-¿Y bien? ¿Algo en particular por lo que querías verme?- dijo Dongwoo en cuanto se acercó a la chica.
Entonces la miró a la cara y lo supo.
Había estado llorando.
Tenía los ojos hinchados y rojos. Su pelo ondulado estaba todo alborotado mirando a todas direcciones.
Dongwoo acercó su mano a su cabello y empezó a acomodárselo intentando ponérselo bien de nuevo.
Esta se sorprendió ante el contacto de la mano del chico sobre su cabeza pero sin embargo no se apartó.
Últimamente el único que conseguía animarle y estar ahí para ella era aquel chico.
Si bien al principio se podían haber odiado hasta matarse, ahora era alguien muy importante en su vida.
Dongwoo entonces se acordó de la otra noche en su habitación y lo que había hecho mientras la chica estaba dormida.
Pudo olerlo de nuevo. El olor a jazmín.
Dongwoo se quedó mirando a Inass fijamente bastante serio.
-¿Por qué pones esa cara?- preguntó la chica sonriendo.
-Tu olor. Me gusta.- soltó Dongwoo mientras seguía acariciando su pelo.
Al chico le costó analizar lo que acababa de decir puesto que, hasta después de unos segundos, no reaccionó alejándose de la chica.
Inass abrió los ojos como platillos y se puso roja.
-Yo...- intentó explicarse Dongwoo acomodándose las gafas de lo nervioso que estaba.
-No importa.- le contestó Inass y le arrastró, cogiéndole de la mano, hasta una crepería que había allí cerca.
Esta reaccionó impulsivamente para calmarse.
Dongwoo sonrió mirando a la chica que se hallaba ahora investigando una gran lista de crepes.
-¿Me has traído aquí para que te invite a un crepe? ¿Qué crees que soy? ¿Tu mayordomo?-
Inass hizo un gesto para que Dongwoo se pusiera a su lado a mirar también cuál iba a pedir.
-Deberías estarme agradecido. ¡No te he traído a cualquier sitio! Los crepes de aquí son realmente famosos, ¿sabes?-
-Oh, ¿en serio?- dijo este divertido.
Inass levantó la vista hasta donde estaba la dependienta.
-¿Me puede dar uno de chocolate?- acabó diciendo.
-¿Tanto has tardado en mirar para simplemente pedir uno normal de chocolate?-
Inass le pegó un pisotón disimuladamente y le dijo que pidiese él también.
-...A mí el mismo que ella.- sentenció.
Los dos salieron de allí con sus respectivos pedidos y se sentaron en un banco próximo.
-Bueno, al menos, no me has hecho perder el tiempo viniendo aquí. Esto está buenísimo.- dijo Dongwoo mientras se quitaba el chocolate que se la había quedado entre los labios.
Inass miró a este riéndose. Parecía un niño pequeño.
-¿Ves? ¡Te lo dije! Por algo tienen tanta fama. Llevaba tiempo queriendo venir aquí.-
-¿..Y bien?-
-¿Y bien...?- Inass no comprendía qué quería decir el chico.
-¿Por qué estabas llorando? ¿Baro de nuevo?- dejó caer Dongwoo.
Inass le pegó un pequeño golpe en el hombro y forzó una sonrisa.
-No me apetece hablar de eso ahora, en serio.-
-Como quieras.- Dongwoo, que estaba algo decepcionado, se concentró en acabarse lo que le quedaba de su crepe.
Inass le dedicó una sonrisa a este, que, al verla, se sintió mucho mejor.
De repente alguien se acercó al banco en el que estaban sentados.
Cuando Inass le vio se quedó boquiabierta. Había conseguido atraparle.
Baro miró a la chica preguntándole con la mirada.
-Yo preocupándome y preguntándome dónde estabas y te encuentro aquí junto a este.- Baro miró a Dongwoo desafiante levantando el tono de voz.
Inmediatamente el chico cogió a Inass de la mano levantándola y tirando consigo el crepe que sostenía.
-Tengo que hablar contigo y esta vez...no escapes.- dijo suavemente apretando su mano.
Dongwoo entonces, antes de que pudiese llevársela, le cogió de la otra mano. Este, con más cuidado.
-N-No te vayas...- miró a la chica como desesperado.
Hasta él se había sorprendido de su reacción pero, lo cierto, era que no quería que se fuese.
Inass ablandó su mirada.
-No te preocupes.-
Soltó de la mano de este lentamente.
Baro no paraba de dar vueltas de un lado para otro intentando buscar la mejor respuesta posible.
Inass, desesperada ante el comportamiento del chico, suspiró.
-¿Vas a decirme algo o te vas a quedar ahí todo el día?-
Baro se aclaró la garganta y volvió hacia la chica.
-Está bien.-suspiró él también.- Yo...yo no tengo novia.-
Inass empezó a reírse de nuevo sarcásticamente como si no pudiese aguantar más la situación.
-Es verdad. Tienes que creerme. Lo del beso sí que es cierto...- hizo una pausa.- Pero fue un beso robado.-
-¿Te estás intentando quedar conmigo? Esto no tiene gracia.-
-Te estoy diciendo la verdad, ¿quieres creerme? No entiendo por qué te enfadas, tú eres la que está saliendo con ese maldito bastardo.-
-¿De qué estás hablando? ¿Con Dongwoo? ¡Estarás de broma!-
-Pues lo parece, últimamente lo único que haces es estar a su lado.-
-¿A ti qué te importa?-
Baro le miró por primera vez a los ojos.
-¿Que qué me importa? Claro que me importa. Me gustas, ¿es qué todavía no te has dado cuenta?-
Este estaba serio, mirándola fijamente sin pestañear.
Inass vaciló un momento y después se llenó de una alegría repentina.
¿Qué era este sentimiento...?
¿Le había oído bien? "¿Me..gustas?"
Las palabras que tanto había soñado salir de los labios de aquel chico ahora las estaba intentando asimilar lentamente.
Había sido un fuerte golpe en su corazón.
Este último le latía rápidamente, sus mejillas ardían y los oídos le pitaban.
-¿Qué has dicho?-
Inass lo había oído perfectamente pero necesitaba escucharlo una vez más.
-Ya lo he dicho. ¡Me gustas!- gritó Baro tapándose la cara sonrojado.
A la chica el corazón le dio un vuelco.
Impulsivamente se echó sobre el chico abrazándole fuertemente.
Baro, que estaba sin palabras, tardó en corresponderle, pero cuando lo hizo no quiso desprenderse de la chica hasta pasado un rato.
Acarició sus largos cabellos y posó sus labios en un mechón de pelo que sostenía sobre su mano.
-Vámonos.- dijo Baro.- Haru antes me llamó preocupada preguntando dónde estábamos.-
Inass sacó inmediatamente el móvil de su mochila y vio las llamadas perdidas. Todas eran de su amiga.
Baro le cogió del hombro y la llevo consigo.
-¿Dónde se habrán metido estos dos?- preguntó Haru preocupada marcando por novena vez el teléfono de su amiga.
-Déjalo, no te lo va a coger.- Gongchan le quitó el móvil de las manos.- Seguro que Baro la encuentra y se soluciona todo. No te preocupes.-
-Eres demasiado optimista.-
-¿Qué hay de malo en serlo?- le contestó sonriendo dulcemente.
-Vale, pero devuélveme el móvil.-
Haru extendió la mano hacia él y este depositó el aparato sobre su mano.
Gongchan volvió a sonreír.
Era como un virus de felicidad, siempre con esa preciosa sonrisa en su cara.
La verdad, las últimas semanas había estado demasiado serio, como si no fuese él. Verlo así de nuevo era un gran alivio, se dijo Haru.
-Vayamos a algún sitio.- contestó Channie haciendo pucheros.- ¡Me apetece ir a la noria!-
-¿A la noria? ¿Estás loco? Sabes que odio las alturas.-
-Da igual. ¡Vamos juntos!- tiró del brazo de la chica.
-Ni de broma. Además quiero esperar a Inass.-
-Si Baro encuentra a Inass créeme que se van a ir los dos por ahí solos.-
Haru le tiró del pelo a Channie.
-Pero, ¿cómo sabías...eso?-
-¿Eso?-
-Ya sabes, que se gustaban.-
-Me lo llevo imaginando desde hace tiempo, la verdad.-
-A mí me lo tuvo que decir Inass, que le gustaba Baro, me enteré hace poco.-
-Tú es que eres demasiado lenta para estos temas. Incluso ahora.-
-¿Ahora?-
Gongchan cogió a la chica levantándola de su asiento.
-¡Bien, es hora!- dijo gritando.- ¡Vamos a la noria!-
Inass se encontraba compartiendo miraditas con Baro que estaba en la otra punta del establecimiento haciendo cola.
El chico la había arrastrado hasta una tetería cercana. Le dijo que no tenía nada de apetito pero este acabó convenciéndola para que fueran juntos.
Cuando Baro se acercó a la mujer de detrás de la barra para pedir su comanda, el móvil de Inass empezó a sonar.
Inass, pensando que era su amiga que le volvía a llamar, lo cogió.
-¿Inass?- dijo una voz masculina.
La chica, que se había olvidado completamente de Dongwoo, se quedó congelada.
-D-Dongwoo...-
Le temblaba la voz.
Al otro lado se pudo oír lo que parecía un suspiro que esta no consiguió descifrar bien de que se trataba.
Estaba algo nerviosa y dolida, y no entendía el por qué.
-Veo que ha acabado todo bien.- comentó el chico.
-Bueno, yo...-
-Me alegro, enana.- dijo enfatizando la última palabra.
-¡Oye! Te dije que dejases de llamarme así.-
Dongwoo se echó a reír y al poco Inass le acompañaba.
-De verdad que eres...- La chica sonrió.
-Me alegro que finalmente estés bien.-
-Oye, Dongwoo...-
-¿Sí?- preguntó confuso.
Inass se dio cuenta que Baro se acercaba a la mesa con las dos tazas de té y una tarta sobre la bandeja.
Entonces colgó rápidamente sin ni siquiera despedirse.
Baro no se había dado cuenta de que esta estaba usando el móvil ya que se encontraba más concentrado en no derrarmar las tazas que llevaba consigo.
Al final consiguió llegar hasta la mesa y respiró aliviado cuando dejó la maldita bandeja sobre ella.
Inass forzó una sonrisa.
Dongwoo dejó caer su móvil sobre la cama en la cual llevaba media hora tumbado.
No paraba de pensar que ahora tenía menos oportunidades con aquella chica.
¿Y qué podía hacer? De todas formas ella no tenía ni un sentimiento hacia él.
Por otro lado escucharle reír le había reconfortado. Ella era feliz y eso era lo que importaba.
Debía reprimir sus sentimientos por esta vez.
Dongwoo cerró los ojos y se frotó la frente cansado.
Tenía mucho sueño, aunque eso no era extraño, siempre lo tenía.
Y tras varios minutos de silencio se quedó dormido con el corazón agitado y el cuerpo dolido como si le acabasen de dar una paliza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario