domingo, 1 de marzo de 2015

Capítulo 18.

-¿Y bien? ¿Algo en particular por lo que querías verme?- dijo Dongwoo en cuanto se acercó a la chica.
Entonces la miró a la cara y lo supo.
Había estado llorando.
Tenía los ojos hinchados y rojos. Su pelo ondulado estaba todo alborotado mirando a todas direcciones.
Dongwoo acercó su mano a su cabello y empezó a acomodárselo intentando ponérselo bien de nuevo.
Esta se sorprendió ante el contacto de la mano del chico sobre su cabeza pero sin embargo no se apartó.
Últimamente el único que conseguía animarle y estar ahí para ella era aquel chico.
Si bien al principio se podían haber odiado hasta matarse, ahora era alguien muy importante en su vida.
Dongwoo entonces se acordó de la otra noche en su habitación y lo que había hecho mientras la chica estaba dormida.
Pudo olerlo de nuevo. El olor a jazmín.
Dongwoo se quedó mirando a Inass fijamente bastante serio.
-¿Por qué pones esa cara?- preguntó la chica sonriendo.
-Tu olor. Me gusta.- soltó Dongwoo mientras seguía acariciando su pelo.
Al chico le costó analizar lo que acababa de decir puesto que, hasta después de unos segundos, no reaccionó alejándose de la chica.
Inass abrió los ojos como platillos y se puso roja.
-Yo...- intentó explicarse Dongwoo acomodándose las gafas de lo nervioso que estaba.
-No importa.- le contestó Inass y le arrastró, cogiéndole de la mano, hasta una crepería que había allí cerca.
Esta reaccionó impulsivamente para calmarse.
Dongwoo sonrió mirando a la chica que se hallaba ahora investigando una gran lista de crepes.
-¿Me has traído aquí para que te invite a un crepe? ¿Qué crees que soy? ¿Tu mayordomo?-
Inass hizo un gesto para que Dongwoo se pusiera a su lado a mirar también cuál iba a pedir.
-Deberías estarme agradecido. ¡No te he traído a cualquier sitio! Los crepes de aquí son realmente famosos, ¿sabes?- 
-Oh, ¿en serio?- dijo este divertido.
Inass levantó la vista hasta donde estaba la dependienta.
-¿Me puede dar uno de chocolate?- acabó diciendo.
-¿Tanto has tardado en mirar para simplemente pedir uno normal de chocolate?- 
Inass le pegó un pisotón disimuladamente y le dijo que pidiese él también.
-...A mí el mismo que ella.- sentenció.
Los dos salieron de allí con sus respectivos pedidos y se sentaron en un banco próximo.
-Bueno, al menos, no me has hecho perder el tiempo viniendo aquí. Esto está buenísimo.- dijo Dongwoo mientras se quitaba el chocolate que se la había quedado entre los labios.
Inass miró a este riéndose. Parecía un niño pequeño.
-¿Ves? ¡Te lo dije! Por algo tienen tanta fama. Llevaba tiempo queriendo venir aquí.- 
-¿..Y bien?-
-¿Y bien...?- Inass no comprendía qué quería decir el chico.
-¿Por qué estabas llorando? ¿Baro de nuevo?- dejó caer Dongwoo.
Inass le pegó un pequeño golpe en el hombro y forzó una sonrisa.
-No me apetece hablar de eso ahora, en serio.- 
-Como quieras.- Dongwoo, que estaba algo decepcionado, se concentró en acabarse lo que le quedaba de su crepe.
Inass le dedicó una sonrisa a este, que, al verla, se sintió mucho mejor.

De repente alguien se acercó al banco en el que estaban sentados.
Cuando Inass le vio se quedó boquiabierta. Había conseguido atraparle.
Baro miró a la chica preguntándole con la mirada.
-Yo preocupándome y preguntándome dónde estabas y te encuentro aquí junto a este.- Baro miró a Dongwoo desafiante levantando el tono de voz.
Inmediatamente el chico cogió a Inass de la mano levantándola y tirando consigo el crepe que sostenía.
-Tengo que hablar contigo y esta vez...no escapes.- dijo suavemente apretando su mano.
Dongwoo entonces, antes de que pudiese llevársela, le cogió de la otra mano. Este, con más cuidado.
-N-No te vayas...- miró a la chica como desesperado.
Hasta él se había sorprendido de su reacción pero, lo cierto, era que no quería que se fuese.
Inass ablandó su mirada.
-No te preocupes.-
Soltó de la mano de este lentamente.







Baro no paraba de dar vueltas de un lado para otro intentando buscar la mejor respuesta posible.
Inass, desesperada ante el comportamiento del chico, suspiró.
-¿Vas a decirme algo o te vas a quedar ahí todo el día?-
Baro se aclaró la garganta y volvió hacia la chica.
-Está bien.-suspiró él también.- Yo...yo no tengo novia.-
Inass empezó a reírse de nuevo sarcásticamente como si no pudiese aguantar más la situación.
-Es verdad. Tienes que creerme. Lo del beso sí que es cierto...- hizo una pausa.- Pero fue un beso robado.-
-¿Te estás intentando quedar conmigo? Esto no tiene gracia.-
-Te estoy diciendo la verdad, ¿quieres creerme? No entiendo por qué te enfadas, tú eres la que está saliendo con ese maldito bastardo.-
-¿De qué estás hablando? ¿Con Dongwoo? ¡Estarás de broma!-
-Pues lo parece, últimamente lo único que haces es estar a su lado.-
-¿A ti qué te importa?- 
Baro le miró por primera vez a los ojos.
-¿Que qué me importa? Claro que me importa. Me gustas, ¿es qué todavía no te has dado cuenta?- 
Este estaba serio, mirándola fijamente sin pestañear.
Inass vaciló un momento y después se llenó de una alegría repentina.
¿Qué era este sentimiento...?
¿Le había oído bien? "¿Me..gustas?"
Las palabras que tanto había soñado salir de los labios de aquel chico ahora las estaba intentando asimilar lentamente.
Había sido un fuerte golpe en su corazón.
Este último le latía rápidamente, sus mejillas ardían y los oídos le pitaban.
-¿Qué has dicho?-
Inass lo había oído perfectamente pero necesitaba escucharlo una vez más.
-Ya lo he dicho. ¡Me gustas!- gritó Baro tapándose la cara sonrojado.
A la chica el corazón le dio un vuelco.
Impulsivamente se echó sobre el chico abrazándole fuertemente.
Baro, que estaba sin palabras, tardó en corresponderle, pero cuando lo hizo no quiso desprenderse de la chica hasta pasado un rato.
Acarició sus largos cabellos y posó sus labios en un mechón de pelo que sostenía sobre su mano.
-Vámonos.- dijo Baro.- Haru antes me llamó preocupada preguntando dónde estábamos.-
Inass sacó inmediatamente el móvil de su mochila y vio las llamadas perdidas. Todas eran de su amiga.
Baro le cogió del hombro y la llevo consigo.











-¿Dónde se habrán metido estos dos?- preguntó Haru preocupada marcando por novena vez el teléfono de su amiga.
-Déjalo, no te lo va a coger.- Gongchan le quitó el móvil de las manos.- Seguro que Baro la encuentra y se soluciona todo. No te preocupes.-
-Eres demasiado optimista.-
-¿Qué hay de malo en serlo?- le contestó sonriendo dulcemente.
-Vale, pero devuélveme el móvil.- 
Haru extendió la mano hacia él y este depositó el aparato sobre su mano.
Gongchan volvió a sonreír.
Era como un virus de felicidad, siempre con esa preciosa sonrisa en su cara.
La verdad, las últimas semanas había estado demasiado serio, como si no fuese él. Verlo así de nuevo era un gran alivio, se dijo Haru.
-Vayamos a algún sitio.- contestó Channie haciendo pucheros.- ¡Me apetece ir a la noria!-
-¿A la noria? ¿Estás loco? Sabes que odio las alturas.-
-Da igual. ¡Vamos juntos!- tiró del brazo de la chica.
-Ni de broma. Además quiero esperar a Inass.-
-Si Baro encuentra a Inass créeme que se van a ir los dos por ahí solos.-
Haru le tiró del pelo a Channie.
-Pero, ¿cómo sabías...eso?-
-¿Eso?-
-Ya sabes, que se gustaban.-
-Me lo llevo imaginando desde hace tiempo, la verdad.-
-A mí me lo tuvo que decir Inass, que le gustaba Baro, me enteré hace poco.-
-Tú es que eres demasiado lenta para estos temas. Incluso ahora.-
-¿Ahora?- 
Gongchan cogió a la chica levantándola de su asiento.
-¡Bien, es hora!- dijo gritando.- ¡Vamos a la noria!-








Inass se encontraba compartiendo miraditas con Baro que estaba en la otra punta del establecimiento haciendo cola.
El chico la había arrastrado hasta una tetería cercana. Le dijo que no tenía nada de apetito pero este acabó convenciéndola para que fueran juntos.
Cuando Baro se acercó a la mujer de detrás de la barra para pedir su comanda, el móvil de Inass empezó a sonar.
Inass, pensando que era su amiga que le volvía a llamar, lo cogió.
-¿Inass?- dijo una voz masculina.
La chica, que se había olvidado completamente de Dongwoo, se quedó congelada.
-D-Dongwoo...-
Le temblaba la voz.
Al otro lado se pudo oír lo que parecía un suspiro que esta no consiguió descifrar bien de que se trataba.
Estaba algo nerviosa y dolida, y no entendía el por qué.
-Veo que ha acabado todo bien.- comentó el chico.
-Bueno, yo...- 
-Me alegro, enana.- dijo enfatizando la última palabra.
-¡Oye! Te dije que dejases de llamarme así.-
Dongwoo se echó a reír y al poco Inass le acompañaba.
-De verdad que eres...- La chica sonrió.
-Me alegro que finalmente estés bien.- 
-Oye, Dongwoo...-
-¿Sí?- preguntó confuso.
Inass se dio cuenta que Baro se acercaba a la mesa con las dos tazas de té y una tarta sobre la bandeja.
Entonces colgó rápidamente sin ni siquiera despedirse.
Baro no se había dado cuenta de que esta estaba usando el móvil ya que se encontraba más concentrado en no derrarmar las tazas que llevaba consigo.
Al final consiguió llegar hasta la mesa y respiró aliviado cuando dejó la maldita bandeja sobre ella.
Inass forzó una sonrisa.








Dongwoo dejó caer su móvil sobre la cama en la cual llevaba media hora tumbado.
No paraba de pensar que ahora tenía menos oportunidades con aquella chica.
¿Y qué podía hacer? De todas formas ella no tenía ni un sentimiento hacia él.
Por otro lado escucharle reír le había reconfortado. Ella era feliz y eso era lo que importaba.
Debía reprimir sus sentimientos por esta vez.
Dongwoo cerró los ojos y se frotó la frente cansado.
Tenía mucho sueño, aunque eso no era extraño, siempre lo tenía.
Y tras varios minutos de silencio se quedó dormido con el corazón agitado y el cuerpo dolido como si le acabasen de dar una paliza.


Capítulo 16.

-¿Ves como al final fue buena idea venir?- comentó Haru mientras daba un golpe al hombro de su amiga.
-¿Era necesario que viniese yo también?- dijo Inass malhumorada.
La chica había estado todo el rato paseando la mirada de un lado para otro a causa del balón que se hallaba botando delante suya.
Un chico moreno, tanto de piel como en color de pelo, la tenía ahora.
Este era bastante bajo en comparación con los demás de su equipo, sin embargo, su forma de jugar era muchísimo mejor. Los últimos treinta puntos anotados fueron obra suya.
Baro, que tenía el pelo hacia atrás gracias al sudor y al movimiento, se encontraba ahora pasándole el balón al chico más cercano con un ágil esquivazo a su oponente. Fue tan rápido que este no pudo percatarlo.
"Se ve tan sexy jugando al baloncesto...", pensó Inass.
Sin duda le encantaba verle así. 
Su expresión era totalmente distinta, como otra parte de él. Y le gustaba, le gustaba demasiado.
¿Pero qué demonios...? 
Inass se movió incómoda en el asiento de madera en el que se encontraba.
Sin duda, si seguía dejando que su mente fantaseara así le iba a ser imposible olvidarle. Si es que acaso eso podía pasar de verdad.
¡Si él ni siquiera siente nada por ti, idiota! Empezó a gritarse interiormente la chica.
-Acabó.- dijo Gongchan levantándose de su asiento y acercándose hasta su hermano.
Este se encontraba formando un círculo con sus demás compañeros de equipo y celebrando su victoria.
Inass ni se había percatado de que el partido había finalizado, su mente se había marchado muy lejos por un momento.
Dirigió su vista hasta el grupo de personas y entre ellas pudo ver su sonrisa. 
La cara de Baro cada vez que ganaba un partido de baloncesto era indescriptible. 
Sus ojos brillaban tanto como los de un niño pequeño cuando le dan golosinas, sus preciosos dientes, similares a los de una ardilla, relucían de una forma inusual...
-Oye Inass...- Haru había estado un rato llamando a su amiga sin respuesta alguna y al ver que no respondía optó por pegarle un pequeño empujón.
¡Otra vez se había ido a sitios que no debía pisar!
-¿Se puede saber qué te pasa? Has estado distraída todo el partido, no creas que no me he dado cuenta.- dijo Haru arqueando una ceja mientras hacía una pausa.- ¿Pasó algo con Baro?- 
Inass miró a su amiga para finalmente acabar mirando al suelo.
-¿Qué va a pasar...?-
-Hace unas semanas que no habláis y para colmo hoy no querías venir a verle jugar. ¿Cómo no iba a pasar nada?-
La chica,que estaba decidida a contarle, se vio interrumpida por Gongchan que venía animado seguido de Baro y sus amigos. 
Inass se puso pálida cuando le vio acercarse.
Le había estado evitando todo este tiempo desde lo del beso. Si venía por un pasillo, ella inmediatamente daba la vuelta. Si le llamaba, ella le colgaba...
Y ahora lo tenía ahí. ¿Cómo iba a reaccionar? No tenía ganas de verle, aún no, si se echaba a llorar delante de todos lo iba a pasar mal...
La chica se limitó a mirar sus manos las cuales reposaban sobre sus rodillas con los dedos entrelazados.
Baro miró a este y vacilando un momento, acabó por sentarse al lado suya.
-No me había dado cuenta que estabas aquí.- Dijo Baro casi en un susurro para que solo la chica pudiese oírle.
La verdad es que sí la había visto llegar un poco después de que el partido comenzase.
Inass, incómoda, decidió darse la vuelta para ponerse mirando la mesa y apoyar sus brazos en ella.
Silencio.
Baro acto seguido, hizo lo mismo.
Entonces Gongchan ocupó el sitio que quedaba en frente de ellos, sentándose al lado de Haru.
-Bueno, Baro...- dijo uno de los chicos que estaba en el equipo de baloncesto.- Nosotros nos vamos a ir ya. Que lo paséis bien.-
El chico miró a Baro guiñando un ojo y luego pasó su mirada a Inass que seguía distraída.
Baro hizo como que le tiraba algo molesto y les dijo que se fueran de una vez comenzando a reírse.
Mientras, Gongchan y Haru estaban sacando del interior de una mochila varias latas de tropicana y algunos tupperware con comida.
-Hyung, seguro que tienes hambre. Haru y yo hicimos esto. ¡Pruébalo!- 
Gongchan le ofreció unos palillos a su hermano. 
A este le brillaban los ojos cual cachorro, esperando que su hermano mayor probase la comida que había preparado para él.
Baro se llevó a la boca un trozo del rollito de queso que tenía delante. Levantando el dedo índice le dio el aprobado a este.
Channie dio un salto de alegría en su asiento y comenzó a comer mientras tarareaba una canción.
Haru miró a este de reojo sonriendo. Su amigo era siempre tan infantil y adorable.
Inass de pronto dejó sus palillos a un lado y empezó a beber de la botella de agua que tenía más próxima sin ni siquiera echársela en un vaso.
-¿¡Pero qué es esto!?- dijo la chica haciendo una mueca de asco.
Los restantes se quedaron mirándola sorprendidos. 
-¿Qué le habéis hecho al arroz? ¿Acaso le habéis echado todo el bote de sal?- 
Haru levantó la mano y empezó a echarse a reír.
-Ha sido mi culpa. Pensé que no lo notaríais...-
-¿Estás de broma? No hay quien se coma esto.- 
Inass comenzó a hacer gestos exagerados riéndose de su amiga.
-Seguro que no es para tanto....- soltó Gongchan mientras se comía todo el arroz que tenía en su plato.
Las chicas le miraron sorprendidas. 
-¿Ves? Tampoco está tan malo.- dijo tratando de tragarse aquello.
En cuanto acabó corrió hacia su lata de tropicana tratando de disimular el mal sabor de boca que le había dejado aquello.
Inass entonces le miró riéndose entre dientes.
"Idiota", le dijo con los labios cuando este levantó la vista hacia ella.
Baro había estado contemplando en silencio toda la escena que había montando su hermano riéndose para sí.
-Esto está realmente bueno.- Baro señaló los tallarines que tenía delante suyo.- Deberías probarlo.- se dirigió a Inass.
Esta se puso incómoda de nuevo, por un momento había olvidado que le tenía al lado sentado.
Inass le ignoró y continuó comiendo en silencio.
Baro no entendía de que iba todo aquello, había estado ignorándole todo el tiempo, ¿acaso había hecho algo?
No recordaba que hubiese pasado algo así. 
Y para fulminar, se había pasado las últimas semanas con Dongwoo. Eso le mataba.
Baro, harto de todo aquello, en un impulso cogió a la chica por la barbilla suavemente y le dio de probar los tallarines que había mencionado anteriormente.
-Está bueno, ¿verdad?- sentenció Baro sonriendo satisfecho.
Inass le miró sorprendida y volvió su vista al plato.
Gongchan había estado observando desde hace rato y se asombró al ver a su hermano actuar de aquella forma.
-Hyung...- empezó a decir Channie.
Baro levantó la vista hacia su hermano preguntándole con los ojos qué es lo que quería.
Este dudó un momento y tras varios segundos habló.
-¿Estáis....quiero decir, estáis saliendo?- Gongchan señaló a Inass con la cabeza.- Tú e Inass.-
La nombrada casi se atraganta al escuchar las palabras de Channie. Eso sí que no se lo esperaba.
Esta miró a su amiga intentando buscar una explicación pero, al verla, se dio cuenta que estaba igual de sorprendida que ella.
Inass esperó que Baro acabase contestando de una vez pero este sin embargo ignoró la pregunta de su hermano.
-¿Y bien...? ¿Es verdad, no? Ya que ninguno me responde...- dijo Channie con una sonrisa de oreja a oreja.
Haru le metió a este un codazo por debajo de la mesa intentando que nadie le viese.
Gongchan le miró con cara de dolor.
-No estamos saliendo. Baro tiene novia.- soltó en tono seco.
Se podía ver tristeza, oculta, bajo sus amargas palabras. 
Baro la miró sin entender nada.
-Yo no tengo novia.- dijo tajante.
Inass puso los ojos en blanco y soltó una risa irónica.
-¿Y esa chica con la que te besaste?- le miró con unos ojos que podían perforarle la vista a cualquiera.
Por fin le estaba enfrentando y le había soltado aquella pregunta que tantas ganas tenía de hacerle desde que se había enterado del beso del chico.
Baro se quedó en blanco sin saber bien qué decir. ¿Cómo había acabado enterándose...?
Inass se levantó de pronto recogiendo su mochila, la cual estaba a sus pies, y empezó a caminar. No estaba para aguantar más aquello.
Las ganas de llorar estaban aflorando de nuevo en ella y no quería que nadie le viese y menos Baro.
Cuando apenas había dado cinco pasos notó dos brazos rodeándole por detrás. Era Baro.
De un bote había conseguido ponerse de pie y correr hacia ella para finalmente abrazarla en un intento de que no se fuese.
-Baro, suéltame...- 
Inass no podía aguantar más las ganas de llorar y una lágrima recorría ya su mejilla.
Al ver que el chico no hizo caso le apartó de un empujón.
Inass seguía de espaldas a él tratando de ocultar que estaba llorando.
-No juegues conmigo teniendo novia.- 
La chica salió corriendo sin mirar hacia dónde iba.
Baro fue detrás suya pero le perdió el rastro a mitad de camino.
Inass, que había conseguido darle esquivazo, se encontraba en un callejón oscuro por el cual no pasaba ningún transeúnte.
No quería que nadie le viese. 
Había comenzado a llorar más y más fuerte.
Entonces de su bolsillo cayó un objeto brillante. Inass lo recogió y abrió la rendija. 
Volvió a ver aquella foto que tanto le gustaba, esta vez, entre lágrimas.
Al rato sacó su móvil de la mochila. Sin pensarlo, sus dedos empezaron a marcar un número.
Shin Dongwoo.
Tras varios tonos se escuchó una voz al otro lado de la línea.
-¿Sí? ¿Inass?- 
La voz del chico sonaba apagada, como si se acabase de levantar.
-Quiero verte.- soltó de pronto la chica sin pensar antes lo que acababa de decir.
Inass, sorprendida de sus propias palabras, se puso roja.
Dongwoo permaneció en silencio por un tiempo.
-¿Dónde estás?- acabó por decir.












Capítulo 15.

Jinyoung no paraba de dar vueltas de un lado para otro.
Primero decidió ir a la cafetería por si encontraba a Dongwoo, pero nada. Luego se dirigió a la biblioteca a ver si encontraba algún libro con el que pudiese distraer su mente inquieta. Tampoco. No conseguía concentrarse.
Al final acabó dando un paseo por el jardín del instituto. Este estaba lleno de flores y árboles los cuales daban vida a todo aquello.
Jinyoung se paró justo debajo de la sombra de un gran roble.
Se quedó un rato mirando como las hojas se movían de un lado para otro a causa del viento.
Cerró los ojos dejando que este viento golpease también su cara.
Entonces le vino a la mente la imagen de una chica. La chica que no había parado de merodear por su mente las últimas horas.
¿Desde cuándo él era el tipo de chico que se enamoraba?
No, él no era así, ¿qué demonios estaba pasando con él?
Seguro que solo era un sentimiento pasajero que acabaría por irse, únicamente debía quitarse todos aquellos pensamientos.
Haru no se merecía a alguien como él, se dijo.
Para ser sinceros, nunca había estado con nadie más de una semana. 
¿Cómo la trataría si no ha tenido novia estable? Desde luego no sabría.
Jinyoung volvió a abrir los ojos al escuchar unos pasos detrás suya.
Se giró y allí estaba, como si le hubiese leído la mente.
-¿Qué estás haciendo aquí? Ayer no te pasaste por el club de música.- 
Haru, que le había visto a lo lejos mientras se dirigía al anexo, se acercó corriendo.
Este no contestó, por lo contrario, se dio media vuelta y empezó a caminar por el sendero del jardín haciendo como que no había escuchado a la chica.
Haru molesta le siguió dando grandes pasos. Le costaba ir a su ritmo.
-Oye, párate. Te estoy hablando.- protestó la chica.
Jinyoung continuó haciendo oídos sordos.
-¿Es que me vas a ignorar todo el rato?- 
Haru agarró fuertemente el brazo del chico y este cansado se volvió para ella.
Sus dos rostros quedaban muy cerca uno del otro, sus labios casi se rozaban. Jinyoung podía notar la respiración de la chica y viceversa.
Haru soltó el brazo del Jinyoung y este se alejó de ella corriendo. Al mirar al frente para seguir caminando, la vista de los dos chicos se posó sobre una pareja que estaba a unos escasos metros en uno de los bancos.
Estos no paraban de meterse codazos uno al otro jugando y finalmente acabaron besándose.
Después de lo ocurrido entre Jinyoung y Haru contemplar aquello ellos dos juntos no era realmente lo que se dice cómodo.
Jinyoung pestañeó aclarando su mente y quiso echar a andar de nuevo cuando Haru volvió a ponerse en su camino, esta vez delante suya.
¿Es que esta chica nunca se cansaba?, se dijo.
Haru entonces se aferró a la manga de la camiseta del chico.
Jinyoung sorprendido miró allí donde le sujetaba y luego acabó centrándose de nuevo en la chica.
-¿He hecho algo para que te enfades? ¿Es eso? ¿Por eso llevas todo el rato ignorándome?- 
El chico pudo ver su cara de preocupación cuando le preguntaba todo aquello.
Con expresión seria dudó si decirle de una vez todo lo que estaba circulando por su cabeza.
Quizás sería una buena idea soltarlo todo.
-No estoy enfadado contigo. ¿Por qué debería estarlo? No has hecho nada.- El chico hizo una pausa.- La verdad es que todo este rato no he dejado de pensar en ti, ¿sabes? Y he descubierto algo. Algo que nunca imaginé que podría ocurrirme a mí. Lo cierto es que...-
Jinyoung no pudo acabar por contarle todo a la chica cuando de repente escuchó su nombre a gritos desde el otro lado del jardín.
Era Dongwoo. 
Jinyoung nunca había tenido tantas ganas de pegar a su amigo como las tenía ahora.
Dongwoo se paró en frente de los dos, jadeando a causa de la carrera que se había metido hasta allí.
Entonces reparó en que Haru tenía sujeto a su amigo de la manga y estos dos se encontraban muy cerca uno de otro.
-¿...Interrumpo algo?-
Jinyoung resopló mientras Haru apartaba deprisa su mano.
-No, simplemente hablábamos.- dijo Jinyoung resentido.
-Si ese es el caso...te estaba buscando, necesito hablar contigo.-
Dongwoo no estaba muy seguro de las palabras de su amigo, sabía que había venido en un momento no deseado, pero realmente tenía que hablar con él.
-¿Y bien? ¿Qué quieres?-
-Aquí no...-
Haru captó la indirecta al vuelo.
-Vale, ya me marchaba de todas formas...-
Mientras Haru se iba Jinyoung no le quitó el ojo de encima por un segundo. 
-Ya puedes decirme.-
Jinyoung cruzó los brazos y se sentó en el banco que se encontraba detrás suya. Dongwoo le siguió e hizo lo mismo que este.
-No sé como decir esto...ya sabes, no soy muy bueno expresándome.- dijo nervioso.- Hace tiempo que me siento...me siento extraño. No entiendo qué son estos sentimientos y quiero llegar a comprenderlos pero no sé...no sé cómo. Quizás tú lo sepas, quiero decir, eres un experto con las chicas.- 
Dongwoo se acomodó las gafas como acostumbraba a hacer cuando estaba nervioso.
-¿Estás tratando de decirme que te has enamorado?- soltó Jinyoung sin más.
Dongwoo se puso aún más inquieto.
-¿Enamorado? ¿Tú crees que es eso?-
-¿Qué es si no? Nunca te había visto así.- 
-Puede ser, no lo sé, nunca me he sentido de esta manera.- 
-¿Es la amiga de Haru?-
Dongwoo miró corriendo a su amigo como tratando de eliminarle con la mirada.
-No creo que sea eso...-
El chico reflexionó para sí. No, no podía asimilarlo.
Aquello no era amor, seguro. 
Solo estaba confundiendo esos sentimientos con la llegada de aquella chica en su vida, nada más.
Jinyoung miró a su amigo con curiosidad.
-Oye, ¿por qué te calientas tanto la cabeza?- trató de decir.- Bueno, no sé para qué digo esto, no soy el más indicado...Ni siquiera puedo aceptar que esté enamorado de una chica.- 
Jinyoung le dio una patada a la primera roca que se encontró por el suelo.
Entonces se levantó desperezándose.
-Solo haz lo que creas.- acabó por decir este.





domingo, 7 de septiembre de 2014

Capítulo 14.

-¡Te he dicho que no puedes coger la guitarra del aula cuando quieras! Debes pedirme permiso antes.-
Los ojos verdes de la chica lucían enfadadados mirando al chico de cabellos color zanahoria que se encontraba delante suya.
Este se había sentado en el suelo con una de las guitarras del aula de música.
Últimamente Jinyoung pasaba las tardes después de clases metido allí, tirado en el suelo rodeado de papeles, que, según pensaba la chica, serían las partituras de algunas canciones.
Le había escuchado tocarlas a escondidas antes de entrar a regañarle. No las conocía. ¿Jinyoung componía? A decir verdad, sonaban bastante bien. La melodía era muy relajante y le hacía sentir bien solo con escucharla...
Pero...pero..¡eso no quitaba el hecho de que siempre entraba a coger lo que le diese la gana! Por más que le llamase la atención, seguía haciendo lo mismo. Era como si le gustase fastidiarla.

-Que molestia...-dijo el chico intentando incorporarse de un salto.
Jinyoung ya de pie, estiró el brazo y le ofreció la guitarra a la chica. Este puso cara vacilante.
Haru se la quitó rápidamente de las manos sin mirarle, abrazando, más tarde, el instrumento contra ella.
-Siempre estás enfadada conmigo. ¿Tanto me odias?- pregunto el chico arqueando una ceja.
-Si hicieses las cosas como debes no me pondría así contigo...- le contestó hinchando las mejillas molesta.
-Si no...- 
Jinyoung acercó su mano, mientras hablaba, a la cabeza de la chica en un intento de acariciarla pero le interrumpió la puerta del aula abriéndose de la nada nuevamente.
Allí aparecieron tres figura: Inass, Gongchan y Sandeul, los cuales estaban buscando a Haru.
-¿Veis? Os dije que estaría aquí.-
Inass se dirigió a los chicos que venían detrás suya.
Entonces puso la mirada en su amiga y acto seguido reparó en la presencia de otra persona. 
Jinyoung, el amigo de Dongwoo.
Haru no había parado de hablar de Jinyoung siempre que estaban juntas las últimas semanas. Se quejaba de él pero Inass podía ver ese brillo en los ojos de su amiga. 
Puede que no se hubiera dado cuenta aún de que sentía algo por el amigo de Dongwoo, pero a ella no la podía engañar, desde luego que no. 
Y allí estaba de nuevo, junto a él.
A pesar de esto Inass se acercó hacía ellos sin vacilar e inmediatamente Sandeul, al que todo aquello le parecía bastante interesante, imitó a la chica siguiéndola de cerca. 
Gongchan simplemente se había quedado allí, parado, mirando a aquel chico. Otra vez él...
Inass saludó a Jinyoung y rápidamente miró a su amiga.
-Haru, te estábamos buscando. ¡Vamos a dar una vuelta, vamos, vamos!-
Inass empezó a mover a su amiga de un lado para otro.
-¿Ahora?- dijo la chica quejándose.
-Sí, ¿por qué no? Últimamente has estado muy ocupada.- Volvió a tirar de Haru.- Anda, ven y despéjate un poco.- 
La chica siguió insistiendo.
Entonces Sandeul, que se estaba divirtiendo bastante con todo esto, apartó a Inass de la chica.
-A lo mejor tiene ya planes...- Sandeul miró a Jinyoung.
Este le devolvió la mirada. 
Haru observó también al chico aunque de reojo.
No le caía nada bien desde lo de la última vez y ahora tenía que soportarle en el instituto...
Gongchan al escuchar ese comentario se reunió finalmente con ellos.
-No creo que tenga nada que hacer, ¿verdad? Simplemente ven.- soltó Gongchan a la chica, aunque este miraba a Jinyoung desafiante.
Jinyoung, que parecía comprender toda la situación, le mantuvo la mirada. 
Sandeul solo observaba.
-Bueno, Haru, si tienes otra cosa que hacer...- dijo Inass entre todo aquello intentando romper el silencio incómodo.
-¡No! No tengo nada que hacer.- contestó Haru que comprendió lo que había intentado decir Sandeul con el comentario anterior.
Gongchan, que se sentía victorioso ante aquello, cogió a la chica en un arranque para llevársela.
-Bien, vámonos.- dijo este tirando fuerte de ella.
Entonces Sandeul les paró en seco y se puso en frente del chico del pelo naranja.
-¿Por qué no vienes tú también con nosotros?- preguntó Sandeul a Jinyoung.
Haru comenzó a ponerse nerviosa. ¿¡A qué venía aquello!? ¿Planeaba algo? No se fiaba nada de Sandeul.
Jinyoung se quedó unos segundos dudando de si le hablaban a él o no.
-¿Yo...?- el chico se encontraba confuso.
Entonces Gongchan se volvió de nuevo. Ahora miraba a Sandeul.
-Seguro que no tiene ganas, déjale Sandeul.- contestó, Gongchan, de mala gana.
A Jinyoung le estaba molestando bastante la actitud de aquel chico y también el hecho de que tuviese cogido a Haru de la mano tan libremente. ¿Quién se creía ese...?
-No me importaría ir.- 
Jinyoung volvía a mirar fijamente a los ojos de Gongchan, ahora, más intensamente que antes.
Este soltó una risa vacilante y nerviosa.
-Como quieras.- sentenció finalmente.
Gongchan le dio la espalda y soltó la mano de la chica.
Todo se quedó en silencio y uno por uno fueron saliendo de aquella sala.






¿Por qué diablos se metería en estos líos?
Dongwoo no paraba de preguntarse lo mismo una y otra vez.
Su amigo le había engañado pero bien.
Con la excusa de que iban a ir a ver un partido de baloncesto juntos le siguió sin más.
¿Baloncesto? ¿Jinyoung? ¡Cómo podía ser tan tonto!
Todo esto sin agregar que Dongwoo siempre era el que arrastraba a su amigo a todos lados ya que él nunca tomaba la iniciativa.
Sin embargo ahora se encontraba allí, que acababan de llegar a su piso.
Y sí, os preguntaréis también como acabaron yendo allí.
Pues bien, el tal Taedeul...¡Sandeul! Eso, eso, Sandeul.
El chico bajo del pelo negro...¡Ese!
Era la primera vez que trataba con él y ya había tomado la confianza para autoinvitarse a su casa.
Después de la larga caminata por las tiendas del centro de Seúl comenzó a llover fuertemente.
La única opción que tenían era refugiarse en la cafetería más cercana pero...¡oh! Todas estaban hasta arriba gracias al tiempo.
Al parecer medio Seúl se había puesto de acuerdo hoy para salir de compras.
No tuvieron más remedio que correr hasta ponerse debajo del tejado de una tienda.
Esta era una tienda de juguetes antiguos. 
En la puerta principal se podía ver bien grande, con colores vivos y con letra cursiva el nombre de "heaven".
Aquella juguetería era la más famosa de allí y nadie dudaba de ello. Al ver el escaparate sentías la necesidad de volver a ser un niño de cinco años. 
La fachada estaba consumida por el tiempo.
Pero este no es el tema...
Cada vez llovía más y más fuerte y el viento no paraba de soplar.
-Tsk...vaya chasco. Teníais que escoger el mejor día para salir.- dijo Dongwoo entre dientes.
-Pues no haber venido, guapo.- contestó Inass pronunciando exageradamente esa última palabra en modo de burla.
Dongwoo e Inass intercambiaron una pequeña mirada que se vio interrumpida a los pocos segundos.
-Será mejor que nos vayamos.- propuso finalmente Gongchan, el cual ya estaba cansando, girándose hacia donde se encontraba Haru.- ¿Volvemos por el camino de siempre?-
Jinyoung miró a Gongchan de arriba a abajo. "¿Camino de siempre?" ¿Acaso pretendía acompañarla "él" a casa? 
En cuanto Gongchan iba a coger a Haru del hombro, Jinyoung se le adelantó con un ágil movimiento, del cual hasta él quedó sorprendido.
Todos se quedaron mirándole con cara de incrédulos.
Jinyoung aparentaba ir a su rollo y ser tan tranquilo que era raro en él ver aquellos arrebatos.
Este, que acababa de reparar en lo que había hecho, miró a Haru fijamente.
-¿Por qué no mejor venís a mi...casa?- Jinyoung soltó el hombro de la chica mientras se dirigía a los demás.- No queda muy lejos de aquí de hecho...- sentenció finalmente.
Gongchan se quedó mirándole un largo rato con cara de asco. 
Dongwoo más bien le miraba intentando asimilar lo que acababa de decir. 
¿Estaba invitándole a SU casa?
-No creo que sea buena idea meternos allí sin más...- Inass parecía que había leído el pensamiento de Dongwoo.- Seríamos mucha molestia, es mejor irnos ya.-
-Tiene razón. Además no nos conocemos de nada. ¿A qué viene tanta confi...?-
Gongchan no pudo acabar de hablar ya que Sandeul inmediatamente empezó a hablar, echándole hacia un lado.
-¿Por qué no? Se está ofreciendo...¡decir no es de mala educación!- gritó con una sonrisa de oreja a oreja.
Sus dos amigos se quedaron mirándoles sin saber muy bien qué decir. Este chico desde luego...
Antes de que a Dongwoo le diese tiempo a quejarse de aquel asunto, Sandeul ya estaba preguntándole a Jinyoung por la dirección donde quedaba su apartamento.
Y, sin percatarse si quiera, al instante, ya se encontraba rumbo hacia aquel maldito lugar...





-Así que vivís juntos...- acabó diciendo Sandeul después de un largo interrogatorio a los dos chicos.
-Sí, así es...- contestó Dongwoo de mala gana.
Sandeul no paraba de ir de un lado a otro de la casa inspeccionándola.
-¡Vaya! ¡Está reamente bien decorada! ¿Y cómo es que vinisteis los dos solos? ¿Acaso...?-
Sandeul se giró y miró a Jinyoung y Dongwoo, que se encontraban acomodándose en su sofá, con una sonrisa malvada.
Jinyoung le miró con una cara larga e inmediatamente le tiró el cojín con forma de gato que tenía a su lado.
Pleno. Le dio en la cara.
-No seas idiota.- dijo Jinyoung mientras apoyaba su espalda contra el sofá.
Sandeul entonces devolvió el cojín de vuelta y empezó a reírse como un loco.
-¡Qué era una broma, hombre!- 
Este anduvo hacia ellos y se sentó justo al lado de Jinyoung.
Jinyoung le miró sorprendido.
-Puedes sentarte, no te preocupes.- dijo irónicamente.- ¿Nadie te enseñó modales?-
Sandeul volvió a soltar una carcajada.
-Sin modales y ruidoso.- 
Jinyoung empezaba a desesperarse y comprendió que lo mejor era ignorar a aquel chico. Entonces puso su mirada en Haru.
-¿No os sentáis?- dijo mirando a esta.- No mordemos, aunque si tú me lo pides...-
Dongwoo le metió una patada a Jinyoung avergonzado como si lo que acabase de soltar se lo hubiese dicho a él.
Todo esto quedo oculto gracias a la mesita que había en frente suya.
Gongchan sentía ganas de gritarle unas cuantas cosas a ese tipo. Pero...no. No debía perder los nervios así.
Resignado, se sentó al lado del chico de las gafas. 
-Esto...¿no os importaría darme un vaso de agua...? Es que...me duele algo la garganta.- dijo Inass algo tímida.
Aquel ambiente era nuevo para ella.
Haru, la cual se sentía incómoda por el comentario de antes, se adelantó a hablar antes de que alguno de ellos pudieran responderle.
-Y-Yo te acompaño...- dijo mientras le temblaba la voz.
Haru empujó a su amiga hacia la derecha y en un momento desaparecieron por una de las puertas más cercanas, dejándola abierta a su paso.
Una vez dentro las dos se sorprendieron gratuitamente.
¡La cocina era enorme!
Las paredes eran verde pistacho y los electrodoméstricos parecían bastante nuevos y modernos. 
En el centro había una pequeña mesita con cuatro sillas bien colocadas y encima de esta, un florero con tulipanes de plástico.
Inass se dirigió a la nevera sigilosamente, como si la estuviesen vigilando.
Su amiga se puso cerca suya inmediatamente, esta seguía sumergida en sus propios pensamientos. ¡Jinyoung era tan idiota!
Inass sacó de la nevera una de las botellas de agua que había y empezó a buscar los vasos.
No tardó mucho ya que los encontró en la estantería cerca de ella.
Poniéndose de puntillas para poder llegar bien, alcanzó el primer vaso que pilló y empezó a servirse el líquido de la botella en él.
Se lo bebió prácticamente de un trago dejando el vaso en el lavavajillas que se encontraba detrás suya.
-Bueno, ya...- Inass se volvió hacia Haru.- ¿Por qué me duele tanto la cabeza de pronto?-
Haru miró a su amiga, la cual se encontraba con la mano posada en la cara.
-Quizás sea por dormir mal.-
-Puede...- dijo dando un paso hacia el frente.- Bueno, no importa, salgamos.- 
Arrastrando a Haru hacia fuera y cerrando la puerta de la cocina, volvieron al salón.
Al acercarse poco a poco al sofá vieron que los cuatro estaban teniendo una discusión acerca de algo.
Pero algo iba mal.
A Inass empezaron a temblarle las piernas. No podía...controlar...su cuerpo.
Y en un instante, se desplomó en el suelo.
Haru, asustada, se agachó corriendo. 
Dongwoo hizo lo mismo mientras se acercaba de un salto a las chicas.
-Inass, ¡INASS!- 
Haru no paraba de mover a la chica de un lado a otro mientras Dongwoo le levantaba la cabeza suavemente pasándole su mano derecha por detrás.
De pronto la chica abrió los ojos. Inass comenzó a reírse a carcajadas mirando a Dongwoo y Haru, los cuales estaban atónitos.
Por más que le preguntaran qué pasaba ella se limitaba a reírse subiendo las piernas hacia arriba.
Dongwoo, entonces, acercó su cara hacia la de la chica y al oler su aliento lo supo. Alcohol. 
Luego se fijó en su rostro sonrojado. Sin duda, no podía ser otra cosa.
Dongwoo se levantó y volteó su cuerpo.
-¿Otra vez has vuelto a rellenar las botellas de agua con alcohol para que no te pillase nadie...? Desde luego eres astuto como un zorro, maldito.- 
El chico se agachó nuevamente y cogió en brazos a Inass que estaba ya teniendo dulces sueños. 
Supongo que el hecho de beber un alcohol demasiado fuerte de un trago y ser la primera vez debía de ser demasiado para una persona.
-¿Al...cohol?-
Haru, que había estado todo este tiempo sentada sobre sus rodillas, dio un brinco para incorporarse.
Acercándose hacia el chico volvió a repetir lo mismo.
-¿Alcohol? ¿Otra vez estás...?- 
La chica se puso delante suya pero este simplemente miraba hacia otro lado intentando ignorarla.
-Oye...eres...-entonces empezó a tirarle de la oreja izquierda.
Jinyoung, dolorido, se quito la mano de la chica de encima.
-¿Qué haces?- preguntó malhumorado mientras se quejaba del dolor.
-Por ignorarme.- 
Haru más que mirarle con ira le miraba con una expresión triste...
Y Gongchan, Gongchan pudo notarlo. Esa cara mostraba lo preocupada que estaba por aquel chico, el cual solo conocía de unos escasos meses...
-Siento molestar pero...- dijo Dongwoo dirigiéndose a Haru. Este seguía con la chica en brazos.- ¿Esperamos a que se le pase algo el mareo? No creo que sea buena idea que vaya así a su casa. Voy a dejalar descansando en mi cuarto.-
Dándose media vuelta, llevó a la chica hasta la puerta que había detrás del sofá, cerrándola consigo.
En el interior de su cuarto dejó a la chica con sumo cuidado, reposando sobre su cama.
Desde luego su habitación no parecía la de un chico de su edad.
No tenía muchos colores ni estaba muy adornada.
Lo más llamativo era una maceta con una bonita planta que tenía colocada en la ventana.
De lo que sí se sentía orgulloso era de su colección de libros y CDs. Las exponía en una bonita estantería al lado de la cama.
Dongwoo miró por útima vez a Inass antes de salir de allí.
Esta se encontraba muy calmada esbozando una sonrisa mientras dormía. "Estará teniendo un sueño bonito", se dijo Dongwoo.
Sus cabellos estaban dispersos a su alrededor de un modo bastante alborotado.
El chico la tapó entonces con una manta y volviendo a mirarla de nuevo, apagó las luces para finalmente irse.

Al salir lo primero que pudo escuchar fueron los gritos de aquel chico.
-¡Venga, juguemos a eso!- dijo Sandeul emocionado levantándose del sofá.
-¿Jugar a qué?- 
Dongwoo preguntó asustado mientras se reunía con ellos.
-¡Ah, Dongwoonie! Estábamos hablando de "verdad o atrevimiento". Ya sabes.- gritó animadamente. 
¿Dongwoonie...? ¡Qué aires para ser la primera vez que se ven!
Haru, que se había sentando al fin en una esquina del sofá, cerca de Channie, miró preocupada a Dongwoo.
-I..Inass...¿cómo está?-
-Está descansando tranquilamente, no te preocupes.- dijo volviendo de nuevo hacia la puerta de su habitación.- Si vais a jugar a esa chorrada yo mejor me voy, quiero darme una ducha.- acabó de decir mientras desaparecía de un portazo.

Entonces la incomodidad volvió a reinar en aquel salón. Solo los gritos entusiastas de Sandeul rompían el silencio que reinaba entre los tres restantes.
-Bueno, ¿qué decís?- volvió a gritar Sandeul.
Este corrió a abrazar a Haru por la espalda intentando convencerla.
-Venga, juguemos.- dijo poniendo una voz dulce.
Gongchan y Jinyoung pusieron su mirada en Sandeul. Demasiado cerca, demasiado.
Jinyoung tiró de Haru hacia él y la dejó al lado suya en el sofá.
-Está bien, lo que sea.- contestó.
Sandeul cogió el sitio en el que antes estaba sentada la chica y soltó una risita al escuchar aquello.
-Bien. Entonces...¿quién empieza?-






Realmente no había nada mejor que una ducha de agua caliente para despejar la mente.
La verdad hoy se sentía algo desanimado y ni sabía el por qué...
Sólo lo notaba de ese modo.
En cuanto salió de la ducha empezó a colocarse la ropa. Había cogido otra del armario, distinta de la que llevaba antes.
Esta vez se puso unos vaqueros negros acompañados de una camiseta blanca con dibujos extraños.
Ah, por supuesto, no podían faltar sus gafas.
Mirándose por última vez al espejo salió destino a su habitación.
Era una gran ventaja tener el cuarto de baño allí mismo para él solo.
En cuanto salió observó a la chica que dormía sobre su cama.
Aún seguía allí, durmiento tan pacíficamente...
Dongwoo se movió lentamente hacia Inass y, de nuevo, se quedó mirándola...
Si se acercaba un poco podía notar su respiración.
De hecho, su respiración rebotaba por todo su cuarto llevándose el silencio consigo.
Se acercó un poco más. Y más...
Hasta que, al fin, podía rozar prácticamente los labios de la chica.
Ahora hasta podía olerlo. Su olor. 
Olía a jazmín.
Dongwoo cerró los ojos e inspiró suavemente, le estaba gustando bastante aquella sensación.
Levemente, empezó a inclinarse.
Apoyando sus brazos, bajó...
Podía notar el cuerpo de la chica.
Y, sin pensarlo por mucho tiempo, posó sus labios en los de ella. Suave, delicadamente.
Se separó de ella y comenzó a acariciarle los cabellos con la mayor dulzura del mundo.
¿No podía ser siempre así con ella y mostrarle lo que siente...?
No, al parecer, no.




-Bien, te toca.-
Sandeul señaló a la chica, la cual, puso cara de circunstancia.
¿Por qué precisamente ella? ¡Maldita sea!
Haru pestañeó rápidamente y tragó saliva.
Entonces irguió su espalda mientras acomodaba esta con el respaldo del sofá.
Sandeul soltó la risa de su vida y empezó a mirar a la chica directamente a los ojos.
-Si tuvieses que acostarte con Jinyoung o Gongchan a la fuerza, ¿a cuál de los dos eligirías?-
Aquella pregunta fue como una bomba que el chico dejó caer tan tranquilamente, que ninguno de los allí presente pudieron asimilarla.
Haru abrió los ojos como platillos. ¿Acaso había bebido el también alcohol?
Los chicos, a los que había nombrado, simplemente se limitaban a esperar la respuesta de la chica como si se tratase de una competición.
Haru notó sus miradas. Era tan...incómodo.
De pronto meneó la cabeza de un lado para otro intentando sacar de su mente cualquier pensamiento no deseado.
¡No!
-¿Qué tipo de pregunta es esa? ¡De ninguna manera!- contestó después de un rato mirando al chico con una expresión de ira mezclada con vergüenza.
-¿Por qué te alteras tanto? ¿Acaso tienes miedo de tu propia respuesta?- preguntó con tono serio.- Bueno, quizás es porque ya lo hayas...ejem. Eso. Con Jinyoungnie, ¿me equivoco?- finalizó pasando su mirada al chico, el cual se encontraba al lado de Haru.
Haru sentía como si le acabasen de dar una paliza. Sus mejillas ardían y se sentía mareada. ¿Que...qué?
Gongchan pudo notar los nervios de la chica. Increíble.
Jinyoung al contrario estaba tan...calmado. Como si no fuese de él de quien estuviesen hablando.
-¿Y qué si es cierto?- preguntó este último mientras pasaba su brazo por detrás de la chica apoyando la mano en su cadera.
Haru le rechazó de inmediato y se alejó de él poniéndose al borde del sofá.
-No...¡no es cierto!- se tragaba casi las palabras al hablar.- ¿De dónde sacas semejante cosa?-
-Por lo visto has estado antes aquí...¿o como sabías dónde estaba la cocina antes cuando has ido a acompañar a Inass?- arqueó una ceja después de decir esto.
-Eso...verás..-  la chica estaba más nerviosa de lo habitual.- ¡Solo viene a entregarle unos papeles! ¡Nada más!-
Apretó tanto sus manos mientras gritaba esto, que se clavó las uñas con las palmas de estas. 
Las piernas le temblaban.
Gongchan, que estaba muy enfadado, volvió la vista hacia otro lugar. No quería saber más del tema, había tenido suficiente.
-No neguéis la...-
Dongwoo volvió a aparecer por la puerta de su habitación interrumpiendo a Sandeul.
Jinyoung entonces le miró. Su amigo estaba...¿sonrojado?
Sin duda algo raro había en él. Se encontraba nervioso, más distraído de lo normal. Como si estuviese en otro planeta.
Incluso se acercó hasta ellos casi yéndose para los lados.
-¿De qué habláis?- dijo cuando por fin volvió en sí.
Sandeul sonrió ante la pregunta, Gongchan y Haru miraban cada uno a un lado y en cambio Jinyoung...
Jinyoung se encontraba estirado en el sofá como si nada acabase de ocurrir. 
¿Había algo que consiguiera poner nervioso a este tío?, se preguntó Haru.
-Cosas muy interesantes querido Dongwoonie, cosas muy interesantes.- acabó por decir el chico del pelo negro.

viernes, 25 de julio de 2014

Capítulo 13.

El aire de pueblo sin duda era mejor que el de Seúl.
Esa mañana el sol estaba fuera y una agradable brisa les hacía compañía a los pájaros que se escuchaban cantar a lo lejos.
Habían cogido su tren temprano y al fin llegaron a Cheongju.
En el viaje Dongwoo había estado hablando de un montón de cosas con la chica, parecía que su ánimo había subido algo desde la última noche. En cambio ahora estaba absorto mirando el paisaje que les rodeaba.
Seguro que todo aquello le traería muchos recuerdos, se dijo la chica.
La verdad, Cheongju era bastante grande, más de lo que se esperaba Inass.
Había mucha vegetación y los edificios y las casas eran bastantes bonitos. No tenía nada que ver con Seúl.
A lo lejos ya podían ver el hospital, el único que había en aquel pueblo.
Parecía bastante antiguo  y no tenía muchas plantas.
La fachada era blanca y azul con el símbolo de sanidad pintado en verde. En grande se podía leer: "Cheongju Hospital".
De pronto los dos aligeraron el paso inconscientemente y en un abrir y cerrar de ojos ya se encontraban en la puerta principal.
Por fuera podría parecer bastante antiguo pero por dentro era muy moderno. La chica se sorprendió al notar esto.
Dentro había un lío de gente moviéndose de un lado a otro, la mayoría eran enfermeras o doctores, los demás pacientes que acababan de salir de sus respectivas habitaciones para tomar el aire y otros simplemente familiares esperando nerviosos.
Mientras Inass se había quedado embobada mirando el hospital de arriba a abajo, Dongwoo ya se había dirigido a recepción para preguntar por su madre.
La chica, al verle, fue corriendo hasta él.
Al otro lado de la mesa de recepción había una mujer joven, bastante morena y con mechas en el pelo. Esta estaba tecleando algo en un ordenador a la velocidad de la luz.
Dongwoo al parecer ya había dado el nombre de su madre y estaba esperando por el número de habitación.
-¿Shin ChoHee, verdad? Habitación 202.-
La mujer le dedicó una sonrisa a los dos chicos.
-Vale, gracias.-
Dongwoo cogió inmediatamente a Inass de la mano y anduvo rápido hasta el ascensor.
No sabía por qué pero de pronto a Inass se le habían quitado las ganas de estar allí. Solo de pensar en cuál podría ser la reacción de Dongwoo al ver a su madre, le aterraba.
Pero debía de ser fuerte porque si él la necesitaba no podía mostrarle que tenía miedo.
Ya habían llegado. Habitación 202.
Dongwoo tocó suavemente al primer golpe y al segundo ya lo hizo más decidido.
Al otro lado se pudo escuchar una voz diciendo que pasaran.
Dongwoo abrió la puerta de golpe.
La mujer que había al otro lado miró bastante curiosa y en cuanto vio a Dongwoo se puso muy contenta.
-¿Dongwoo...? ¿Qué estás haciendo aquí cariño?- contestó su madre mientras se erguía en la cama.
Dongwoo se quedó mirando hacia dentro sin dar ni un solo paso.
La habitación no era muy amplia, lo suficiente para que entrasen dos o tres personas.
La cama estaba al lado de la gran ventana que había al frente y cerca estaba la televisión.
Todo estaba muy iluminado con que las luces a esa hora no eran necesarias.
La madre de Dongwoo miró a su hijo apenada.
-¿Ha sido tu padre quien te ha contado esto, verdad? Yo le dije que no quería...no quería hacerte infeliz Dongwoo. Por eso no te conté, pero al final has acabado enterándote...mi pobre Dongwoo, mi bebé, él no debería sufrir por culpa de sus padres...-
Entonces la mujer miró hacia la ventana dándole la nuca a Dongwoo.
Este miró de pronto a su madre.
Inass, que había estado todo el rato a un lado para que la madre no pudiese verle, no podía soportar aquella situación y le dio un empujón a Dongwoo para que avanzase.
Pero no nada. Se encontraba como paralizado.
Entonces la chica se acercó hasta la mujer y se sentó en el borde de la cama junto a ella. Esta volvió la vista pensando que era su hijo quien se había acercado.
-¡Oh, vaya! ¿Quién eres?- preguntó la madre de Dongwoo sorprendida.
-Eso no importa ahora señora ChoHee.-
Inass le dedicó una sonrisa y le cogió de la mano.
-No tiene que preocuparse por su hijo. Le va bastante bien, se lo puedo asegurar. Y si fuese el caso contrario yo me encargaría de que eso no pasara.-
Entonces la chica apretó el puño con decisión delante de ChoHee.
Esta que llevaba un rato con cierta expresión triste, comenzó a reírse.
Inass se sentía genial en aquellos momentos.
De pronto se levantó y se acercó al chico. Este seguía paralizado.
Inass tiró de él hacia su madre con todas sus fuerzas.
Al final Dongwoo se paró allí, en frente de su madre, sin saber exactamente qué decir.
ChoHee le hizo un gesto para que se acercara más y poder darle un abrazo a su hijo.
Dongwoo se agachó y se enganchó alrededor de los brazos que había extendido su madre anteriormente.
Antes de poder decirle nada, este se echó a llorar.
Llorar como si fuese a explotar.
ChoHee acariciaba la cabeza de su hijo lentamente.
Esta había cerrado los ojos pero a pesar de todo no lloraba, solamente se dedicaba a consolar a su hijo.
-Dongwoo, no llores, mamá está bien, ¿vale?-
Sin embargo las lágrimas del chico no cesaban.
Inass, que no había parado de contemplar la escena tuvo que echar la vista a un lado porque no podía con ello más.
Hasta a ella se la habían escapado algunas lágrimas.
Después de un rato el chico paró de llorar y empezó a secarse los ojos llorosos con la ayuda de su madre.
Este se levantó entonces de la cama.
Suspiró hondo y le dedicó una sonrisa a su madre.
-Mamá, tú no me haces sufrir, tenlo siempre claro.-
-Está bien cariño...pero de verdad que no deberías haber venido desde Seúl hasta aquí solo para...-
-No digas eso. Esto es importante. Es normal que haya venido a verte. Sino fuese por papá...-
Dongwoo se detuvo.
Sí. Sino fuese por su padre él no estaría ahí. Ni se habría enterado de que su madre estaba ingresada en el hospital a causa de...a causa de eso.
ChoHee al ver a su hijo tan serio quiso cambiar de tema.
-No importa hijo.- la mujer suspiró.- Hacía tanto tiempo que no te veía...has cambiado. Y no solo digo físicamente. Esa chica te ha cambiado.-
ChoHee guiñó el ojo a Inass.
-¿Por qué no me has dicho que tienes novia? Ni me la presentas.-
Inass miró de golpe a Dongwoo el cual hizo lo mismo.
-Mamá, no es mi novia. Es solo una amiga. S-Se llama...-
-¡Inass, encantada!- la chica aún dominada por los nervios hizo una torpe reverencia.
-No eres de aquí, ¿verdad?-
-No, soy de Japón pero llevo varios años viviendo en Seul.-
-Mi hijo sabe bien. Se ha buscado a una japonesa. Como se nota que has salido a tu madre.-
Dongwoo avergonzado ante aquel comentario se dirigió hacia su madre.
-¡¡M-Mamá!!-
ChoHee comenzó a reírse a carcajadas.
Inass pudo ver como a Dongwoo le cambió la cara.
Ahora parecía más sereno.
Seguro que el solo hecho de ver a su madre así, riéndose, despreocupada de todo, le tranquilizaba un poco.
Habría pasado por momentos muy difíciles después de que le diagnosticaran el cáncer. Se podía comprobar solo al verle el pañuelo que le tapaba la cabeza.
-¿Planeáis pasar la noche aquí? Os dejaría la casa pero la pusimos en venta desde que estoy aquí...-
-Por eso no hay problema, cogeremos el tren de las seis y media para volver, mamá.- dijo Dongwoo con una media sonrisa.
-Está bien cielo.- ChoHee acarició el hombro de su hijo.- Inass, acércate.-
La chica extrañada dio un paso hacia delante.
ChoHee con un gran esfuerzo consiguió levantarse de la cama. Dongwoo no paró de sujetarla en todo momento pero esta se opuso a que le ayudase.
La mujer se lanzó sobre Inass dándole un fuerte abrazo.
"Gracias. Muchas gracias."
Y sin saber muy bien por qué, Inass comenzó a llorar...








Ese mismo día, dos horas más tarde....
-No puede ser.-
 Dongwoo miró por segunda vez el anuncio que colgaba en la puerta de la estación de trenes.
"Línea hacia Seúl: averiada. Por favor, perdonen las molestias."
Dongwoo cogió el papel y lo arrancó de cuajo tirándolo al suelo. Inass le tiró del pelo al ver la escena que estaba montando.
Este le devolvió una mirada de dolor y enfado.
-¿Pero qué haces? ¿Eres idiota? ¡Para!- dijo avergonzada mirando a todos lados.
-¿Y ahora qué hacemos?- preguntó Dongwoo desesperado.
-¿Por qué no alquilamos una habitación para una noche y ya está? Tiene que haber posadas por aquí, ¿no?-
-¿Posadas? Déjame pensar...-
Dongwoo se quedó un rato meditando.
-Ah, sí. Cerca de aquí hay una. Es la que más cerca queda pero es en mitad del bosque...-
-Bueno, eso no importa. Necesitamos un sitio donde pasar la noche. ¿Estará la línea arreglada para mañana...?-
-Seguramente. O eso escuché decir a unos que iban también para Seúl. No suelen tardar mucho en arreglarlas.-
Inass suspiró en modo de queja.
El chico le miró sin saber qué hacer, entonces tiró de ella fuera de la estación.
Si había algo importante que hacer ahora sin duda era encontrar la posada.
Hacía tantos años que no se pasaba por allí que realmente no sabía situarla en su lugar exacto. ¿Y qué pasaba si la habían cerrado?
Al final se veía durmiendo en el bosque con los animales. Después de un largo rato de paseo un rayo de luz le iluminó.
¡Allí estaba!
Siempre que iba de pequeño de "aventura" con sus amigos se topaban con ella y pensaban que se trataba de una casa encantada. ¿Cómo podía ser tan estúpido?
Cuando entraron una señora bastante entrada de años les recibió. Esta era bajita y con muchas canas en el pelo.
Se encontraba sentada en un sillón que había en la entrada y en cuanto vio a los dos chicos les incitó para que se acercaran.
-Vaya, hacía tiempo que no venían jovencitos por aquí...¿queréis una habitación?-
Daba algo de miedo aquella mujer, pensaron.
Inass miró a Dongwoo y le dijo con los ojos que contestara él.
-Sí, bueno, queríamos dos individuales...- contesto este bastante nervioso.
-Son 150,000 won por cada una, jovencitos.-
Dongwoo miró a Inass y entonces sacó su cartera. ¿¡200,000 won!? Pero si le quedaba un poco más de lo justo para comprar el ticket de vuelta a Seúl...
Entonces Inass hizo lo mismo. Como mucho le sobrarían 100,000 won del tren.
Los dos se miraron sin saber que hacer.
-Si no tenéis suficiente siempre podéis alquilar una matrimonial y pagarla entre los dos. Os saldría más rentable.- dijo la mujer que interpretó la situación sin necesidad de palabras.
-¿Cuánto cuestan...?- contestó Dongwoo.
-170,000 won. Y son más amplias que las individuales. ¡Es una ganga!-
Inass miró al chico desganada. Aquello no le hacía gracia pero solo el llegar hasta allí le había tomado una hora.
Eran las siete y casi empezaba a oscurecer. No les iba a dar tiempo a llegar al centro de Cheongju a buscar otro sitio. ¿Pero qué sitio? Seguro que hasta allí salía más caro.
-Yo tengo 100,000 won que me sobran del tren...¿y tú?- soltó la chica dirigiéndose a Dongwoo.
-60,000...- dijo mirando desilusionado su cartera.
La anciana suspiró.
-Está bien. Os la dejo a 160,000 solo porque veo que estáis en problemas realmente. ¡Pero ni un won más!- dijo levantándose del sillón.
Entonces los chicos soltaron una amplia sonrisa.
-¡Gracias, señora!- gritaron casi al unisono.
Esta se dirigió hacia un casillero y sacó unas llaves de allí. Número 9. Esa era su habitación.
Rápidamente fueron a instalarse.
Aquello no era nada del otro mundo. Las paredes eran antiguas y se notaba que no habían renovado la pintura.
El suelo tenía lozas también anticuadas, la cama de matrimonio era bastante normal y con sábanas de flores. Había una pequeña televisión en frente de esta y una puerta de lo que, seguramente, sería el baño.
Inass entró y dejó su mochila encima de la cama. Acto seguido se tiró sobre esta estirando todo su cuerpo.
El día había sido de lo más agotador.
Dongwoo se dirigió hacia el baño y salió con algo entre las manos.
-La mujer me dijo que había pijamas en los baños que podíamos usar.-
Dongwoo los lanzó hacia Inass y se cayeron encima de su cara.
-¡Idiota!- Inass quitó los pijamas de encima de su cara y se quedó mirándolos.- Bueno, al menos esto es mejor que nada...-
-En fin, ¿tienes hambre? Voy a ir a por algo.- dijo Dongwoo quitándose la chaqueta que llevaba puesta.
-Vale, cualquier cosa está bien.-
Dongwoo desapareció entonces por la puerta.
Inass se levantó de un salto y cogió una de los pijamas.
Dongwoo iba a tardar en regresar, pensó.
Entonces se metió en el baño.
Era bastante pequeño. Había un plato de ducha decorado con pegatinas y una alfombra roja en frente suya. Lo demás era todo lo normal que solías encontrarte allí.
Inass se quitó la camiseta con gran agilidad y en seguida comenzó a bajarse los pantalones que llevaba puestos.
Paró entonces cuando de pronto la puerta se abrió.
Era Dongwoo que había olvidado su móvil dentro del baño.
-¿Pero...qué?- Inass cogió lo más cerca que tenía y se lo tiró al chico.
Una de sus chanclas voló hasta la cabeza de este.
-¿Qué haces? ¡Para!-
Dongwoo salió en seguida del baño cerrando la puerta consigo.
Al otro lado aún podía escucharse al chico quejándose por el dolor.
-¡Estás loca! Me has hecho daño.-
-¡Tendrías que tocar la puerta antes de entrar, bruto!-
-¿Bruto yo? No me hagas reír. Además, pensé que solo lo estabas mirando. Yo que sabía que estabas...-
Entonces todo se quedó en silencio hasta que Dongwoo volvió a hablar.
-Ahora sí que salgo a por la cena, pero antes pásame el móvil que está ahí dentro.-
Inass miró a su alrededor y lo encontró encima del lavabo.
Esta se acercó a la puerta temblando de los nervios.
-Voy a abrir un poco, cógelo pero...no mires.-
-¿Por qué iba a mirar?-
Inass pasó el móvil por la pequeña abertura que había. Dongwoo lo cogió al otro lado sin ningún problema.
-No tardo, ahora vengo.-
-No hace falta que vengas.- dijo la chica cerrando la puerta definitivamente.

La noche ya se estaba presentando en Cheongju.
Dongwoo e Inass al fin acababan de terminar de comer.
No se habían hablado en todo el rato después del pequeño "incidente" ocurrido en el baño.
Simplemente se habían dedicado a cenar mirando la televisión.
Tampoco es que hubiese nada importante. Un dorama aburrido que estaban echando el cual nadie vería.
Los dos llevaban puesto ya el pijama blanco que la mujer había preparado para ellos.
Sería feo pero era realmente cómodo a la hora de usarlo.
Inass se levantó entonces del suelo donde habían estado comiendo los dos.
Se acercó hasta el lado derecho de la cama y lo destapó en un instante.
Dongwoo miró hacia atrás.
-¿Ya te vas a dormir?- dijo sorprendido.
-Sí. Estoy cansada.-
-¿Ni un "buenas noches?- contestó malhumorado.
-Buenas noches Shin Dongwoo.- dijo remarcando las sílabas de su nombre y mirándole atentamente.
Se echó a la cama en seguida tirándose como si fuese una piscina con bolas. Su cuerpo no aguantaba más el cansancio.
Sus agotados ojos no se permitían ya estar abiertos.
Lentamente fue cerrándolos y...se durmió.


Acabó despertándose con el silencio de la noche.
Se podían escuchar grillos a lo lejos. Qué raro se le hacía eso de estar rodeada de esos pequeños insectos.
Su cabeza le daba vueltas. Había perdido todo el sueño de golpe.
Entonces reparó en la presencia de otra persona en esa misma cama.
¡Dongwoo! Se había olvidado de él por unos segundos.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que se quedó dormida? ¿Estaría él ya también soñando?
La habitación se encontraba a oscuras.
Inass se giró hacia el chico.
Este se encontraba hacia arriba con los ojos cerrados.
Está durmiendo, se dijo.
La chica comenzó a quitarle los cabellos del flequillo que le tapaban media cara, suavemente, con dulzura.
-¿Qué estás haciendo?-
Su voz rebotó en toda la habitación. Entonces Dongwoo abrió los ojos.
Mierda.
La chica apartó la mano corriendo. ¿Qué estaba haciendo?
Sus actos involuntarios no tenían maldito sentido.
Inass se giró corriendo hacia el otro lado volviendo a adoptar la postura que tenía antes.
Dongwoo hizo lo mismo y se volvió hacia el lado de la chica cogiéndole la mano.
Inass se sobresaltó pero lo dejó estar.
Miraba hacia la nada, sonrojada.
Dongwoo suspiraba en su nuca, lo que le ponía más nerviosa aún.
-Mi madre lo ha dicho antes que yo con que eso me molesta...-
Inass no podía concentrarse bien con que no sabía a que se estaba refiriendo el chico.
-G-Gracias...por todo. Sé que si no fuese por ti no estaría ahora aquí y no hubiese hablado con mi madre...-  dijo el chico apretándole fuerte la mano a Inass.
Esta no dijo nada. No contestó.
¿Por qué su corazón iba tan rápido de repente? No lo sabía.
¿Por qué no le salían las palabras? Tampoco le entendía.
Entonces el chico cerró los ojos y...como un suspiro, se sumergió en un profundo sueño.