martes, 6 de mayo de 2014

Capítulo 6.

La campana del final del recreo acababa de tocar y con ello daba comienzo la clase de historia.
Inass tomó rápidamente asiento en su pupitre. Miró hacia la derecha por vigésima vez en todo el día. El asiento que estaba a su lado estaba vacío. Haru había faltado esa mañana. Era raro que ella faltara. Inass pensó que habría sido por todo lo ocurrido ayer en el aula de música. 
Fuera lo que fuese cuando acabasen las clases iría a visitarla. Su casa no quedaba muy lejos con que esperaba que le diese tiempo a pasarse si acababa pronto con todo aquello de la limpieza.
La chica apretó el colgante que llevaba puesto con su mano. La voz del profesor resonaba en su cabeza una y otra vez aunque no le hacía ningún tipo de caso.
"Durante la segunda guerra mundial, Hitler...". Un sin fin de palabras que se amontonaban en su cabeza y no daban a vasto. Entonces, volvió su cabeza para la izquierda a fin de buscar algo interesante que la entretuviese. No había nada. El sol brillaba como siempre, el conserje del instituto dando las vueltas rutinarias de vigilancia, las montañas que todos los días se pueden observar a lo lejos, los árboles hasta arriba de hojas como todas las primaveras...
Inass empezó a toquetear aburrida su largo cabello oscuro. Miró el reloj. No habían transcurrido ni diez minutos. Volvió la vista hacia atrás y vio que Channie se había quedado completamente dormido. ¿Cómo es que a él y a Haru nunca les pillaban? Y ella se quedaba una vez y la mandaban directa al aula de castigados. 
Volvió a observar la clase, esta vez posó su vista en Hayoung que se sentaba al final del aula. Esta estaba maquillándose escondida detrás del libro de historia. Bueno, "libro de historia" ya que más bien parecía la Biblia. Hayoung había hecho de él una gran muralla donde ocultarse del profesor para "ponerse guapa."
"Esta chica siempre pensando en lo mismo..."- se dijo Inass para sí.
Luego, miró al profesor de historia que ya callado, se sentó en la silla.
Este era un hombre bajito con el pelo gris y algo mayor pero no demasiado. 
Observó su alrededor. Todos estaban escribiendo algo en sus respectivos cuadernos. Supuso que ya habría mandado la tarea pero estaba tan distraída que ni se enteró. Tampoco le interesaba, ese día no estaba de humor y el cansancio podía con ella. Así que simplemente se limitó a sentarse allí, cruzada de brazos y sin articular movimiento alguno.


En otra clase, en el mismo instituto que Inass.
Habían pasado varios días desde que tuvo lugar la "discusión".
Aún se podía ver el ambiente que había entre Baro y Dongwoo. Nunca se habían llevado especialmente bien por lo que respecta, simplemente se habían dedicado a pasar uno del otro. Pero todo había cambiado últimamente. Si Baro decía algo, Dongwoo empezaba a decir algo sobre él y viceversa. No habían llegado a pegarse pero las palabras que se decían era peor que cualquier dolor físico. No se aguantaban lo más mínimo el uno al otro. 
Incluso la clase se había dividido en dos gracias a ellos. Bueno, en dos grupos y...Jinyoung, ya que él nunca se metía en estos líos. Siempre pasaba de estas cosas por muy amigo de Dongwoo que fuese. De hecho, ellos se consideran el uno al otro como "su único amigo auténtico".
Aclarando todo, la clase se había convertido en un auténtico caos. Parecía una batalla naval.

Acababa de terminar la clase de filosofía y todos se levantaron desperezándose de sus asientos. Veinte minutos de descanso. Baro, que no tenía ganas de pasar ni un momento más allí, salió a que le diese el aire. Dongwoo que le vio decidió seguirle.
A Dongwoo realmente le molestaba este sujeto. Ni sabía por qué pero cada vez que le veía tenía la necesidad de pegarle. Y eso era raro en él puesto que solía ser bastante tranquilo en cuanto se refiere a estos temas.
De pronto Baro se paró delante de un banco. Allí estaba Inass, sentada sola. Este se sentó a su lado nada más llegar.
Dongwoo se acercó sin pensárselo dos veces y cogió a Inass de la mano arrastrándola hasta el final del pasillo. A Baro no le había dado tiempo a reaccionar cuando ya iban saliendo por la puerta que daba al patio. En seguida comenzó a seguirles.
-¿¡P-Pero qué haces!?- Inass soltó la mano de Dongwoo, la cual estaba apretando tan fuerte contra la suya, que le hacía daño.
Dongwoo se giró hacia ella y le miró.
-¿Por qué siempre que nos encontramos acabas gritándome?- dijo Dongwoo muy seco.
-¿Quizás porque es lo único a lo que me incitas?- le respondió arqueando una ceja.
Este comenzó a reírse. Sin embargo no era una risa como las que había visto salir antes de él. Era más bien algo natural, inocente.
A Inass le alegró haber hecho reír a alguien aunque realmente no comprendía que es lo que era del todo gracioso en lo que acababa de decir.

Nadie había reparado en la presencia de Baro. Este estaba justo al lado, unos pocos metros alejado, contemplándolos con aires de tristeza. Todo aquello le irritaba y le hacía sentir como un estúpido. Y ella parecía...parecía tan feliz hablando con ese maldito bastardo. Entonces se dio media vuelta antes de que le pudiesen ver y puso rumbo a su clase con los hombros agachados y la cabeza cabizbaja.

-Realmente eres idiota.- dijo la chica.
Los dos seguían hablando sin acordarse de Baro. Bueno, uno de ellos sí lo hacía, sólo que simplemente estaba mejor sin él.
-¿A qué viene eso ahora? Yo que hoy me estaba comportando bien....- dijo resignado.
-¡Pero si me has traído aquí tirándome! ¡Un poco más y me arrancas la mano!- comentó acompañado de varios gestos exagerados con las manos.
Dongwoo volvió a sonreír. ¿Qué clase de virus le había afectado hoy a él?
Inass le dedicó una sonrisa y este se sonrojó al verle por primera vez sonriendo delante suya.
-¿Te has dado cuenta que es la primera vez que hablamos como personas normales sin tirarnos de los pelos?- le preguntó Inass a Dongwoo que se había quedado mirándola fijamente.
Este no respondió.
-¿Dong...woo? ¿Hola? Tierra a Dongwoo. ¿Sigues vivo?-
Dongwoo que por fin había vuelto en sí miró hacia otro lado.
-Ha....sido....a-agra...-
Entonces sonó la sirena de nuevo, esta vez interrumpiendo al chico. Otra vez a clases. Por suerte ya sólo quedaban dos horas.
Inass volvió a sonreír al chico. 
-Nos vemos después a la tarde con nuestra "misión".-dijo despidiéndose mientras se marchaba corriendo.
Dongwoo se quedó allí un rato mirando a la nada. Lentamente se agachó al suelo. No podía moverse. ¿Por qué permanecía así? ¿Por qué su corazón le dolía tanto...?


Inass ya había llegado al aula. Algo cansada puesto que su clase quedaba bastante lejos del patio y el instituto era enorme. Si venías nuevo todo aquello te parecía un laberinto.
Se puso bien la falda y la chaqueta, algo levantadas de la carrera que acababa de hacer, y se adentró allí.
La clase estaba bastante agitada. En el centro se podía distinguir un gran grupo todos hablando entre sí. Inass que vio que Gongchan y Hayoung estaban allí metidos, se unió a ellos.
-Gongchan tu hermano sí que sabe.- dijo Kibum, el chico más grande de nuestra clase.
-¿Baro? ¿Qué pasa con Baro?- preguntó la chica extrañada recién incorporada al círculo.
Hayoung en cuanto vio a Inass puso los ojos en blanco e intentó llevársela lejos de ahí pero no le dio tiempo a reaccionar.
-¡LE HEMOS VISTO BESÁNDOSE CON UNA DE ÚLTIMO AÑO!- volvió a hablar Kibum.
Hayoung puso cara de circunstancia.
-Es todo un hombretón, no como Channie.- dijo otro chico que empezó a acariciarle el pelo a Gongchan en modo de burla.
Inass que aún no podía asimilar todo aquello volvió a preguntar. 
-¿Que....Baro...qué?- dijo de piedra.
-¿No puedes creértelo, verdad? Parecía tan inocente el capullo....y lo vemos ahí  metiéndole mano a una mayor que él.
Inass forzó una risa. Todo aquello era demasiado para ella. Quería gritar y salir corriendo de allí pero ya no podía. Tenía por delante una emocinante clase de francés. 
Antes de poder tomar asiento Hayoung le dio una palmadita en la espalda y le lanzó una sonrisa. La chica, ya en su asiento, no paraba de pensar en lo mismo. ¿Cómo le miraría a la cara cuando fuese a hablarle? No podría. Quizás lloraría. En ese momento ya tenía ganas de hacerlo.

Ya eran las nueve de la noche. Sólo les quedaba por limpiar el aula de educación física. Había sido un día agotador y bastante incómodo. Inass no había soltado palabra en toda la tarde. Ni siquiera Dongwoo se metió con ella como hacía normalmente. Todo aquello de pelear a diario se había convertido en rutina, pensó Dongwoo. 
-A-Aaaah...-
Era la 123897132872318973 vez que Inass suspiraba. Lo hacía inconscientemente mientras pensaba en Baro. En ese mismo instante iría hasta él a abrazarle y decirle que a ella le gustaba de antes. Era injusto. Ella siempre estuvo enamorada de él. Desde el primer momento. Podía parecer cursi pero era así. 
-¿Qué pasa? Esto parece una tumba...- dijo Dongwoo mientras colocaba las pelotas de baloncesto en su lugar intentando romper el hielo.
Inass no contestó. Se limitó a fregar el suelo de la cancha como llevaba haciendo desde hace cuarenta minutos.
Dongwoo que estaba enfadado porque había pasado de él, cogió su fregona y la tiró al suelo.
-¡LLEVAS CASI UNA HORA FREGANDO EL SUELO! ¡POR EL AMOR DE DIOS! ¿QUÉ QUIERES? ¿¡SACARLE EL BRILLO!?-
La chica le miró haciendo pucheros. Después se agachó, agarró la fregona de nuevo y siguió con su tarea.
Dongwoo suspiró.
-¿Vas a pasar de mí toda la tarde?- preguntó al fin.
-No estoy pasando de ti. Simplemente no tengo ganas de nada.- contestó sin mirarle.
Dongwoo posó su mano sobre la de la chica para que parase de usar la fregona.
-Creo que ya hemos limpiado suficiente por hoy. He guardado todo el material y el suelo está perfecto, ¿quieres...?- dijo mientras hacía una señal para que le diese la escoba.
Inass cedió.
-Bien. Al fin tengo el maldito cacharro.- le contestó satisfecho de sí mismo.- Ahora, ¿quieres decirme qué te pasa?- la miró enfadado.
La chica desvió la mirada de él.
-Nada.- dijo rotundamente.
Dongwoo no sabía interpretar muy bien los sentimientos de las personas pero sabía que a ella le pasaba algo. Había pasado mucho tiempo a su lado en la última semana y más o menos sabía ya como pensaba.
El chico le metió una pequeña patada suave. Acto seguido la abrazó por detrás.
-Sé que te pasa algo.- dijo con una voz dulce.
Hasta él mismo se sorprendió de que pudiese poner aquella voz.
La chica que había estado aguantando las ganas de llorar durante mucho tiempo, empezó a hacerlo.
Él le acarició el cabello.
Nunca había llorado delante de nadie desde la vez que se cayó jugando con Channie y Haru de pequeños. Esa vez lloró delante de Baro y él la consoló.
Nunca más había soltado una sola lágrima fuera por el motivo que fuese, hasta...ese día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario