba con él y ya había tomado la confianza para autoinvitarse a su casa.
Después de la larga caminata por las tiendas del centro de Seúl comenzó a llover fuertemente.
La única opción que tenían era refugiarse en la cafetería más cercana pero...¡oh! Todas estaban hasta arriba gracias al tiempo.
Al parecer medio Seúl se había puesto de acuerdo hoy para salir de compras.
No tuvieron más remedio que correr hasta ponerse debajo del tejado de una tienda.
Esta era una tienda de juguetes antiguos.
En la puerta principal se podía ver bien grande, con colores vivos y con letra cursiva el nombre de "heaven".
Aquella juguetería era la más famosa de allí y nadie dudaba de ello. Al ver el escaparate sentías la necesidad de volver a ser un niño de cinco años.
La fachada estaba consumida por el tiempo.
Pero este no es el tema...
Cada vez llovía más y más fuerte y el viento no paraba de soplar.
-Tsk...vaya chasco. Teníais que escoger el mejor día para salir.- dijo Dongwoo entre dientes.
-Pues no haber venido, guapo.- contestó Inass pronunciando exageradamente esa última palabra en modo de burla.
Dongwoo e Inass intercambiaron una pequeña mirada que se vio interrumpida a los pocos segundos.
-Será mejor que nos vayamos.- propuso finalmente Gongchan, el cual ya estaba cansando, girándose hacia donde se encontraba Haru.- ¿Volvemos por el camino de siempre?-
Jinyoung miró a Gongchan de arriba a abajo. "¿Camino de siempre?" ¿Acaso pretendía acompañarla "él" a casa?
En cuanto Gongchan iba a coger a Haru del hombro, Jinyoung se le adelantó con un ágil movimiento, del cual hasta él quedó sorprendido.
Todos se quedaron mirándole con cara de incrédulos.
Jinyoung aparentaba ir a su rollo y ser tan tranquilo que era raro en él ver aquellos arrebatos.
Este, que acababa de reparar en lo que había hecho, miró a Haru fijamente.
-¿Por qué no mejor venís a mi...casa?- Jinyoung soltó el hombro de la chica mientras se dirigía a los demás.- No queda muy lejos de aquí de hecho...- sentenció finalmente.
Gongchan se quedó mirándole un largo rato con cara de asco.
Dongwoo más bien le miraba intentando asimilar lo que acababa de decir.
¿Estaba invitándole a SU casa?
-No creo que sea buena idea meternos allí sin más...- Inass parecía que había leído el pensamiento de Dongwoo.- Seríamos mucha molestia, es mejor irnos ya.-
-Tiene razón. Además no nos conocemos de nada. ¿A qué viene tanta confi...?-
Gongchan no pudo acabar de hablar ya que Sandeul inmediatamente empezó a hablar, echándole hacia un lado.
-¿Por qué no? Se está ofreciendo...¡decir no es de mala educación!- gritó con una sonrisa de oreja a oreja.
Sus dos amigos se quedaron mirándoles sin saber muy bien qué decir. Este chico desde luego...
Antes de que a Dongwoo le diese tiempo a quejarse de aquel asunto, Sandeul ya estaba preguntándole a Jinyoung por la dirección donde quedaba su apartamento.
Y, sin percatarse si quiera, al instante, ya se encontraba rumbo hacia aquel maldito lugar...
-Así que vivís juntos...- acabó diciendo Sandeul después de un largo interrogatorio a los dos chicos.
-Sí, así es...- contestó Dongwoo de mala gana.
Sandeul no paraba de ir de un lado a otro de la casa inspeccionándola.
-¡Vaya! ¡Está reamente bien decorada! ¿Y cómo es que vinisteis los dos solos? ¿Acaso...?-
Sandeul se giró y miró a Jinyoung y Dongwoo, que se encontraban acomodándose en su sofá, con una sonrisa malvada.
Jinyoung le miró con una cara larga e inmediatamente le tiró el cojín con forma de gato que tenía a su lado.
Pleno. Le dio en la cara.
-No seas idiota.- dijo Jinyoung mientras apoyaba su espalda contra el sofá.
Sandeul entonces devolvió el cojín de vuelta y empezó a reírse como un loco.
-¡Qué era una broma, hombre!-
Este anduvo hacia ellos y se sentó justo al lado de Jinyoung.
Jinyoung le miró sorprendido.
-Puedes sentarte, no te preocupes.- dijo irónicamente.- ¿Nadie te enseñó modales?-
Sandeul volvió a soltar una carcajada.
-Sin modales y ruidoso.-
Jinyoung empezaba a desesperarse y comprendió que lo mejor era ignorar a aquel chico. Entonces puso su mirada en Haru.
-¿No os sentáis?- dijo mirando a esta.- No mordemos, aunque si tú me lo pides...-
Dongwoo le metió una patada a Jinyoung avergonzado como si lo que acabase de soltar se lo hubiese dicho a él.
Todo esto quedo oculto gracias a la mesita que había en frente suya.
Gongchan sentía ganas de gritarle unas cuantas cosas a ese tipo. Pero...no. No debía perder los nervios así.
Resignado, se sentó al lado del chico de las gafas.
-Esto...¿no os importaría darme un vaso de agua...? Es que...me duele algo la garganta.- dijo Inass algo tímida.
Aquel ambiente era nuevo para ella.
Haru, la cual se sentía incómoda por el comentario de antes, se adelantó a hablar antes de que alguno de ellos pudieran responderle.
-Y-Yo te acompaño...- dijo mientras le temblaba la voz.
Haru empujó a su amiga hacia la derecha y en un momento desaparecieron por una de las puertas más cercanas, dejándola abierta a su paso.
Una vez dentro las dos se sorprendieron gratuitamente.
¡La cocina era enorme!
Las paredes eran verde pistacho y los electrodoméstricos parecían bastante nuevos y modernos.
En el centro había una pequeña mesita con cuatro sillas bien colocadas y encima de esta, un florero con tulipanes de plástico.
Inass se dirigió a la nevera sigilosamente, como si la estuviesen vigilando.
Su amiga se puso cerca suya inmediatamente, esta seguía sumergida en sus propios pensamientos. ¡Jinyoung era tan idiota!
Inass sacó de la nevera una de las botellas de agua que había y empezó a buscar los vasos.
No tardó mucho ya que los encontró en la estantería cerca de ella.
Poniéndose de puntillas para poder llegar bien, alcanzó el primer vaso que pilló y empezó a servirse el líquido de la botella en él.
Se lo bebió prácticamente de un trago dejando el vaso en el lavavajillas que se encontraba detrás suya.
-Bueno, ya...- Inass se volvió hacia Haru.- ¿Por qué me duele tanto la cabeza de pronto?-
Haru miró a su amiga, la cual se encontraba con la mano posada en la cara.
-Quizás sea por dormir mal.-
-Puede...- dijo dando un paso hacia el frente.- Bueno, no importa, salgamos.-
Arrastrando a Haru hacia fuera y cerrando la puerta de la cocina, volvieron al salón.
Al acercarse poco a poco al sofá vieron que los cuatro estaban teniendo una discusión acerca de algo.
Pero algo iba mal.
A Inass empezaron a temblarle las piernas. No podía...controlar...su cuerpo.
Y en un instante, se desplomó en el suelo.
Haru, asustada, se agachó corriendo.
Dongwoo hizo lo mismo mientras se acercaba de un salto a las chicas.
-Inass, ¡INASS!-
Haru no paraba de mover a la chica de un lado a otro mientras Dongwoo le levantaba la cabeza suavemente pasándole su mano derecha por detrás.
De pronto la chica abrió los ojos. Inass comenzó a reírse a carcajadas mirando a Dongwoo y Haru, los cuales estaban atónitos.
Por más que le preguntaran qué pasaba ella se limitaba a reírse subiendo las piernas hacia arriba.
Dongwoo, entonces, acercó su cara hacia la de la chica y al oler su aliento lo supo. Alcohol.
Luego se fijó en su rostro sonrojado. Sin duda, no podía ser otra cosa.
Dongwoo se levantó y volteó su cuerpo.
-¿Otra vez has vuelto a rellenar las botellas de agua con alcohol para que no te pillase nadie...? Desde luego eres astuto como un zorro, maldito.-
El chico se agachó nuevamente y cogió en brazos a Inass que estaba ya teniendo dulces sueños.
Supongo que el hecho de beber un alcohol demasiado fuerte de un trago y ser la primera vez debía de ser demasiado para una persona.
-¿Al...cohol?-
Haru, que había estado todo este tiempo sentada sobre sus rodillas, dio un brinco para incorporarse.
Acercándose hacia el chico volvió a repetir lo mismo.
-¿Alcohol? ¿Otra vez estás...?-
La chica se puso delante suya pero este simplemente miraba hacia otro lado intentando ignorarla.
-Oye...eres...-entonces empezó a tirarle de la oreja izquierda.
Jinyoung, dolorido, se quito la mano de la chica de encima.
-¿Qué haces?- preguntó malhumorado mientras se quejaba del dolor.
-Por ignorarme.-
Haru más que mirarle con ira le miraba con una expresión triste...
Y Gongchan, Gongchan pudo notarlo. Esa cara mostraba lo preocupada que estaba por aquel chico, el cual solo conocía de unos escasos meses...
-Siento molestar pero...- dijo Dongwoo dirigiéndose a Haru. Este seguía con la chica en brazos.- ¿Esperamos a que se le pase algo el mareo? No creo que sea buena idea que vaya así a su casa. Voy a dejalar descansando en mi cuarto.-
Dándose media vuelta, llevó a la chica hasta la puerta que había detrás del sofá, cerrándola consigo.
En el interior de su cuarto dejó a la chica con sumo cuidado, reposando sobre su cama.
Desde luego su habitación no parecía la de un chico de su edad.
No tenía muchos colores ni estaba muy adornada.
Lo más llamativo era una maceta con una bonita planta que tenía colocada en la ventana.
De lo que sí se sentía orgulloso era de su colección de libros y CDs. Las exponía en una bonita estantería al lado de la cama.
Dongwoo miró por útima vez a Inass antes de salir de allí.
Esta se encontraba muy calmada esbozando una sonrisa mientras dormía. "Estará teniendo un sueño bonito", se dijo Dongwoo.
Sus cabellos estaban dispersos a su alrededor de un modo bastante alborotado.
El chico la tapó entonces con una manta y volviendo a mirarla de nuevo, apagó las luces para finalmente irse.
Al salir lo primero que pudo escuchar fueron los gritos de aquel chico.
-¡Venga, juguemos a eso!- dijo Sandeul emocionado levantándose del sofá.
-¿Jugar a qué?-
Dongwoo preguntó asustado mientras se reunía con ellos.
-¡Ah, Dongwoonie! Estábamos hablando de "verdad o atrevimiento". Ya sabes.- gritó animadamente.
¿Dongwoonie...? ¡Qué aires para ser la primera vez que se ven!
Haru, que se había sentando al fin en una esquina del sofá, cerca de Channie, miró preocupada a Dongwoo.
-I..Inass...¿cómo está?-
-Está descansando tranquilamente, no te preocupes.- dijo volviendo de nuevo hacia la puerta de su habitación.- Si vais a jugar a esa chorrada yo mejor me voy, quiero darme una ducha.- acabó de decir mientras desaparecía de un portazo.
Entonces la incomodidad volvió a reinar en aquel salón. Solo los gritos entusiastas de Sandeul rompían el silencio que reinaba entre los tres restantes.
-Bueno, ¿qué decís?- volvió a gritar Sandeul.
Este corrió a abrazar a Haru por la espalda intentando convencerla.
-Venga, juguemos.- dijo poniendo una voz dulce.
Gongchan y Jinyoung pusieron su mirada en Sandeul. Demasiado cerca, demasiado.
Jinyoung tiró de Haru hacia él y la dejó al lado suya en el sofá.
-Está bien, lo que sea.- contestó.
Sandeul cogió el sitio en el que antes estaba sentada la chica y soltó una risita al escuchar aquello.
-Bien. Entonces...¿quién empieza?-
Realmente no había nada mejor que una ducha de agua caliente para despejar la mente.
La verdad hoy se sentía algo desanimado y ni sabía el por qué...
Sólo lo notaba de ese modo.
En cuanto salió de la ducha empezó a colocarse la ropa. Había cogido otra del armario, distinta de la que llevaba antes.
Esta vez se puso unos vaqueros negros acompañados de una camiseta blanca con dibujos extraños.
Ah, por supuesto, no podían faltar sus gafas.
Mirándose por última vez al espejo salió destino a su habitación.
Era una gran ventaja tener el cuarto de baño allí mismo para él solo.
En cuanto salió observó a la chica que dormía sobre su cama.
Aún seguía allí, durmiento tan pacíficamente...
Dongwoo se movió lentamente hacia Inass y, de nuevo, se quedó mirándola...
Si se acercaba un poco podía notar su respiración.
De hecho, su respiración rebotaba por todo su cuarto llevándose el silencio consigo.
Se acercó un poco más. Y más...
Hasta que, al fin, podía rozar prácticamente los labios de la chica.
Ahora hasta podía olerlo. Su olor.
Olía a jazmín.
Dongwoo cerró los ojos e inspiró suavemente, le estaba gustando bastante aquella sensación.
Levemente, empezó a inclinarse.
Apoyando sus brazos, bajó...
Podía notar el cuerpo de la chica.
Y, sin pensarlo por mucho tiempo, posó sus labios en los de ella. Suave, delicadamente.
Se separó de ella y comenzó a acariciarle los cabellos con la mayor dulzura del mundo.
¿No podía ser siempre así con ella y mostrarle lo que siente...?
No, al parecer, no.
-Bien, te toca.-
Sandeul señaló a la chica, la cual, puso cara de circunstancia.
¿Por qué precisamente ella? ¡Maldita sea!
Haru pestañeó rápidamente y tragó saliva.
Entonces irguió su espalda mientras acomodaba esta con el respaldo del sofá.
Sandeul soltó la risa de su vida y empezó a mirar a la chica directamente a los ojos.
-Si tuvieses que acostarte con Jinyoung o Gongchan a la fuerza, ¿a cuál de los dos eligirías?-
Aquella pregunta fue como una bomba que el chico dejó caer tan tranquilamente, que ninguno de los allí presente pudieron asimilarla.
Haru abrió los ojos como platillos. ¿Acaso había bebido el también alcohol?
Los chicos, a los que había nombrado, simplemente se limitaban a esperar la respuesta de la chica como si se tratase de una competición.
Haru notó sus miradas. Era tan...incómodo.
De pronto meneó la cabeza de un lado para otro intentando sacar de su mente cualquier pensamiento no deseado.
¡No!
-¿Qué tipo de pregunta es esa? ¡De ninguna manera!- contestó después de un rato mirando al chico con una expresión de ira mezclada con vergüenza.
-¿Por qué te alteras tanto? ¿Acaso tienes miedo de tu propia respuesta?- preguntó con tono serio.- Bueno, quizás es porque ya lo hayas...ejem. Eso. Con Jinyoungnie, ¿me equivoco?- finalizó pasando su mirada al chico, el cual se encontraba al lado de Haru.
Haru sentía como si le acabasen de dar una paliza. Sus mejillas ardían y se sentía mareada. ¿Que...qué?
Gongchan pudo notar los nervios de la chica. Increíble.
Jinyoung al contrario estaba tan...calmado. Como si no fuese de él de quien estuviesen hablando.
-¿Y qué si es cierto?- preguntó este último mientras pasaba su brazo por detrás de la chica apoyando la mano en su cadera.
Haru le rechazó de inmediato y se alejó de él poniéndose al borde del sofá.
-No...¡no es cierto!- se tragaba casi las palabras al hablar.- ¿De dónde sacas semejante cosa?-
-Por lo visto has estado antes aquí...¿o como sabías dónde estaba la cocina antes cuando has ido a acompañar a Inass?- arqueó una ceja después de decir esto.
-Eso...verás..- la chica estaba más nerviosa de lo habitual.- ¡Solo viene a entregarle unos papeles! ¡Nada más!-
Apretó tanto sus manos mientras gritaba esto, que se clavó las uñas con las palmas de estas.
Las piernas le temblaban.
Gongchan, que estaba muy enfadado, volvió la vista hacia otro lugar. No quería saber más del tema, había tenido suficiente.
-No neguéis la...-
Dongwoo volvió a aparecer por la puerta de su habitación interrumpiendo a Sandeul.
Jinyoung entonces le miró. Su amigo estaba...¿sonrojado?
Sin duda algo raro había en él. Se encontraba nervioso, más distraído de lo normal. Como si estuviese en otro planeta.
Incluso se acercó hasta ellos casi yéndose para los lados.
-¿De qué habláis?- dijo cuando por fin volvió en sí.
Sandeul sonrió ante la pregunta, Gongchan y Haru miraban cada uno a un lado y en cambio Jinyoung...
Jinyoung se encontraba estirado en el sofá como si nada acabase de ocurrir.
¿Había algo que consiguiera poner nervioso a este tío?, se preguntó Haru.
-Cosas muy interesantes querido Dongwoonie, cosas muy interesantes.- acabó por decir el chico del pelo negro.
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