No hacía ni una semana que le habían obligado a estar un mes a cargo de limpiar el instituto entero por las tardes, cosa que se dice pronto. Los castigos de este tipo debían de estar de moda entre los profesores, pensó ella.
La presencia de Dongwoo tampoco arreglaba mucho las cosas. Sólo el pensar que tenía que pasar una tarde más junto a ese sujeto le hacía querer tirarse de los pelos de desesperación.
Era como un túnel en el infierno sin final. Quizás esa era la respuesta a su malestar
Después de tirarse un rato en su cama echada, mirando al techo recién levantada, Inass se puso en disposición de arreglarse para ir al instituto. De un brinco se levantó de la cama. Más que empezar el día con pesimismo...debía hacerlo con toda la energía posible. Con abundante agua se aclaró la cara, la cual parecía bastante apagada de las pocas horas de sueño realizadas. Con sumo cuidado se colocó el uniforme del instituto. Camiseta blanca acompañada de una chaqueta con el escudo de allí y una falda con estampado escocés. Para finalizar unas medias negras que le llegaban hasta las rodillas. El rojo realmente no era su color favorito pero le encantaba aquel uniforme.
Desde pequeña siempre había soñado con ingresar en el Seoul HS of Arts y cuando entró no pudo creérselo.
Bajó las escaleras lo más rápido posible y allí se encontró a su madre, que estaba preparando el desayuno tan atentamente que ni se fijó que su hija había entrado al comedor.
En el centro había una gran mesa. En esta, se encontraba una niña pequeña sentada a uno de los lados. La niña tenía el pelo castaño y largo recogido en una coleta. Nanami era la hermana pequeña de Inass. En cuanto esta la vio entrar por la puerta, empezó a saltar en la silla para que se sentara allí con ella. Pero Inass hizo caso omiso y se acercó a la encimera, cogió lo primero que pilló y tras una despedida y un beso a su hermana, salió de la casa.
El sol brillaba ya muy temprano y junto a la brisa de la mañana el camino al instituto se convertía en una auténtica gozada. Inass, no dejaba de pensar que el otro día debería haberse comportado mejor.
Y es que el castigo que le habían impuesto le parecía lo más injusto del mundo. La mañana siguiente a todo lo ocurrido en la discoteca, hizo un día horrible. No había parado de llover en todo el tiempo y parecía que iban a tener que salir del instituto en piragua. Encima, y para rematar, las clases de ese día eran las más aburridas de toda la semana. Tanto fue así que en cuanto llegó clase de economía Inass se quedó dormida sobre su mesa. Hayoung y Haru que la vieron intentaron despertarla antes de que el profesor la pillase, pero fue prácticamente misión imposible. A los segundos ya estaba recorriendo el pasillo hasta el aula de castigados. Al llegar, Inass se paró en frente de la puerta, inspiró y suspiró varias veces hasta que por fin se decidió a abrirla. Fue entonces cuando su respiración se paró de golpe al ver a aquella cara tan conocida y molesta delante de ella. El chico de las gafas de la noche anterior se encontraba allí, en la puerta esperando para salir. Sin pensarlo si quiera, Inass cerró la puerta de un golpe en toda su cara. Dio dos pasos hacia atrás y comenzó a reflexionar.
¿Qué hacía aquel tipo allí? ¿Quería venganza por lo que le hizo ayer?
Algo estaba claro. Si quería vérselas con ella no iba a salir bien con todo esto.
De pronto el muchacho abrió la puerta desde dentro. Se quedó un rato mirándola con cara de desprecio y superioridad hasta que se dignó a decir palabra.
-¿Así es como sueles tratar a la gente? ¿Con portazos limpios? ¿Acaso tienes modales?-
El chico empezó a ajustarse la corbata la cual tenía algo torcida. Inass se fijó bien. Estaba usando su uniforme. Aunque este era el de color azul lo que quería decir que pertenecía a un curso mayor.
¿De verdad ese animal podía ir a aquel instituto? ¿De dónde lo habían sacado?
El chico que había dado por hecho ya que no era capaz de ponerse una corbata bien tras varios intentos fallidos, volvió a dirigirse hacía ella.
-¿Tampoco vas a contestarme? No. Ya veo que no tienes modales. Te encanta empapar a la gente con alcohol de hecho. ¿Te has planteado dejar de mirarme? Sé que soy guapo pero me robas la intimidad.-
Inass después de aquellas palabras volvió en sí.
-¿Guapo o cretino? ¿Quién va querer mirarte a ti? A mí sólo me produces asco.- Inass que ya estaba muy harta de este tipo y gracias a las patadas de karate que le enseñó su madre de pequeña, derrumbó al muchacho al suelo.
Este realmente sorprendido se incorporó y le cruzó las manos para que se estuviese quieta. Todo esto sin resultado alguno ya que consiguió escaparse y tirarlo de nuevo con otra patada.
Aquello parecía ya una lucha a muerte y todos los alumnos que pasaban por el pasillo se quedaban mirándolos. Otros se habían agrupado alrededor a observar la pelea desde el fondo. A la nada ya había aparecido un profesor. El hombre cogió al chico de los hombros para paralizarlo. Inass había parado al ver al profesor llegar. En aquel instante pensó que el cielo se había caído encima suya. No iban a ser precisamente "suave" con ella.
-¡Dongwoo! Siempre andas metiéndote en problemas desobedeciendo pero esta vez te has puesto a pelear en el instituto. Me esperaba muchas cosas de ti pero...¿esto?-
El profesor que estaba realmente enfadado miraba al chico con la ira de una fiera.
-Y tú...-
Entonces comenzó a señalar a Inass la cual ya se esperaba lo peor.
-Tú tampoco te vas a librar de esta. ¿De qué curso eres? ¡Mira que dos! Si queréis pelearos hacedlo en la calle.-
-L-Lo siento...y-yo estoy en el último año de secundaria del B...- por primera vez a Inass le temblaba incluso la voz hablando con un profesor. Todo hay que decirlo y el hombre imponía a lo grande. Sus grandes ojos y su forma de mirar y hablar te hacían hasta tartamudear.
-¿Su nombre?-
-Inass. K-Kazum Inass....-
-Ya me encargaré yo de vosotros dos. Tú. Dongwoo. Seguidme.-
Con pasos temblorosos se colocó detrás para seguirle el ritmo. Detrás suya venía el chico de las gafas, Dongwoo. Este más bien venía con un aire despreocupado, como si no le importase que fuese a pasar.
Cuando más miedo pasó fue al ver la puerta del director en frente de sus ojos. No sabía que le iba a esperar ahí dentro pero estaba segura de una cosa, nada bueno.
Inass había llegado al instituto en un abrir y cerrar de ojos al estar sumergida en sus pensamientos. Si miraba la parte positiva de estar cumpliendo aquel castigo junto a Dongwoo...bueno, ¿había parte positiva?
Por una parte no la habían expulsado, que era lo que llevaba pensando desde un principio. Aunque era mejor incluso ser expulsada a tener que aguantar a aquel chico.
El objetivo del castigo era "que se llevaran bien". Inass lo había intentado, había pasado de él, después se propuso ser amable y nada, no había forma. A Dongwoo por su parte no le importaba aquello. Le hablaba mal, se reía de ella, soltaba sus típicas frasecitas sólo para llamar la atención. ¿Tanto le costaba al menos fingir y así le levantarían el castigo? Estaba harta.
Algo desanimada entró a clase donde se encontraban Gongchan y Haru manteniendo lo que parecía una animada conversación. No era plan que la viesen así, por lo que cambió de cara y se acercó con paso decidido.
Se plantó en frente y cogió la silla más cercana.
-¡Buenos días gentecilla del inframundo!-
Gongchan y Haru se quedaron mirándola con cara de pocos amigos.
-¿Pero qué te pasa a ti tan de mañana? Ni que te metieses cinco kilos de...-
Inass con un gesto rápido le tiró de los pelos a Gongchan que no paraba de quejarse en su sitio.
-Que solo era una broma...- contestó Gongchan poniendo cara de niño pequeño.
-¡Pues te callas!-
-Yo sé lo que te pasa. Estás nerviosa esperando que sea por la tarde para ver a ese tal...¿Hyunwoo? ¿Minho?-
Inass le echó una mirada asesina a Channie y a este casi se le cae el pelo.
-¿¡Quién querría ver a ese!?- pegó tal grito que todas las personas que había en la clase se giraron para ver que estaba pasando.
Channie abrió los ojos como platillos del susto, ya que no se esperaba que iba a gritar tanto.
-Inass, r-relájate...-
Haru se había puesto tan roja que parecía que le hubiesen rociado pintura por encima.
Inass que ya se había "calmado" se acomodó en su sitio.
-Al menos a mí no se me salen los ojos mirando a cierta persona.-
Inass le dedico una mirada a Channie que este captó al vuelo. Se levantó corriendo de la silla y se fue hasta la mesa en la que estaban reunidos sus amigos.
-Qué fácil es este chico...-
Haru que no había comprendido nada miraba a su amiga con desconcierto. La sirena que anunciaba las clases la interrumpió cuando iba a soltar algo. Todos volvieron a sus asientos con pereza. Les quedaban seis largas horas de clase por delante.
La mañana había pasado rápidamente para Inass y no sabía si estar agradecida por ello o lamentarse. Ya había cogido todo el "kit de limpieza" para empezar una nueva tarde como la chacha del instituto.
Dongwoo que estaba a su lado por fin se había dignado a hacer algo y limpiaba la mesa del profesor del aula en el que se encontraban.
-¿Sabes? Estar tantas horas contigo es malo para mi reputación. Deberías pensar en mí y ofrecerte a hacer todo el trabajo. ¿No crees que sería emocionante limpiar todo esto tú sola?-
Dongwoo que seguía concentrado en no dejar ni una mancha de suciedad en la mesa no podía quedarse callado.
Inass se había acostumbrado ya tanto a sus comentarios que era como si estuviese escuchando a una mosca.
-Oye, ¿podrías tú limpiar las ventanas cuando acabes con eso? Es que yo no llego bien...-
Inass que estaba intentando frotar la parte alta de una ventana no pudo evitar dar unos saltitos por si lo conseguía, aunque acabó rindiéndose.
-¿Por qué no coges una silla, enana?-
Inass ofendida por su forma de hablar y sabiendo que aquello no iba a llegar a ninguna parte e iba a tener que acabar limpiándolas ella...se puso manos a la obra.
Aquella clase daba al patio y se podía ver al equipo de baloncesto entrenar.
Entre ellos podía distinguir a una figura.
No era muy alto, de hecho era algo bajito, con el pelo oscuro y unos ojos grandes, claros y muy definidos. Cada vez que le veía suspiraba, ¿cómo no iba a hacerlo?
Sunwoo, el hermano mayor de Gongchan era un amor de persona. Tan simpático, amable, sereno, tan...él.
Mientras le observaba este se giró, la vio en la ventana y le saludó alegremente con la mano.
Inass repitió el mismo gesto y comenzó a limpiar las ventanas con una gran sonrisa en la boca. O eso intentaba ya que ni con la silla llegaba a lo más alto de la ventana. Lo intentó hasta de puntillas pero no había manera.
Dongwoo que le había estado siguiendo con la mirada desde hace rato, se acercó hasta ella.
Y como no, empezó de nuevo con sus característicos comentarios.
-¿Necesitas que te coja para que puedas llegar bien ahí?-
Dongwoo empezó a bromear moviendo la silla. Inass algo asustada empezó a gritarle que parase. Al final fue demasiado tarde e Inass se cayó de la silla y Dongwoo que no se lo esperaba, no llegó a tiempo para cogerla.
Inass se había dado un fuerte golpe en la nuca y no paraba de brotar sangre.
Dongwoo seguía sin decir palabra mientras la miraba.
De pronto entró Sunwoo, o Baro como todos le llamaban, por la puerta del aula. Se acercó hasta Inass lo más rápido que pudo y se agachó a su lado. Ella estaba inconsciente. Este le acaricio la mejilla y la cogió diciéndole palabras acogedoras.
"Todo está bien."
Baro que ni había notado la presencia de Dongwoo hasta ahora, le miró desafiante.
Pero no le tomo mucho tiempo y salió corriendo del aula.
En el fondo de aquella silenciosa habitación se podía escuchar la respiración de una persona. Una persona que estaba abatida.
Con un rápido gesto se deslizó hacia el suelo, cogió algo que brillaba, se lo guardó en el bolsillo y siguió limpiando. Esta vez, totalmente solo. Y por una vez en su vida, esa persona, había sentido arrepentimiento.
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