-¿Y bien? ¿Algo en particular por lo que querías verme?- dijo Dongwoo en cuanto se acercó a la chica.
Entonces la miró a la cara y lo supo.
Había estado llorando.
Tenía los ojos hinchados y rojos. Su pelo ondulado estaba todo alborotado mirando a todas direcciones.
Dongwoo acercó su mano a su cabello y empezó a acomodárselo intentando ponérselo bien de nuevo.
Esta se sorprendió ante el contacto de la mano del chico sobre su cabeza pero sin embargo no se apartó.
Últimamente el único que conseguía animarle y estar ahí para ella era aquel chico.
Si bien al principio se podían haber odiado hasta matarse, ahora era alguien muy importante en su vida.
Dongwoo entonces se acordó de la otra noche en su habitación y lo que había hecho mientras la chica estaba dormida.
Pudo olerlo de nuevo. El olor a jazmín.
Dongwoo se quedó mirando a Inass fijamente bastante serio.
-¿Por qué pones esa cara?- preguntó la chica sonriendo.
-Tu olor. Me gusta.- soltó Dongwoo mientras seguía acariciando su pelo.
Al chico le costó analizar lo que acababa de decir puesto que, hasta después de unos segundos, no reaccionó alejándose de la chica.
Inass abrió los ojos como platillos y se puso roja.
-Yo...- intentó explicarse Dongwoo acomodándose las gafas de lo nervioso que estaba.
-No importa.- le contestó Inass y le arrastró, cogiéndole de la mano, hasta una crepería que había allí cerca.
Esta reaccionó impulsivamente para calmarse.
Dongwoo sonrió mirando a la chica que se hallaba ahora investigando una gran lista de crepes.
-¿Me has traído aquí para que te invite a un crepe? ¿Qué crees que soy? ¿Tu mayordomo?-
Inass hizo un gesto para que Dongwoo se pusiera a su lado a mirar también cuál iba a pedir.
-Deberías estarme agradecido. ¡No te he traído a cualquier sitio! Los crepes de aquí son realmente famosos, ¿sabes?-
-Oh, ¿en serio?- dijo este divertido.
Inass levantó la vista hasta donde estaba la dependienta.
-¿Me puede dar uno de chocolate?- acabó diciendo.
-¿Tanto has tardado en mirar para simplemente pedir uno normal de chocolate?-
Inass le pegó un pisotón disimuladamente y le dijo que pidiese él también.
-...A mí el mismo que ella.- sentenció.
Los dos salieron de allí con sus respectivos pedidos y se sentaron en un banco próximo.
-Bueno, al menos, no me has hecho perder el tiempo viniendo aquí. Esto está buenísimo.- dijo Dongwoo mientras se quitaba el chocolate que se la había quedado entre los labios.
Inass miró a este riéndose. Parecía un niño pequeño.
-¿Ves? ¡Te lo dije! Por algo tienen tanta fama. Llevaba tiempo queriendo venir aquí.-
-¿..Y bien?-
-¿Y bien...?- Inass no comprendía qué quería decir el chico.
-¿Por qué estabas llorando? ¿Baro de nuevo?- dejó caer Dongwoo.
Inass le pegó un pequeño golpe en el hombro y forzó una sonrisa.
-No me apetece hablar de eso ahora, en serio.-
-Como quieras.- Dongwoo, que estaba algo decepcionado, se concentró en acabarse lo que le quedaba de su crepe.
Inass le dedicó una sonrisa a este, que, al verla, se sintió mucho mejor.
De repente alguien se acercó al banco en el que estaban sentados.
Cuando Inass le vio se quedó boquiabierta. Había conseguido atraparle.
Baro miró a la chica preguntándole con la mirada.
-Yo preocupándome y preguntándome dónde estabas y te encuentro aquí junto a este.- Baro miró a Dongwoo desafiante levantando el tono de voz.
Inmediatamente el chico cogió a Inass de la mano levantándola y tirando consigo el crepe que sostenía.
-Tengo que hablar contigo y esta vez...no escapes.- dijo suavemente apretando su mano.
Dongwoo entonces, antes de que pudiese llevársela, le cogió de la otra mano. Este, con más cuidado.
-N-No te vayas...- miró a la chica como desesperado.
Hasta él se había sorprendido de su reacción pero, lo cierto, era que no quería que se fuese.
Inass ablandó su mirada.
-No te preocupes.-
Soltó de la mano de este lentamente.
Baro no paraba de dar vueltas de un lado para otro intentando buscar la mejor respuesta posible.
Inass, desesperada ante el comportamiento del chico, suspiró.
-¿Vas a decirme algo o te vas a quedar ahí todo el día?-
Baro se aclaró la garganta y volvió hacia la chica.
-Está bien.-suspiró él también.- Yo...yo no tengo novia.-
Inass empezó a reírse de nuevo sarcásticamente como si no pudiese aguantar más la situación.
-Es verdad. Tienes que creerme. Lo del beso sí que es cierto...- hizo una pausa.- Pero fue un beso robado.-
-¿Te estás intentando quedar conmigo? Esto no tiene gracia.-
-Te estoy diciendo la verdad, ¿quieres creerme? No entiendo por qué te enfadas, tú eres la que está saliendo con ese maldito bastardo.-
-¿De qué estás hablando? ¿Con Dongwoo? ¡Estarás de broma!-
-Pues lo parece, últimamente lo único que haces es estar a su lado.-
-¿A ti qué te importa?-
Baro le miró por primera vez a los ojos.
-¿Que qué me importa? Claro que me importa. Me gustas, ¿es qué todavía no te has dado cuenta?-
Este estaba serio, mirándola fijamente sin pestañear.
Inass vaciló un momento y después se llenó de una alegría repentina.
¿Qué era este sentimiento...?
¿Le había oído bien? "¿Me..gustas?"
Las palabras que tanto había soñado salir de los labios de aquel chico ahora las estaba intentando asimilar lentamente.
Había sido un fuerte golpe en su corazón.
Este último le latía rápidamente, sus mejillas ardían y los oídos le pitaban.
-¿Qué has dicho?-
Inass lo había oído perfectamente pero necesitaba escucharlo una vez más.
-Ya lo he dicho. ¡Me gustas!- gritó Baro tapándose la cara sonrojado.
A la chica el corazón le dio un vuelco.
Impulsivamente se echó sobre el chico abrazándole fuertemente.
Baro, que estaba sin palabras, tardó en corresponderle, pero cuando lo hizo no quiso desprenderse de la chica hasta pasado un rato.
Acarició sus largos cabellos y posó sus labios en un mechón de pelo que sostenía sobre su mano.
-Vámonos.- dijo Baro.- Haru antes me llamó preocupada preguntando dónde estábamos.-
Inass sacó inmediatamente el móvil de su mochila y vio las llamadas perdidas. Todas eran de su amiga.
Baro le cogió del hombro y la llevo consigo.
-¿Dónde se habrán metido estos dos?- preguntó Haru preocupada marcando por novena vez el teléfono de su amiga.
-Déjalo, no te lo va a coger.- Gongchan le quitó el móvil de las manos.- Seguro que Baro la encuentra y se soluciona todo. No te preocupes.-
-Eres demasiado optimista.-
-¿Qué hay de malo en serlo?- le contestó sonriendo dulcemente.
-Vale, pero devuélveme el móvil.-
Haru extendió la mano hacia él y este depositó el aparato sobre su mano.
Gongchan volvió a sonreír.
Era como un virus de felicidad, siempre con esa preciosa sonrisa en su cara.
La verdad, las últimas semanas había estado demasiado serio, como si no fuese él. Verlo así de nuevo era un gran alivio, se dijo Haru.
-Vayamos a algún sitio.- contestó Channie haciendo pucheros.- ¡Me apetece ir a la noria!-
-¿A la noria? ¿Estás loco? Sabes que odio las alturas.-
-Da igual. ¡Vamos juntos!- tiró del brazo de la chica.
-Ni de broma. Además quiero esperar a Inass.-
-Si Baro encuentra a Inass créeme que se van a ir los dos por ahí solos.-
Haru le tiró del pelo a Channie.
-Pero, ¿cómo sabías...eso?-
-¿Eso?-
-Ya sabes, que se gustaban.-
-Me lo llevo imaginando desde hace tiempo, la verdad.-
-A mí me lo tuvo que decir Inass, que le gustaba Baro, me enteré hace poco.-
-Tú es que eres demasiado lenta para estos temas. Incluso ahora.-
-¿Ahora?-
Gongchan cogió a la chica levantándola de su asiento.
-¡Bien, es hora!- dijo gritando.- ¡Vamos a la noria!-
Inass se encontraba compartiendo miraditas con Baro que estaba en la otra punta del establecimiento haciendo cola.
El chico la había arrastrado hasta una tetería cercana. Le dijo que no tenía nada de apetito pero este acabó convenciéndola para que fueran juntos.
Cuando Baro se acercó a la mujer de detrás de la barra para pedir su comanda, el móvil de Inass empezó a sonar.
Inass, pensando que era su amiga que le volvía a llamar, lo cogió.
-¿Inass?- dijo una voz masculina.
La chica, que se había olvidado completamente de Dongwoo, se quedó congelada.
-D-Dongwoo...-
Le temblaba la voz.
Al otro lado se pudo oír lo que parecía un suspiro que esta no consiguió descifrar bien de que se trataba.
Estaba algo nerviosa y dolida, y no entendía el por qué.
-Veo que ha acabado todo bien.- comentó el chico.
-Bueno, yo...-
-Me alegro, enana.- dijo enfatizando la última palabra.
-¡Oye! Te dije que dejases de llamarme así.-
Dongwoo se echó a reír y al poco Inass le acompañaba.
-De verdad que eres...- La chica sonrió.
-Me alegro que finalmente estés bien.-
-Oye, Dongwoo...-
-¿Sí?- preguntó confuso.
Inass se dio cuenta que Baro se acercaba a la mesa con las dos tazas de té y una tarta sobre la bandeja.
Entonces colgó rápidamente sin ni siquiera despedirse.
Baro no se había dado cuenta de que esta estaba usando el móvil ya que se encontraba más concentrado en no derrarmar las tazas que llevaba consigo.
Al final consiguió llegar hasta la mesa y respiró aliviado cuando dejó la maldita bandeja sobre ella.
Inass forzó una sonrisa.
Dongwoo dejó caer su móvil sobre la cama en la cual llevaba media hora tumbado.
No paraba de pensar que ahora tenía menos oportunidades con aquella chica.
¿Y qué podía hacer? De todas formas ella no tenía ni un sentimiento hacia él.
Por otro lado escucharle reír le había reconfortado. Ella era feliz y eso era lo que importaba.
Debía reprimir sus sentimientos por esta vez.
Dongwoo cerró los ojos y se frotó la frente cansado.
Tenía mucho sueño, aunque eso no era extraño, siempre lo tenía.
Y tras varios minutos de silencio se quedó dormido con el corazón agitado y el cuerpo dolido como si le acabasen de dar una paliza.
domingo, 1 de marzo de 2015
Capítulo 16.
-¿Ves como al final fue buena idea venir?- comentó Haru mientras daba un golpe al hombro de su amiga.
-¿Era necesario que viniese yo también?- dijo Inass malhumorada.
La chica había estado todo el rato paseando la mirada de un lado para otro a causa del balón que se hallaba botando delante suya.
Un chico moreno, tanto de piel como en color de pelo, la tenía ahora.
Este era bastante bajo en comparación con los demás de su equipo, sin embargo, su forma de jugar era muchísimo mejor. Los últimos treinta puntos anotados fueron obra suya.
Baro, que tenía el pelo hacia atrás gracias al sudor y al movimiento, se encontraba ahora pasándole el balón al chico más cercano con un ágil esquivazo a su oponente. Fue tan rápido que este no pudo percatarlo.
"Se ve tan sexy jugando al baloncesto...", pensó Inass.
Sin duda le encantaba verle así.
Su expresión era totalmente distinta, como otra parte de él. Y le gustaba, le gustaba demasiado.
¿Pero qué demonios...?
Inass se movió incómoda en el asiento de madera en el que se encontraba.
Sin duda, si seguía dejando que su mente fantaseara así le iba a ser imposible olvidarle. Si es que acaso eso podía pasar de verdad.
¡Si él ni siquiera siente nada por ti, idiota! Empezó a gritarse interiormente la chica.
-Acabó.- dijo Gongchan levantándose de su asiento y acercándose hasta su hermano.
Este se encontraba formando un círculo con sus demás compañeros de equipo y celebrando su victoria.
Inass ni se había percatado de que el partido había finalizado, su mente se había marchado muy lejos por un momento.
Dirigió su vista hasta el grupo de personas y entre ellas pudo ver su sonrisa.
La cara de Baro cada vez que ganaba un partido de baloncesto era indescriptible.
Sus ojos brillaban tanto como los de un niño pequeño cuando le dan golosinas, sus preciosos dientes, similares a los de una ardilla, relucían de una forma inusual...
-Oye Inass...- Haru había estado un rato llamando a su amiga sin respuesta alguna y al ver que no respondía optó por pegarle un pequeño empujón.
¡Otra vez se había ido a sitios que no debía pisar!
-¿Se puede saber qué te pasa? Has estado distraída todo el partido, no creas que no me he dado cuenta.- dijo Haru arqueando una ceja mientras hacía una pausa.- ¿Pasó algo con Baro?-
Inass miró a su amiga para finalmente acabar mirando al suelo.
-¿Qué va a pasar...?-
-Hace unas semanas que no habláis y para colmo hoy no querías venir a verle jugar. ¿Cómo no iba a pasar nada?-
La chica,que estaba decidida a contarle, se vio interrumpida por Gongchan que venía animado seguido de Baro y sus amigos.
Inass se puso pálida cuando le vio acercarse.
Le había estado evitando todo este tiempo desde lo del beso. Si venía por un pasillo, ella inmediatamente daba la vuelta. Si le llamaba, ella le colgaba...
Y ahora lo tenía ahí. ¿Cómo iba a reaccionar? No tenía ganas de verle, aún no, si se echaba a llorar delante de todos lo iba a pasar mal...
La chica se limitó a mirar sus manos las cuales reposaban sobre sus rodillas con los dedos entrelazados.
Baro miró a este y vacilando un momento, acabó por sentarse al lado suya.
-No me había dado cuenta que estabas aquí.- Dijo Baro casi en un susurro para que solo la chica pudiese oírle.
La verdad es que sí la había visto llegar un poco después de que el partido comenzase.
Inass, incómoda, decidió darse la vuelta para ponerse mirando la mesa y apoyar sus brazos en ella.
Silencio.
Baro acto seguido, hizo lo mismo.
Entonces Gongchan ocupó el sitio que quedaba en frente de ellos, sentándose al lado de Haru.
-Bueno, Baro...- dijo uno de los chicos que estaba en el equipo de baloncesto.- Nosotros nos vamos a ir ya. Que lo paséis bien.-
El chico miró a Baro guiñando un ojo y luego pasó su mirada a Inass que seguía distraída.
Baro hizo como que le tiraba algo molesto y les dijo que se fueran de una vez comenzando a reírse.
Mientras, Gongchan y Haru estaban sacando del interior de una mochila varias latas de tropicana y algunos tupperware con comida.
-Hyung, seguro que tienes hambre. Haru y yo hicimos esto. ¡Pruébalo!-
Gongchan le ofreció unos palillos a su hermano.
A este le brillaban los ojos cual cachorro, esperando que su hermano mayor probase la comida que había preparado para él.
Baro se llevó a la boca un trozo del rollito de queso que tenía delante. Levantando el dedo índice le dio el aprobado a este.
Channie dio un salto de alegría en su asiento y comenzó a comer mientras tarareaba una canción.
Haru miró a este de reojo sonriendo. Su amigo era siempre tan infantil y adorable.
Inass de pronto dejó sus palillos a un lado y empezó a beber de la botella de agua que tenía más próxima sin ni siquiera echársela en un vaso.
-¿¡Pero qué es esto!?- dijo la chica haciendo una mueca de asco.
Los restantes se quedaron mirándola sorprendidos.
-¿Qué le habéis hecho al arroz? ¿Acaso le habéis echado todo el bote de sal?-
Haru levantó la mano y empezó a echarse a reír.
-Ha sido mi culpa. Pensé que no lo notaríais...-
-¿Estás de broma? No hay quien se coma esto.-
Inass comenzó a hacer gestos exagerados riéndose de su amiga.
-Seguro que no es para tanto....- soltó Gongchan mientras se comía todo el arroz que tenía en su plato.
Las chicas le miraron sorprendidas.
-¿Ves? Tampoco está tan malo.- dijo tratando de tragarse aquello.
En cuanto acabó corrió hacia su lata de tropicana tratando de disimular el mal sabor de boca que le había dejado aquello.
Inass entonces le miró riéndose entre dientes.
"Idiota", le dijo con los labios cuando este levantó la vista hacia ella.
Baro había estado contemplando en silencio toda la escena que había montando su hermano riéndose para sí.
-Esto está realmente bueno.- Baro señaló los tallarines que tenía delante suyo.- Deberías probarlo.- se dirigió a Inass.
Esta se puso incómoda de nuevo, por un momento había olvidado que le tenía al lado sentado.
Inass le ignoró y continuó comiendo en silencio.
Baro no entendía de que iba todo aquello, había estado ignorándole todo el tiempo, ¿acaso había hecho algo?
No recordaba que hubiese pasado algo así.
Y para fulminar, se había pasado las últimas semanas con Dongwoo. Eso le mataba.
Baro, harto de todo aquello, en un impulso cogió a la chica por la barbilla suavemente y le dio de probar los tallarines que había mencionado anteriormente.
-Está bueno, ¿verdad?- sentenció Baro sonriendo satisfecho.
Inass le miró sorprendida y volvió su vista al plato.
Gongchan había estado observando desde hace rato y se asombró al ver a su hermano actuar de aquella forma.
-Hyung...- empezó a decir Channie.
Baro levantó la vista hacia su hermano preguntándole con los ojos qué es lo que quería.
Este dudó un momento y tras varios segundos habló.
-¿Estáis....quiero decir, estáis saliendo?- Gongchan señaló a Inass con la cabeza.- Tú e Inass.-
La nombrada casi se atraganta al escuchar las palabras de Channie. Eso sí que no se lo esperaba.
Esta miró a su amiga intentando buscar una explicación pero, al verla, se dio cuenta que estaba igual de sorprendida que ella.
Inass esperó que Baro acabase contestando de una vez pero este sin embargo ignoró la pregunta de su hermano.
-¿Y bien...? ¿Es verdad, no? Ya que ninguno me responde...- dijo Channie con una sonrisa de oreja a oreja.
Haru le metió a este un codazo por debajo de la mesa intentando que nadie le viese.
Gongchan le miró con cara de dolor.
-No estamos saliendo. Baro tiene novia.- soltó en tono seco.
Se podía ver tristeza, oculta, bajo sus amargas palabras.
Baro la miró sin entender nada.
-Yo no tengo novia.- dijo tajante.
Inass puso los ojos en blanco y soltó una risa irónica.
-¿Y esa chica con la que te besaste?- le miró con unos ojos que podían perforarle la vista a cualquiera.
Por fin le estaba enfrentando y le había soltado aquella pregunta que tantas ganas tenía de hacerle desde que se había enterado del beso del chico.
Baro se quedó en blanco sin saber bien qué decir. ¿Cómo había acabado enterándose...?
Inass se levantó de pronto recogiendo su mochila, la cual estaba a sus pies, y empezó a caminar. No estaba para aguantar más aquello.
Las ganas de llorar estaban aflorando de nuevo en ella y no quería que nadie le viese y menos Baro.
Cuando apenas había dado cinco pasos notó dos brazos rodeándole por detrás. Era Baro.
De un bote había conseguido ponerse de pie y correr hacia ella para finalmente abrazarla en un intento de que no se fuese.
-Baro, suéltame...-
Inass no podía aguantar más las ganas de llorar y una lágrima recorría ya su mejilla.
Al ver que el chico no hizo caso le apartó de un empujón.
Inass seguía de espaldas a él tratando de ocultar que estaba llorando.
-No juegues conmigo teniendo novia.-
La chica salió corriendo sin mirar hacia dónde iba.
Baro fue detrás suya pero le perdió el rastro a mitad de camino.
Inass, que había conseguido darle esquivazo, se encontraba en un callejón oscuro por el cual no pasaba ningún transeúnte.
No quería que nadie le viese.
Había comenzado a llorar más y más fuerte.
Entonces de su bolsillo cayó un objeto brillante. Inass lo recogió y abrió la rendija.
Volvió a ver aquella foto que tanto le gustaba, esta vez, entre lágrimas.
Al rato sacó su móvil de la mochila. Sin pensarlo, sus dedos empezaron a marcar un número.
Shin Dongwoo.
Tras varios tonos se escuchó una voz al otro lado de la línea.
-¿Sí? ¿Inass?-
La voz del chico sonaba apagada, como si se acabase de levantar.
-Quiero verte.- soltó de pronto la chica sin pensar antes lo que acababa de decir.
Inass, sorprendida de sus propias palabras, se puso roja.
Dongwoo permaneció en silencio por un tiempo.
-¿Dónde estás?- acabó por decir.
-¿Era necesario que viniese yo también?- dijo Inass malhumorada.
La chica había estado todo el rato paseando la mirada de un lado para otro a causa del balón que se hallaba botando delante suya.
Un chico moreno, tanto de piel como en color de pelo, la tenía ahora.
Este era bastante bajo en comparación con los demás de su equipo, sin embargo, su forma de jugar era muchísimo mejor. Los últimos treinta puntos anotados fueron obra suya.
Baro, que tenía el pelo hacia atrás gracias al sudor y al movimiento, se encontraba ahora pasándole el balón al chico más cercano con un ágil esquivazo a su oponente. Fue tan rápido que este no pudo percatarlo.
"Se ve tan sexy jugando al baloncesto...", pensó Inass.
Sin duda le encantaba verle así.
Su expresión era totalmente distinta, como otra parte de él. Y le gustaba, le gustaba demasiado.
¿Pero qué demonios...?
Inass se movió incómoda en el asiento de madera en el que se encontraba.
Sin duda, si seguía dejando que su mente fantaseara así le iba a ser imposible olvidarle. Si es que acaso eso podía pasar de verdad.
¡Si él ni siquiera siente nada por ti, idiota! Empezó a gritarse interiormente la chica.
-Acabó.- dijo Gongchan levantándose de su asiento y acercándose hasta su hermano.
Este se encontraba formando un círculo con sus demás compañeros de equipo y celebrando su victoria.
Inass ni se había percatado de que el partido había finalizado, su mente se había marchado muy lejos por un momento.
Dirigió su vista hasta el grupo de personas y entre ellas pudo ver su sonrisa.
La cara de Baro cada vez que ganaba un partido de baloncesto era indescriptible.
Sus ojos brillaban tanto como los de un niño pequeño cuando le dan golosinas, sus preciosos dientes, similares a los de una ardilla, relucían de una forma inusual...
-Oye Inass...- Haru había estado un rato llamando a su amiga sin respuesta alguna y al ver que no respondía optó por pegarle un pequeño empujón.
¡Otra vez se había ido a sitios que no debía pisar!
-¿Se puede saber qué te pasa? Has estado distraída todo el partido, no creas que no me he dado cuenta.- dijo Haru arqueando una ceja mientras hacía una pausa.- ¿Pasó algo con Baro?-
Inass miró a su amiga para finalmente acabar mirando al suelo.
-¿Qué va a pasar...?-
-Hace unas semanas que no habláis y para colmo hoy no querías venir a verle jugar. ¿Cómo no iba a pasar nada?-
La chica,que estaba decidida a contarle, se vio interrumpida por Gongchan que venía animado seguido de Baro y sus amigos.
Inass se puso pálida cuando le vio acercarse.
Le había estado evitando todo este tiempo desde lo del beso. Si venía por un pasillo, ella inmediatamente daba la vuelta. Si le llamaba, ella le colgaba...
Y ahora lo tenía ahí. ¿Cómo iba a reaccionar? No tenía ganas de verle, aún no, si se echaba a llorar delante de todos lo iba a pasar mal...
La chica se limitó a mirar sus manos las cuales reposaban sobre sus rodillas con los dedos entrelazados.
Baro miró a este y vacilando un momento, acabó por sentarse al lado suya.
-No me había dado cuenta que estabas aquí.- Dijo Baro casi en un susurro para que solo la chica pudiese oírle.
La verdad es que sí la había visto llegar un poco después de que el partido comenzase.
Inass, incómoda, decidió darse la vuelta para ponerse mirando la mesa y apoyar sus brazos en ella.
Silencio.
Baro acto seguido, hizo lo mismo.
Entonces Gongchan ocupó el sitio que quedaba en frente de ellos, sentándose al lado de Haru.
-Bueno, Baro...- dijo uno de los chicos que estaba en el equipo de baloncesto.- Nosotros nos vamos a ir ya. Que lo paséis bien.-
El chico miró a Baro guiñando un ojo y luego pasó su mirada a Inass que seguía distraída.
Baro hizo como que le tiraba algo molesto y les dijo que se fueran de una vez comenzando a reírse.
Mientras, Gongchan y Haru estaban sacando del interior de una mochila varias latas de tropicana y algunos tupperware con comida.
-Hyung, seguro que tienes hambre. Haru y yo hicimos esto. ¡Pruébalo!-
Gongchan le ofreció unos palillos a su hermano.
A este le brillaban los ojos cual cachorro, esperando que su hermano mayor probase la comida que había preparado para él.
Baro se llevó a la boca un trozo del rollito de queso que tenía delante. Levantando el dedo índice le dio el aprobado a este.
Channie dio un salto de alegría en su asiento y comenzó a comer mientras tarareaba una canción.
Haru miró a este de reojo sonriendo. Su amigo era siempre tan infantil y adorable.
Inass de pronto dejó sus palillos a un lado y empezó a beber de la botella de agua que tenía más próxima sin ni siquiera echársela en un vaso.
-¿¡Pero qué es esto!?- dijo la chica haciendo una mueca de asco.
Los restantes se quedaron mirándola sorprendidos.
-¿Qué le habéis hecho al arroz? ¿Acaso le habéis echado todo el bote de sal?-
Haru levantó la mano y empezó a echarse a reír.
-Ha sido mi culpa. Pensé que no lo notaríais...-
-¿Estás de broma? No hay quien se coma esto.-
Inass comenzó a hacer gestos exagerados riéndose de su amiga.
-Seguro que no es para tanto....- soltó Gongchan mientras se comía todo el arroz que tenía en su plato.
Las chicas le miraron sorprendidas.
-¿Ves? Tampoco está tan malo.- dijo tratando de tragarse aquello.
En cuanto acabó corrió hacia su lata de tropicana tratando de disimular el mal sabor de boca que le había dejado aquello.
Inass entonces le miró riéndose entre dientes.
"Idiota", le dijo con los labios cuando este levantó la vista hacia ella.
Baro había estado contemplando en silencio toda la escena que había montando su hermano riéndose para sí.
-Esto está realmente bueno.- Baro señaló los tallarines que tenía delante suyo.- Deberías probarlo.- se dirigió a Inass.
Esta se puso incómoda de nuevo, por un momento había olvidado que le tenía al lado sentado.
Inass le ignoró y continuó comiendo en silencio.
Baro no entendía de que iba todo aquello, había estado ignorándole todo el tiempo, ¿acaso había hecho algo?
No recordaba que hubiese pasado algo así.
Y para fulminar, se había pasado las últimas semanas con Dongwoo. Eso le mataba.
Baro, harto de todo aquello, en un impulso cogió a la chica por la barbilla suavemente y le dio de probar los tallarines que había mencionado anteriormente.
-Está bueno, ¿verdad?- sentenció Baro sonriendo satisfecho.
Inass le miró sorprendida y volvió su vista al plato.
Gongchan había estado observando desde hace rato y se asombró al ver a su hermano actuar de aquella forma.
-Hyung...- empezó a decir Channie.
Baro levantó la vista hacia su hermano preguntándole con los ojos qué es lo que quería.
Este dudó un momento y tras varios segundos habló.
-¿Estáis....quiero decir, estáis saliendo?- Gongchan señaló a Inass con la cabeza.- Tú e Inass.-
La nombrada casi se atraganta al escuchar las palabras de Channie. Eso sí que no se lo esperaba.
Esta miró a su amiga intentando buscar una explicación pero, al verla, se dio cuenta que estaba igual de sorprendida que ella.
Inass esperó que Baro acabase contestando de una vez pero este sin embargo ignoró la pregunta de su hermano.
-¿Y bien...? ¿Es verdad, no? Ya que ninguno me responde...- dijo Channie con una sonrisa de oreja a oreja.
Haru le metió a este un codazo por debajo de la mesa intentando que nadie le viese.
Gongchan le miró con cara de dolor.
-No estamos saliendo. Baro tiene novia.- soltó en tono seco.
Se podía ver tristeza, oculta, bajo sus amargas palabras.
Baro la miró sin entender nada.
-Yo no tengo novia.- dijo tajante.
Inass puso los ojos en blanco y soltó una risa irónica.
-¿Y esa chica con la que te besaste?- le miró con unos ojos que podían perforarle la vista a cualquiera.
Por fin le estaba enfrentando y le había soltado aquella pregunta que tantas ganas tenía de hacerle desde que se había enterado del beso del chico.
Baro se quedó en blanco sin saber bien qué decir. ¿Cómo había acabado enterándose...?
Inass se levantó de pronto recogiendo su mochila, la cual estaba a sus pies, y empezó a caminar. No estaba para aguantar más aquello.
Las ganas de llorar estaban aflorando de nuevo en ella y no quería que nadie le viese y menos Baro.
Cuando apenas había dado cinco pasos notó dos brazos rodeándole por detrás. Era Baro.
De un bote había conseguido ponerse de pie y correr hacia ella para finalmente abrazarla en un intento de que no se fuese.
-Baro, suéltame...-
Inass no podía aguantar más las ganas de llorar y una lágrima recorría ya su mejilla.
Al ver que el chico no hizo caso le apartó de un empujón.
Inass seguía de espaldas a él tratando de ocultar que estaba llorando.
-No juegues conmigo teniendo novia.-
La chica salió corriendo sin mirar hacia dónde iba.
Baro fue detrás suya pero le perdió el rastro a mitad de camino.
Inass, que había conseguido darle esquivazo, se encontraba en un callejón oscuro por el cual no pasaba ningún transeúnte.
No quería que nadie le viese.
Había comenzado a llorar más y más fuerte.
Entonces de su bolsillo cayó un objeto brillante. Inass lo recogió y abrió la rendija.
Volvió a ver aquella foto que tanto le gustaba, esta vez, entre lágrimas.
Al rato sacó su móvil de la mochila. Sin pensarlo, sus dedos empezaron a marcar un número.
Shin Dongwoo.
Tras varios tonos se escuchó una voz al otro lado de la línea.
-¿Sí? ¿Inass?-
La voz del chico sonaba apagada, como si se acabase de levantar.
-Quiero verte.- soltó de pronto la chica sin pensar antes lo que acababa de decir.
Inass, sorprendida de sus propias palabras, se puso roja.
Dongwoo permaneció en silencio por un tiempo.
-¿Dónde estás?- acabó por decir.
Capítulo 15.
Jinyoung no paraba de dar vueltas de un lado para otro.
Primero decidió ir a la cafetería por si encontraba a Dongwoo, pero nada. Luego se dirigió a la biblioteca a ver si encontraba algún libro con el que pudiese distraer su mente inquieta. Tampoco. No conseguía concentrarse.
Al final acabó dando un paseo por el jardín del instituto. Este estaba lleno de flores y árboles los cuales daban vida a todo aquello.
Jinyoung se paró justo debajo de la sombra de un gran roble.
Se quedó un rato mirando como las hojas se movían de un lado para otro a causa del viento.
Cerró los ojos dejando que este viento golpease también su cara.
Entonces le vino a la mente la imagen de una chica. La chica que no había parado de merodear por su mente las últimas horas.
¿Desde cuándo él era el tipo de chico que se enamoraba?
No, él no era así, ¿qué demonios estaba pasando con él?
Seguro que solo era un sentimiento pasajero que acabaría por irse, únicamente debía quitarse todos aquellos pensamientos.
Haru no se merecía a alguien como él, se dijo.
Para ser sinceros, nunca había estado con nadie más de una semana.
¿Cómo la trataría si no ha tenido novia estable? Desde luego no sabría.
Jinyoung volvió a abrir los ojos al escuchar unos pasos detrás suya.
Se giró y allí estaba, como si le hubiese leído la mente.
-¿Qué estás haciendo aquí? Ayer no te pasaste por el club de música.-
Haru, que le había visto a lo lejos mientras se dirigía al anexo, se acercó corriendo.
Este no contestó, por lo contrario, se dio media vuelta y empezó a caminar por el sendero del jardín haciendo como que no había escuchado a la chica.
Haru molesta le siguió dando grandes pasos. Le costaba ir a su ritmo.
-Oye, párate. Te estoy hablando.- protestó la chica.
Jinyoung continuó haciendo oídos sordos.
-¿Es que me vas a ignorar todo el rato?-
Haru agarró fuertemente el brazo del chico y este cansado se volvió para ella.
Sus dos rostros quedaban muy cerca uno del otro, sus labios casi se rozaban. Jinyoung podía notar la respiración de la chica y viceversa.
Haru soltó el brazo del Jinyoung y este se alejó de ella corriendo. Al mirar al frente para seguir caminando, la vista de los dos chicos se posó sobre una pareja que estaba a unos escasos metros en uno de los bancos.
Estos no paraban de meterse codazos uno al otro jugando y finalmente acabaron besándose.
Después de lo ocurrido entre Jinyoung y Haru contemplar aquello ellos dos juntos no era realmente lo que se dice cómodo.
Jinyoung pestañeó aclarando su mente y quiso echar a andar de nuevo cuando Haru volvió a ponerse en su camino, esta vez delante suya.
¿Es que esta chica nunca se cansaba?, se dijo.
Haru entonces se aferró a la manga de la camiseta del chico.
Jinyoung sorprendido miró allí donde le sujetaba y luego acabó centrándose de nuevo en la chica.
-¿He hecho algo para que te enfades? ¿Es eso? ¿Por eso llevas todo el rato ignorándome?-
El chico pudo ver su cara de preocupación cuando le preguntaba todo aquello.
Con expresión seria dudó si decirle de una vez todo lo que estaba circulando por su cabeza.
Quizás sería una buena idea soltarlo todo.
-No estoy enfadado contigo. ¿Por qué debería estarlo? No has hecho nada.- El chico hizo una pausa.- La verdad es que todo este rato no he dejado de pensar en ti, ¿sabes? Y he descubierto algo. Algo que nunca imaginé que podría ocurrirme a mí. Lo cierto es que...-
Jinyoung no pudo acabar por contarle todo a la chica cuando de repente escuchó su nombre a gritos desde el otro lado del jardín.
Era Dongwoo.
Jinyoung nunca había tenido tantas ganas de pegar a su amigo como las tenía ahora.
Dongwoo se paró en frente de los dos, jadeando a causa de la carrera que se había metido hasta allí.
Entonces reparó en que Haru tenía sujeto a su amigo de la manga y estos dos se encontraban muy cerca uno de otro.
-¿...Interrumpo algo?-
Jinyoung resopló mientras Haru apartaba deprisa su mano.
-No, simplemente hablábamos.- dijo Jinyoung resentido.
-Si ese es el caso...te estaba buscando, necesito hablar contigo.-
Dongwoo no estaba muy seguro de las palabras de su amigo, sabía que había venido en un momento no deseado, pero realmente tenía que hablar con él.
-¿Y bien? ¿Qué quieres?-
-Aquí no...-
Haru captó la indirecta al vuelo.
-Vale, ya me marchaba de todas formas...-
Mientras Haru se iba Jinyoung no le quitó el ojo de encima por un segundo.
-Ya puedes decirme.-
Jinyoung cruzó los brazos y se sentó en el banco que se encontraba detrás suya. Dongwoo le siguió e hizo lo mismo que este.
-No sé como decir esto...ya sabes, no soy muy bueno expresándome.- dijo nervioso.- Hace tiempo que me siento...me siento extraño. No entiendo qué son estos sentimientos y quiero llegar a comprenderlos pero no sé...no sé cómo. Quizás tú lo sepas, quiero decir, eres un experto con las chicas.-
Dongwoo se acomodó las gafas como acostumbraba a hacer cuando estaba nervioso.
-¿Estás tratando de decirme que te has enamorado?- soltó Jinyoung sin más.
Dongwoo se puso aún más inquieto.
-¿Enamorado? ¿Tú crees que es eso?-
-¿Qué es si no? Nunca te había visto así.-
-Puede ser, no lo sé, nunca me he sentido de esta manera.-
-¿Es la amiga de Haru?-
Dongwoo miró corriendo a su amigo como tratando de eliminarle con la mirada.
-No creo que sea eso...-
El chico reflexionó para sí. No, no podía asimilarlo.
Aquello no era amor, seguro.
Solo estaba confundiendo esos sentimientos con la llegada de aquella chica en su vida, nada más.
Jinyoung miró a su amigo con curiosidad.
-Oye, ¿por qué te calientas tanto la cabeza?- trató de decir.- Bueno, no sé para qué digo esto, no soy el más indicado...Ni siquiera puedo aceptar que esté enamorado de una chica.-
Jinyoung le dio una patada a la primera roca que se encontró por el suelo.
Entonces se levantó desperezándose.
-Solo haz lo que creas.- acabó por decir este.
Primero decidió ir a la cafetería por si encontraba a Dongwoo, pero nada. Luego se dirigió a la biblioteca a ver si encontraba algún libro con el que pudiese distraer su mente inquieta. Tampoco. No conseguía concentrarse.
Al final acabó dando un paseo por el jardín del instituto. Este estaba lleno de flores y árboles los cuales daban vida a todo aquello.
Jinyoung se paró justo debajo de la sombra de un gran roble.
Se quedó un rato mirando como las hojas se movían de un lado para otro a causa del viento.
Cerró los ojos dejando que este viento golpease también su cara.
Entonces le vino a la mente la imagen de una chica. La chica que no había parado de merodear por su mente las últimas horas.
¿Desde cuándo él era el tipo de chico que se enamoraba?
No, él no era así, ¿qué demonios estaba pasando con él?
Seguro que solo era un sentimiento pasajero que acabaría por irse, únicamente debía quitarse todos aquellos pensamientos.
Haru no se merecía a alguien como él, se dijo.
Para ser sinceros, nunca había estado con nadie más de una semana.
¿Cómo la trataría si no ha tenido novia estable? Desde luego no sabría.
Jinyoung volvió a abrir los ojos al escuchar unos pasos detrás suya.
Se giró y allí estaba, como si le hubiese leído la mente.
-¿Qué estás haciendo aquí? Ayer no te pasaste por el club de música.-
Haru, que le había visto a lo lejos mientras se dirigía al anexo, se acercó corriendo.
Este no contestó, por lo contrario, se dio media vuelta y empezó a caminar por el sendero del jardín haciendo como que no había escuchado a la chica.
Haru molesta le siguió dando grandes pasos. Le costaba ir a su ritmo.
-Oye, párate. Te estoy hablando.- protestó la chica.
Jinyoung continuó haciendo oídos sordos.
-¿Es que me vas a ignorar todo el rato?-
Haru agarró fuertemente el brazo del chico y este cansado se volvió para ella.
Sus dos rostros quedaban muy cerca uno del otro, sus labios casi se rozaban. Jinyoung podía notar la respiración de la chica y viceversa.
Haru soltó el brazo del Jinyoung y este se alejó de ella corriendo. Al mirar al frente para seguir caminando, la vista de los dos chicos se posó sobre una pareja que estaba a unos escasos metros en uno de los bancos.
Estos no paraban de meterse codazos uno al otro jugando y finalmente acabaron besándose.
Después de lo ocurrido entre Jinyoung y Haru contemplar aquello ellos dos juntos no era realmente lo que se dice cómodo.
Jinyoung pestañeó aclarando su mente y quiso echar a andar de nuevo cuando Haru volvió a ponerse en su camino, esta vez delante suya.
¿Es que esta chica nunca se cansaba?, se dijo.
Haru entonces se aferró a la manga de la camiseta del chico.
Jinyoung sorprendido miró allí donde le sujetaba y luego acabó centrándose de nuevo en la chica.
-¿He hecho algo para que te enfades? ¿Es eso? ¿Por eso llevas todo el rato ignorándome?-
El chico pudo ver su cara de preocupación cuando le preguntaba todo aquello.
Con expresión seria dudó si decirle de una vez todo lo que estaba circulando por su cabeza.
Quizás sería una buena idea soltarlo todo.
-No estoy enfadado contigo. ¿Por qué debería estarlo? No has hecho nada.- El chico hizo una pausa.- La verdad es que todo este rato no he dejado de pensar en ti, ¿sabes? Y he descubierto algo. Algo que nunca imaginé que podría ocurrirme a mí. Lo cierto es que...-
Jinyoung no pudo acabar por contarle todo a la chica cuando de repente escuchó su nombre a gritos desde el otro lado del jardín.
Era Dongwoo.
Jinyoung nunca había tenido tantas ganas de pegar a su amigo como las tenía ahora.
Dongwoo se paró en frente de los dos, jadeando a causa de la carrera que se había metido hasta allí.
Entonces reparó en que Haru tenía sujeto a su amigo de la manga y estos dos se encontraban muy cerca uno de otro.
-¿...Interrumpo algo?-
Jinyoung resopló mientras Haru apartaba deprisa su mano.
-No, simplemente hablábamos.- dijo Jinyoung resentido.
-Si ese es el caso...te estaba buscando, necesito hablar contigo.-
Dongwoo no estaba muy seguro de las palabras de su amigo, sabía que había venido en un momento no deseado, pero realmente tenía que hablar con él.
-¿Y bien? ¿Qué quieres?-
-Aquí no...-
Haru captó la indirecta al vuelo.
-Vale, ya me marchaba de todas formas...-
Mientras Haru se iba Jinyoung no le quitó el ojo de encima por un segundo.
-Ya puedes decirme.-
Jinyoung cruzó los brazos y se sentó en el banco que se encontraba detrás suya. Dongwoo le siguió e hizo lo mismo que este.
-No sé como decir esto...ya sabes, no soy muy bueno expresándome.- dijo nervioso.- Hace tiempo que me siento...me siento extraño. No entiendo qué son estos sentimientos y quiero llegar a comprenderlos pero no sé...no sé cómo. Quizás tú lo sepas, quiero decir, eres un experto con las chicas.-
Dongwoo se acomodó las gafas como acostumbraba a hacer cuando estaba nervioso.
-¿Estás tratando de decirme que te has enamorado?- soltó Jinyoung sin más.
Dongwoo se puso aún más inquieto.
-¿Enamorado? ¿Tú crees que es eso?-
-¿Qué es si no? Nunca te había visto así.-
-Puede ser, no lo sé, nunca me he sentido de esta manera.-
-¿Es la amiga de Haru?-
Dongwoo miró corriendo a su amigo como tratando de eliminarle con la mirada.
-No creo que sea eso...-
El chico reflexionó para sí. No, no podía asimilarlo.
Aquello no era amor, seguro.
Solo estaba confundiendo esos sentimientos con la llegada de aquella chica en su vida, nada más.
Jinyoung miró a su amigo con curiosidad.
-Oye, ¿por qué te calientas tanto la cabeza?- trató de decir.- Bueno, no sé para qué digo esto, no soy el más indicado...Ni siquiera puedo aceptar que esté enamorado de una chica.-
Jinyoung le dio una patada a la primera roca que se encontró por el suelo.
Entonces se levantó desperezándose.
-Solo haz lo que creas.- acabó por decir este.
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