El aire de pueblo sin duda era mejor que el de Seúl.
Esa mañana el sol estaba fuera y una agradable brisa les hacía compañía a los pájaros que se escuchaban cantar a lo lejos.
Habían cogido su tren temprano y al fin llegaron a Cheongju.
En el viaje Dongwoo había estado hablando de un montón de cosas con la chica, parecía que su ánimo había subido algo desde la última noche. En cambio ahora estaba absorto mirando el paisaje que les rodeaba.
Seguro que todo aquello le traería muchos recuerdos, se dijo la chica.
La verdad, Cheongju era bastante grande, más de lo que se esperaba Inass.
Había mucha vegetación y los edificios y las casas eran bastantes bonitos. No tenía nada que ver con Seúl.
A lo lejos ya podían ver el hospital, el único que había en aquel pueblo.
Parecía bastante antiguo y no tenía muchas plantas.
La fachada era blanca y azul con el símbolo de sanidad pintado en verde. En grande se podía leer: "Cheongju Hospital".
De pronto los dos aligeraron el paso inconscientemente y en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraban en la puerta principal.
Por fuera podría parecer bastante antiguo pero por dentro era muy moderno. La chica se sorprendió al notar esto.
Dentro había un lío de gente moviéndose de un lado a otro, la mayoría eran enfermeras o doctores, los demás pacientes que acababan de salir de sus respectivas habitaciones para tomar el aire y otros simplemente familiares esperando nerviosos.
Mientras Inass se había quedado embobada mirando el hospital de arriba a abajo, Dongwoo ya se había dirigido a recepción para preguntar por su madre.
La chica, al verle, fue corriendo hasta él.
Al otro lado de la mesa de recepción había una mujer joven, bastante morena y con mechas en el pelo. Esta estaba tecleando algo en un ordenador a la velocidad de la luz.
Dongwoo al parecer ya había dado el nombre de su madre y estaba esperando por el número de habitación.
-¿Shin ChoHee, verdad? Habitación 202.-
La mujer le dedicó una sonrisa a los dos chicos.
-Vale, gracias.-
Dongwoo cogió inmediatamente a Inass de la mano y anduvo rápido hasta el ascensor.
No sabía por qué pero de pronto a Inass se le habían quitado las ganas de estar allí. Solo de pensar en cuál podría ser la reacción de Dongwoo al ver a su madre, le aterraba.
Pero debía de ser fuerte porque si él la necesitaba no podía mostrarle que tenía miedo.
Ya habían llegado. Habitación 202.
Dongwoo tocó suavemente al primer golpe y al segundo ya lo hizo más decidido.
Al otro lado se pudo escuchar una voz diciendo que pasaran.
Dongwoo abrió la puerta de golpe.
La mujer que había al otro lado miró bastante curiosa y en cuanto vio a Dongwoo se puso muy contenta.
-¿Dongwoo...? ¿Qué estás haciendo aquí cariño?- contestó su madre mientras se erguía en la cama.
Dongwoo se quedó mirando hacia dentro sin dar ni un solo paso.
La habitación no era muy amplia, lo suficiente para que entrasen dos o tres personas.
La cama estaba al lado de la gran ventana que había al frente y cerca estaba la televisión.
Todo estaba muy iluminado con que las luces a esa hora no eran necesarias.
La madre de Dongwoo miró a su hijo apenada.
-¿Ha sido tu padre quien te ha contado esto, verdad? Yo le dije que no quería...no quería hacerte infeliz Dongwoo. Por eso no te conté, pero al final has acabado enterándote...mi pobre Dongwoo, mi bebé, él no debería sufrir por culpa de sus padres...-
Entonces la mujer miró hacia la ventana dándole la nuca a Dongwoo.
Este miró de pronto a su madre.
Inass, que había estado todo el rato a un lado para que la madre no pudiese verle, no podía soportar aquella situación y le dio un empujón a Dongwoo para que avanzase.
Pero no nada. Se encontraba como paralizado.
Entonces la chica se acercó hasta la mujer y se sentó en el borde de la cama junto a ella. Esta volvió la vista pensando que era su hijo quien se había acercado.
-¡Oh, vaya! ¿Quién eres?- preguntó la madre de Dongwoo sorprendida.
-Eso no importa ahora señora ChoHee.-
Inass le dedicó una sonrisa y le cogió de la mano.
-No tiene que preocuparse por su hijo. Le va bastante bien, se lo puedo asegurar. Y si fuese el caso contrario yo me encargaría de que eso no pasara.-
Entonces la chica apretó el puño con decisión delante de ChoHee.
Esta que llevaba un rato con cierta expresión triste, comenzó a reírse.
Inass se sentía genial en aquellos momentos.
De pronto se levantó y se acercó al chico. Este seguía paralizado.
Inass tiró de él hacia su madre con todas sus fuerzas.
Al final Dongwoo se paró allí, en frente de su madre, sin saber exactamente qué decir.
ChoHee le hizo un gesto para que se acercara más y poder darle un abrazo a su hijo.
Dongwoo se agachó y se enganchó alrededor de los brazos que había extendido su madre anteriormente.
Antes de poder decirle nada, este se echó a llorar.
Llorar como si fuese a explotar.
ChoHee acariciaba la cabeza de su hijo lentamente.
Esta había cerrado los ojos pero a pesar de todo no lloraba, solamente se dedicaba a consolar a su hijo.
-Dongwoo, no llores, mamá está bien, ¿vale?-
Sin embargo las lágrimas del chico no cesaban.
Inass, que no había parado de contemplar la escena tuvo que echar la vista a un lado porque no podía con ello más.
Hasta a ella se la habían escapado algunas lágrimas.
Después de un rato el chico paró de llorar y empezó a secarse los ojos llorosos con la ayuda de su madre.
Este se levantó entonces de la cama.
Suspiró hondo y le dedicó una sonrisa a su madre.
-Mamá, tú no me haces sufrir, tenlo siempre claro.-
-Está bien cariño...pero de verdad que no deberías haber venido desde Seúl hasta aquí solo para...-
-No digas eso. Esto es importante. Es normal que haya venido a verte. Sino fuese por papá...-
Dongwoo se detuvo.
Sí. Sino fuese por su padre él no estaría ahí. Ni se habría enterado de que su madre estaba ingresada en el hospital a causa de...a causa de eso.
ChoHee al ver a su hijo tan serio quiso cambiar de tema.
-No importa hijo.- la mujer suspiró.- Hacía tanto tiempo que no te veía...has cambiado. Y no solo digo físicamente. Esa chica te ha cambiado.-
ChoHee guiñó el ojo a Inass.
-¿Por qué no me has dicho que tienes novia? Ni me la presentas.-
Inass miró de golpe a Dongwoo el cual hizo lo mismo.
-Mamá, no es mi novia. Es solo una amiga. S-Se llama...-
-¡Inass, encantada!- la chica aún dominada por los nervios hizo una torpe reverencia.
-No eres de aquí, ¿verdad?-
-No, soy de Japón pero llevo varios años viviendo en Seul.-
-Mi hijo sabe bien. Se ha buscado a una japonesa. Como se nota que has salido a tu madre.-
Dongwoo avergonzado ante aquel comentario se dirigió hacia su madre.
-¡¡M-Mamá!!-
ChoHee comenzó a reírse a carcajadas.
Inass pudo ver como a Dongwoo le cambió la cara.
Ahora parecía más sereno.
Seguro que el solo hecho de ver a su madre así, riéndose, despreocupada de todo, le tranquilizaba un poco.
Habría pasado por momentos muy difíciles después de que le diagnosticaran el cáncer. Se podía comprobar solo al verle el pañuelo que le tapaba la cabeza.
-¿Planeáis pasar la noche aquí? Os dejaría la casa pero la pusimos en venta desde que estoy aquí...-
-Por eso no hay problema, cogeremos el tren de las seis y media para volver, mamá.- dijo Dongwoo con una media sonrisa.
-Está bien cielo.- ChoHee acarició el hombro de su hijo.- Inass, acércate.-
La chica extrañada dio un paso hacia delante.
ChoHee con un gran esfuerzo consiguió levantarse de la cama. Dongwoo no paró de sujetarla en todo momento pero esta se opuso a que le ayudase.
La mujer se lanzó sobre Inass dándole un fuerte abrazo.
"Gracias. Muchas gracias."
Y sin saber muy bien por qué, Inass comenzó a llorar...
Ese mismo día, dos horas más tarde....
-No puede ser.-
Dongwoo miró por segunda vez el anuncio que colgaba en la puerta de la estación de trenes.
"Línea hacia Seúl: averiada. Por favor, perdonen las molestias."
Dongwoo cogió el papel y lo arrancó de cuajo tirándolo al suelo. Inass le tiró del pelo al ver la escena que estaba montando.
Este le devolvió una mirada de dolor y enfado.
-¿Pero qué haces? ¿Eres idiota? ¡Para!- dijo avergonzada mirando a todos lados.
-¿Y ahora qué hacemos?- preguntó Dongwoo desesperado.
-¿Por qué no alquilamos una habitación para una noche y ya está? Tiene que haber posadas por aquí, ¿no?-
-¿Posadas? Déjame pensar...-
Dongwoo se quedó un rato meditando.
-Ah, sí. Cerca de aquí hay una. Es la que más cerca queda pero es en mitad del bosque...-
-Bueno, eso no importa. Necesitamos un sitio donde pasar la noche. ¿Estará la línea arreglada para mañana...?-
-Seguramente. O eso escuché decir a unos que iban también para Seúl. No suelen tardar mucho en arreglarlas.-
Inass suspiró en modo de queja.
El chico le miró sin saber qué hacer, entonces tiró de ella fuera de la estación.
Si había algo importante que hacer ahora sin duda era encontrar la posada.
Hacía tantos años que no se pasaba por allí que realmente no sabía situarla en su lugar exacto. ¿Y qué pasaba si la habían cerrado?
Al final se veía durmiendo en el bosque con los animales. Después de un largo rato de paseo un rayo de luz le iluminó.
¡Allí estaba!
Siempre que iba de pequeño de "aventura" con sus amigos se topaban con ella y pensaban que se trataba de una casa encantada. ¿Cómo podía ser tan estúpido?
Cuando entraron una señora bastante entrada de años les recibió. Esta era bajita y con muchas canas en el pelo.
Se encontraba sentada en un sillón que había en la entrada y en cuanto vio a los dos chicos les incitó para que se acercaran.
-Vaya, hacía tiempo que no venían jovencitos por aquí...¿queréis una habitación?-
Daba algo de miedo aquella mujer, pensaron.
Inass miró a Dongwoo y le dijo con los ojos que contestara él.
-Sí, bueno, queríamos dos individuales...- contesto este bastante nervioso.
-Son 150,000 won por cada una, jovencitos.-
Dongwoo miró a Inass y entonces sacó su cartera. ¿¡200,000 won!? Pero si le quedaba un poco más de lo justo para comprar el ticket de vuelta a Seúl...
Entonces Inass hizo lo mismo. Como mucho le sobrarían 100,000 won del tren.
Los dos se miraron sin saber que hacer.
-Si no tenéis suficiente siempre podéis alquilar una matrimonial y pagarla entre los dos. Os saldría más rentable.- dijo la mujer que interpretó la situación sin necesidad de palabras.
-¿Cuánto cuestan...?- contestó Dongwoo.
-170,000 won. Y son más amplias que las individuales. ¡Es una ganga!-
Inass miró al chico desganada. Aquello no le hacía gracia pero solo el llegar hasta allí le había tomado una hora.
Eran las siete y casi empezaba a oscurecer. No les iba a dar tiempo a llegar al centro de Cheongju a buscar otro sitio. ¿Pero qué sitio? Seguro que hasta allí salía más caro.
-Yo tengo 100,000 won que me sobran del tren...¿y tú?- soltó la chica dirigiéndose a Dongwoo.
-60,000...- dijo mirando desilusionado su cartera.
La anciana suspiró.
-Está bien. Os la dejo a 160,000 solo porque veo que estáis en problemas realmente. ¡Pero ni un won más!- dijo levantándose del sillón.
Entonces los chicos soltaron una amplia sonrisa.
-¡Gracias, señora!- gritaron casi al unisono.
Esta se dirigió hacia un casillero y sacó unas llaves de allí. Número 9. Esa era su habitación.
Rápidamente fueron a instalarse.
Aquello no era nada del otro mundo. Las paredes eran antiguas y se notaba que no habían renovado la pintura.
El suelo tenía lozas también anticuadas, la cama de matrimonio era bastante normal y con sábanas de flores. Había una pequeña televisión en frente de esta y una puerta de lo que, seguramente, sería el baño.
Inass entró y dejó su mochila encima de la cama. Acto seguido se tiró sobre esta estirando todo su cuerpo.
El día había sido de lo más agotador.
Dongwoo se dirigió hacia el baño y salió con algo entre las manos.
-La mujer me dijo que había pijamas en los baños que podíamos usar.-
Dongwoo los lanzó hacia Inass y se cayeron encima de su cara.
-¡Idiota!- Inass quitó los pijamas de encima de su cara y se quedó mirándolos.- Bueno, al menos esto es mejor que nada...-
-En fin, ¿tienes hambre? Voy a ir a por algo.- dijo Dongwoo quitándose la chaqueta que llevaba puesta.
-Vale, cualquier cosa está bien.-
Dongwoo desapareció entonces por la puerta.
Inass se levantó de un salto y cogió una de los pijamas.
Dongwoo iba a tardar en regresar, pensó.
Entonces se metió en el baño.
Era bastante pequeño. Había un plato de ducha decorado con pegatinas y una alfombra roja en frente suya. Lo demás era todo lo normal que solías encontrarte allí.
Inass se quitó la camiseta con gran agilidad y en seguida comenzó a bajarse los pantalones que llevaba puestos.
Paró entonces cuando de pronto la puerta se abrió.
Era Dongwoo que había olvidado su móvil dentro del baño.
-¿Pero...qué?- Inass cogió lo más cerca que tenía y se lo tiró al chico.
Una de sus chanclas voló hasta la cabeza de este.
-¿Qué haces? ¡Para!-
Dongwoo salió en seguida del baño cerrando la puerta consigo.
Al otro lado aún podía escucharse al chico quejándose por el dolor.
-¡Estás loca! Me has hecho daño.-
-¡Tendrías que tocar la puerta antes de entrar, bruto!-
-¿Bruto yo? No me hagas reír. Además, pensé que solo lo estabas mirando. Yo que sabía que estabas...-
Entonces todo se quedó en silencio hasta que Dongwoo volvió a hablar.
-Ahora sí que salgo a por la cena, pero antes pásame el móvil que está ahí dentro.-
Inass miró a su alrededor y lo encontró encima del lavabo.
Esta se acercó a la puerta temblando de los nervios.
-Voy a abrir un poco, cógelo pero...no mires.-
-¿Por qué iba a mirar?-
Inass pasó el móvil por la pequeña abertura que había. Dongwoo lo cogió al otro lado sin ningún problema.
-No tardo, ahora vengo.-
-No hace falta que vengas.- dijo la chica cerrando la puerta definitivamente.
La noche ya se estaba presentando en Cheongju.
Dongwoo e Inass al fin acababan de terminar de comer.
No se habían hablado en todo el rato después del pequeño "incidente" ocurrido en el baño.
Simplemente se habían dedicado a cenar mirando la televisión.
Tampoco es que hubiese nada importante. Un dorama aburrido que estaban echando el cual nadie vería.
Los dos llevaban puesto ya el pijama blanco que la mujer había preparado para ellos.
Sería feo pero era realmente cómodo a la hora de usarlo.
Inass se levantó entonces del suelo donde habían estado comiendo los dos.
Se acercó hasta el lado derecho de la cama y lo destapó en un instante.
Dongwoo miró hacia atrás.
-¿Ya te vas a dormir?- dijo sorprendido.
-Sí. Estoy cansada.-
-¿Ni un "buenas noches?- contestó malhumorado.
-Buenas noches Shin Dongwoo.- dijo remarcando las sílabas de su nombre y mirándole atentamente.
Se echó a la cama en seguida tirándose como si fuese una piscina con bolas. Su cuerpo no aguantaba más el cansancio.
Sus agotados ojos no se permitían ya estar abiertos.
Lentamente fue cerrándolos y...se durmió.
Acabó despertándose con el silencio de la noche.
Se podían escuchar grillos a lo lejos. Qué raro se le hacía eso de estar rodeada de esos pequeños insectos.
Su cabeza le daba vueltas. Había perdido todo el sueño de golpe.
Entonces reparó en la presencia de otra persona en esa misma cama.
¡Dongwoo! Se había olvidado de él por unos segundos.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que se quedó dormida? ¿Estaría él ya también soñando?
La habitación se encontraba a oscuras.
Inass se giró hacia el chico.
Este se encontraba hacia arriba con los ojos cerrados.
Está durmiendo, se dijo.
La chica comenzó a quitarle los cabellos del flequillo que le tapaban media cara, suavemente, con dulzura.
-¿Qué estás haciendo?-
Su voz rebotó en toda la habitación. Entonces Dongwoo abrió los ojos.
Mierda.
La chica apartó la mano corriendo. ¿Qué estaba haciendo?
Sus actos involuntarios no tenían maldito sentido.
Inass se giró corriendo hacia el otro lado volviendo a adoptar la postura que tenía antes.
Dongwoo hizo lo mismo y se volvió hacia el lado de la chica cogiéndole la mano.
Inass se sobresaltó pero lo dejó estar.
Miraba hacia la nada, sonrojada.
Dongwoo suspiraba en su nuca, lo que le ponía más nerviosa aún.
-Mi madre lo ha dicho antes que yo con que eso me molesta...-
Inass no podía concentrarse bien con que no sabía a que se estaba refiriendo el chico.
-G-Gracias...por todo. Sé que si no fuese por ti no estaría ahora aquí y no hubiese hablado con mi madre...- dijo el chico apretándole fuerte la mano a Inass.
Esta no dijo nada. No contestó.
¿Por qué su corazón iba tan rápido de repente? No lo sabía.
¿Por qué no le salían las palabras? Tampoco le entendía.
Entonces el chico cerró los ojos y...como un suspiro, se sumergió en un profundo sueño.
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