-¿Ves como al final fue buena idea venir?- comentó Haru mientras daba un golpe al hombro de su amiga.
-¿Era necesario que viniese yo también?- dijo Inass malhumorada.
La chica había estado todo el rato paseando la mirada de un lado para otro a causa del balón que se hallaba botando delante suya.
Un chico moreno, tanto de piel como en color de pelo, la tenía ahora.
Este era bastante bajo en comparación con los demás de su equipo, sin embargo, su forma de jugar era muchísimo mejor. Los últimos treinta puntos anotados fueron obra suya.
Baro, que tenía el pelo hacia atrás gracias al sudor y al movimiento, se encontraba ahora pasándole el balón al chico más cercano con un ágil esquivazo a su oponente. Fue tan rápido que este no pudo percatarlo.
"Se ve tan sexy jugando al baloncesto...", pensó Inass.
Sin duda le encantaba verle así.
Su expresión era totalmente distinta, como otra parte de él. Y le gustaba, le gustaba demasiado.
¿Pero qué demonios...?
Inass se movió incómoda en el asiento de madera en el que se encontraba.
Sin duda, si seguía dejando que su mente fantaseara así le iba a ser imposible olvidarle. Si es que acaso eso podía pasar de verdad.
¡Si él ni siquiera siente nada por ti, idiota! Empezó a gritarse interiormente la chica.
-Acabó.- dijo Gongchan levantándose de su asiento y acercándose hasta su hermano.
Este se encontraba formando un círculo con sus demás compañeros de equipo y celebrando su victoria.
Inass ni se había percatado de que el partido había finalizado, su mente se había marchado muy lejos por un momento.
Dirigió su vista hasta el grupo de personas y entre ellas pudo ver su sonrisa.
La cara de Baro cada vez que ganaba un partido de baloncesto era indescriptible.
Sus ojos brillaban tanto como los de un niño pequeño cuando le dan golosinas, sus preciosos dientes, similares a los de una ardilla, relucían de una forma inusual...
-Oye Inass...- Haru había estado un rato llamando a su amiga sin respuesta alguna y al ver que no respondía optó por pegarle un pequeño empujón.
¡Otra vez se había ido a sitios que no debía pisar!
-¿Se puede saber qué te pasa? Has estado distraída todo el partido, no creas que no me he dado cuenta.- dijo Haru arqueando una ceja mientras hacía una pausa.- ¿Pasó algo con Baro?-
Inass miró a su amiga para finalmente acabar mirando al suelo.
-¿Qué va a pasar...?-
-Hace unas semanas que no habláis y para colmo hoy no querías venir a verle jugar. ¿Cómo no iba a pasar nada?-
La chica,que estaba decidida a contarle, se vio interrumpida por Gongchan que venía animado seguido de Baro y sus amigos.
Inass se puso pálida cuando le vio acercarse.
Le había estado evitando todo este tiempo desde lo del beso. Si venía por un pasillo, ella inmediatamente daba la vuelta. Si le llamaba, ella le colgaba...
Y ahora lo tenía ahí. ¿Cómo iba a reaccionar? No tenía ganas de verle, aún no, si se echaba a llorar delante de todos lo iba a pasar mal...
La chica se limitó a mirar sus manos las cuales reposaban sobre sus rodillas con los dedos entrelazados.
Baro miró a este y vacilando un momento, acabó por sentarse al lado suya.
-No me había dado cuenta que estabas aquí.- Dijo Baro casi en un susurro para que solo la chica pudiese oírle.
La verdad es que sí la había visto llegar un poco después de que el partido comenzase.
Inass, incómoda, decidió darse la vuelta para ponerse mirando la mesa y apoyar sus brazos en ella.
Silencio.
Baro acto seguido, hizo lo mismo.
Entonces Gongchan ocupó el sitio que quedaba en frente de ellos, sentándose al lado de Haru.
-Bueno, Baro...- dijo uno de los chicos que estaba en el equipo de baloncesto.- Nosotros nos vamos a ir ya. Que lo paséis bien.-
El chico miró a Baro guiñando un ojo y luego pasó su mirada a Inass que seguía distraída.
Baro hizo como que le tiraba algo molesto y les dijo que se fueran de una vez comenzando a reírse.
Mientras, Gongchan y Haru estaban sacando del interior de una mochila varias latas de tropicana y algunos tupperware con comida.
-Hyung, seguro que tienes hambre. Haru y yo hicimos esto. ¡Pruébalo!-
Gongchan le ofreció unos palillos a su hermano.
A este le brillaban los ojos cual cachorro, esperando que su hermano mayor probase la comida que había preparado para él.
Baro se llevó a la boca un trozo del rollito de queso que tenía delante. Levantando el dedo índice le dio el aprobado a este.
Channie dio un salto de alegría en su asiento y comenzó a comer mientras tarareaba una canción.
Haru miró a este de reojo sonriendo. Su amigo era siempre tan infantil y adorable.
Inass de pronto dejó sus palillos a un lado y empezó a beber de la botella de agua que tenía más próxima sin ni siquiera echársela en un vaso.
-¿¡Pero qué es esto!?- dijo la chica haciendo una mueca de asco.
Los restantes se quedaron mirándola sorprendidos.
-¿Qué le habéis hecho al arroz? ¿Acaso le habéis echado todo el bote de sal?-
Haru levantó la mano y empezó a echarse a reír.
-Ha sido mi culpa. Pensé que no lo notaríais...-
-¿Estás de broma? No hay quien se coma esto.-
Inass comenzó a hacer gestos exagerados riéndose de su amiga.
-Seguro que no es para tanto....- soltó Gongchan mientras se comía todo el arroz que tenía en su plato.
Las chicas le miraron sorprendidas.
-¿Ves? Tampoco está tan malo.- dijo tratando de tragarse aquello.
En cuanto acabó corrió hacia su lata de tropicana tratando de disimular el mal sabor de boca que le había dejado aquello.
Inass entonces le miró riéndose entre dientes.
"Idiota", le dijo con los labios cuando este levantó la vista hacia ella.
Baro había estado contemplando en silencio toda la escena que había montando su hermano riéndose para sí.
-Esto está realmente bueno.- Baro señaló los tallarines que tenía delante suyo.- Deberías probarlo.- se dirigió a Inass.
Esta se puso incómoda de nuevo, por un momento había olvidado que le tenía al lado sentado.
Inass le ignoró y continuó comiendo en silencio.
Baro no entendía de que iba todo aquello, había estado ignorándole todo el tiempo, ¿acaso había hecho algo?
No recordaba que hubiese pasado algo así.
Y para fulminar, se había pasado las últimas semanas con Dongwoo. Eso le mataba.
Baro, harto de todo aquello, en un impulso cogió a la chica por la barbilla suavemente y le dio de probar los tallarines que había mencionado anteriormente.
-Está bueno, ¿verdad?- sentenció Baro sonriendo satisfecho.
Inass le miró sorprendida y volvió su vista al plato.
Gongchan había estado observando desde hace rato y se asombró al ver a su hermano actuar de aquella forma.
-Hyung...- empezó a decir Channie.
Baro levantó la vista hacia su hermano preguntándole con los ojos qué es lo que quería.
Este dudó un momento y tras varios segundos habló.
-¿Estáis....quiero decir, estáis saliendo?- Gongchan señaló a Inass con la cabeza.- Tú e Inass.-
La nombrada casi se atraganta al escuchar las palabras de Channie. Eso sí que no se lo esperaba.
Esta miró a su amiga intentando buscar una explicación pero, al verla, se dio cuenta que estaba igual de sorprendida que ella.
Inass esperó que Baro acabase contestando de una vez pero este sin embargo ignoró la pregunta de su hermano.
-¿Y bien...? ¿Es verdad, no? Ya que ninguno me responde...- dijo Channie con una sonrisa de oreja a oreja.
Haru le metió a este un codazo por debajo de la mesa intentando que nadie le viese.
Gongchan le miró con cara de dolor.
-No estamos saliendo. Baro tiene novia.- soltó en tono seco.
Se podía ver tristeza, oculta, bajo sus amargas palabras.
Baro la miró sin entender nada.
-Yo no tengo novia.- dijo tajante.
Inass puso los ojos en blanco y soltó una risa irónica.
-¿Y esa chica con la que te besaste?- le miró con unos ojos que podían perforarle la vista a cualquiera.
Por fin le estaba enfrentando y le había soltado aquella pregunta que tantas ganas tenía de hacerle desde que se había enterado del beso del chico.
Baro se quedó en blanco sin saber bien qué decir. ¿Cómo había acabado enterándose...?
Inass se levantó de pronto recogiendo su mochila, la cual estaba a sus pies, y empezó a caminar. No estaba para aguantar más aquello.
Las ganas de llorar estaban aflorando de nuevo en ella y no quería que nadie le viese y menos Baro.
Cuando apenas había dado cinco pasos notó dos brazos rodeándole por detrás. Era Baro.
De un bote había conseguido ponerse de pie y correr hacia ella para finalmente abrazarla en un intento de que no se fuese.
-Baro, suéltame...-
Inass no podía aguantar más las ganas de llorar y una lágrima recorría ya su mejilla.
Al ver que el chico no hizo caso le apartó de un empujón.
Inass seguía de espaldas a él tratando de ocultar que estaba llorando.
-No juegues conmigo teniendo novia.-
La chica salió corriendo sin mirar hacia dónde iba.
Baro fue detrás suya pero le perdió el rastro a mitad de camino.
Inass, que había conseguido darle esquivazo, se encontraba en un callejón oscuro por el cual no pasaba ningún transeúnte.
No quería que nadie le viese.
Había comenzado a llorar más y más fuerte.
Entonces de su bolsillo cayó un objeto brillante. Inass lo recogió y abrió la rendija.
Volvió a ver aquella foto que tanto le gustaba, esta vez, entre lágrimas.
Al rato sacó su móvil de la mochila. Sin pensarlo, sus dedos empezaron a marcar un número.
Shin Dongwoo.
Tras varios tonos se escuchó una voz al otro lado de la línea.
-¿Sí? ¿Inass?-
La voz del chico sonaba apagada, como si se acabase de levantar.
-Quiero verte.- soltó de pronto la chica sin pensar antes lo que acababa de decir.
Inass, sorprendida de sus propias palabras, se puso roja.
Dongwoo permaneció en silencio por un tiempo.
-¿Dónde estás?- acabó por decir.
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