viernes, 9 de mayo de 2014

Capítulo 7.

El día anterior se había quedado encerrada en su habitación con el pretexto de que estaba enferma. Su padre se preocupó bastante por ella al ver que no había salido si quiera de la cama. Pero ya era viernes y un nuevo día estaba por comenzar.

6:30 de la mañana. Nadie en su casa estaba en pie todavía.
Quería llegar los más pronto posible al instituto para que nadie pudiese verla.
El día anterior Channie la llamó varias veces y se limitó a mirar su móvil sin contestar. 
Sólo le tomo diez minutos llegar desde su estación más cercana al instituto. El tren a aquellas horas estaba realmente desierto. Cuando llegó lo primero que hizo fue meterse en el aula de música. Allí era donde realmente se sentía bien cuando necesitaba despejar su mente.
Se sentó en una esquina, escondida detrás de una gran mesa. Estaba sumergida con lo música que salía de sus auriculares. Estas últimas horas no había parado de pensar. Su mente no podía permanecer quieta.
Al menos estando allí podía relajar su mente sin salir herida.
De pronto se acordó de su caída la noche anterior. Fue realmente vergonzoso. 
Aunque eso no fue nada comparado con lo que pasó después...
Realmente lo pasó mal con Jinyoung la noche anterior. No paró de darle vueltas. Pero todo fue un error, así que...¿qué más da?

Apoyando la cabeza en la pared, Haru cerró los ojos lentamente. No había dormido casi nada esa noche.
Dejó fluir sus pensamientos.
De pronto notó unos pasos y pudo sentir la presencia de alguien. Abrió los ojos.
Era Channie.
Estaba allí, enfrente suya de pie, parado mirándola con la expresión muy seria.
Haru atónita, casi se desmaya ya que no se esperaba a nadie a aquellas horas y menos, en el aula de música.
-C-Channie...- dijo la chica con la voz apagada.
El chico que seguía sin decir palabra le hizo un gesto para que se levantase.
Esta que accedió, alzó la mano para que le ayudase.
Gongchan al fin habló.
-¿Se puede saber por qué me has estado ignorando?- preguntó realmente enfadado.
Haru veía que a Channie le había molestado mucho que no le contestara al móvil.
-Yo...lo siento. No estaba de humor.- 
Gongchan que seguía con la misma cara no dijo nada.
-No te enfandes. Venga, Channie ~ Te digo la verdad.-
Haru empezó a tirar del brazo de este. Channie que no aguantaba más se la quitó de encima y salió del aula como un rayo. 
La chica no comprendía nada. Channie no era de los que se enfadaban por ese tipo de cosas. 
Estaba ya cansada y no habían comenzado ni las clases. 
Huyó de allí con los hombros agachados. Al salir se encontró con su tutor. Él era el supervisor del club de música y además, su profesor de historia.
Con educación y formalmente le saludó.
Este que acababa de ver a la chica le devolvió el saludo y la paró un momento.
-Vaya, hoy sí que has venido temprano. Ayer faltaste, ¿qué pasó?-
-Esto...-
-Bueno, con que justifiques la falta y pidas los apuntes no pasa nada. Quería comentarte otra cosa. Jung Jinyoung.- 
A Haru casi se le sale el corazón al oír su nombre.
-Su matrícula tenía un error. Quise devolvérsela para que lo corrigiera pero ayer faltó también. Ya que está en el club del cual eres presidenta, ¿por qué no le llevas tú los papeles?-
-¿Y-Yo...?-
-Sí, se lo iba a pedir a alguien de su clase pero creo que tú eres más responsable. Además yo hoy no puedo llevárselo y lo necesito cuanto antes. Lo siento si es mucha molestia.-
-No, no pasa nada. Déjamelo a mí.- le dijo la chica con una sonrisa forzada en la cara.
-¡Muchas gracias! Realmente te debo una. Te daré los papeles en el recreo.-
El hombre se despidió cortésmente y se marchó por el lado contrario.
Haru no podía creer que todo aquello le pasara a ella. En fin. No había más remedio. No podía decirle que no a un favor.
Entonces se dirigió escaleras abajo a su clase. Seguramente Inass ya habría llegado y quería verla.




Esa tarde salió muy temprano del instituto. Otro día más tuvo que cancelar la clase de canto. Las chicas estarían realmente molestas y no le extrañaba.
Llevaba un rato pasando una gran calle con muchos edificios altos. Parecía que se encontraba en Nueva York o algo por el estilo. 
El mapa y la dirección que le habían dado no eran muy concisos pero después de preguntarles a varias personas consiguió dar con el lugar correcto.
Después de caminar bastante se paró en frente de uno de los edificios. Este parecía bastante moderno y...caro.
La gente que vivía ahí seguramente serían la mayoría ricos.
Haru entró y cogió el ascensor. Se dirigía a la última planta. 
El característico sonido del ascensor anunció la llegada a la décima planta. 
La chica salió de allí. "1770..." "1770...". El pasillo de la planta en la que se encontraba era larguísimo. Estaba decorado con varias macetas con plantas y una gran alfombra en el suelo. Por fin encontró el piso 1770 después de varios intentos. 
Puso su dedo sobre el timbre mientras pensaba cuándo debía de tocar. Se sentía estúpida en ese mismo instante. En cuanto antes llamase a la puerta antes terminaría con todo eso.
3, 2, 1...
El sonido del timbre se escuchó por todo el pasillo.
Después de varios segundos abrieron la puerta. Allí apareció Jinyoung todo despeinado y solo en ropa interior.
Haru que no se esperaba aquello se dio la vuelta rápidamente.
-¿Qué...haces..tú...?-
Jinyoung que parecía bastante mareado empezó a alborotarse el pelo confundido.
Haru le señaló que se pusiera algo de ropa. Algún vecino podría verle.
Jinyoung, al que le había costado entender lo que la chica le estaba diciendo, condujo a esta hacia dentro de un tirón.
Una vez allí le dijo que tomara asiento y fue a por algo de ropa.
El interior del piso era bastante ancho. Todo estaba muy bien ordenado. Las paredes pintadas de un color suave eran realmente elegantes, el suelo era de mármol.
Había unas cuantas pinturas de paisajes colgadas por el salón. 
En el centro un gran sofá, una mesa y un televisor.
Las demás habitaciones no podían verse ya que tenían todas la puerta cerrada.
Todo era sencillo pero con su pequeño toque de gracia.
De una de las puertas salió el chico. Este, ya se había puesto una camiseta pero seguía llevando la ropa interior al descubierto.
-¿Sabes? No me hubiese importado quedarme sólo en ropa interior para ti.-
Haru nerviosa sacó los papeles de la matrícula para cambiar rápidamente de tema.
-Aquí.- Haru dejó los papeles en la mesa que tenía en frente.- El profesor de historia me ha dicho que tienes que rectificar algo de tu matrícula...-
Jinyoung miró los papeles que acababan de caer allí.
Se acercó serio y lo releyó.
-No tiene ningún fallo.- dijo tajante- Devuélveselo al profesor.-
Jinyoung le devolvió la matrícula a Haru.
El humor de Jinyoung había cambiado en un instante.
-Pe...ro...Si no le llevo esto bien al profesor no van a procesar tu matrícula correctamente, ¿sabes?-
-¿Y?-
-Que pueden echarte del...instituto. Y sólo llevas un día.-
-Que hagan lo que quieran.-
Jinyoung se tiró al sofá cerca de la chica, estirando las piernas y acomodándose.
-P-Pero...-
La puerta por la que había salido antes Jinyoung se abrió de pronto. De ella salió una chica bastante alta que parecía extranjera. La chica estaba con un vestido muy corto con el que podía verse su ropa interior. El pelo despeinado le colgaba por los hombros. Esta, salió bostezando y mirando a su alrededor como si se encontrase en Marte.
Jinyoung, que se había levantado de golpe miró a la chica sobresaltado y luego miró a Haru. Su cara totalmente decía que le habían pillado. 
-¿Buenos...días?- 
La chica que acababa de reparar en nuestra presencia nos saludó acercándose yendo de un lado para otro. Parecía ebria.
Jinyoung se acercó a ella para echarla del salón y le ayudó a llevar sus cosas.
La chica se pegaba a él como una lapa. Entre ebria y recién levantada que estaba montó una escena digna de contemplar.
Después de un portazo Jinyoung se giró y empezó a silbar.
-Si querías que no os molestase sólo haberlo dicho. Bueno, arregla los malditos papeles, tengo que irme.- 
Haru se había girado y ni le miraba.
Jinyoung volvió a ir hacia el sofá y cogió los papeles que tenía Haru cogidos. Fue a por un bolígrafo que tenía cerca y empezó a escribir. En menos de un minuto ya lo tenía.
-Listo, ¿satisfecha?- el chico lanzó los papeles sobre la mesa.
Haru los recogió y les echó un vistazo por si se estaba quedando con ella. Ya ni se fiaba de él.
Entonces levantó la vista hacia Jinyoung con cierto aire de sarcasmo.
-¿Qué es esto? ¿Te estás quedando conmigo?-
Haru le dio la vuelta a la matrícula y se la mostró señalando el garabato que había hecho sobre el papel.
Jinyoung que se había dado la vuelta y se fue por una de las puertas, esta vez, la que daba justo al lado de la habitación por donde había salido la chica antes, volvió con un vaso lleno de lo que parecía alcohol.
Posteriormente fue cuando la chica se dio cuenta de que todo este rato le había costado mantenerse de pie. Se movía raro.
-¿Tú también estás...ebrio?-
Lanzó la pregunta casi sin pensar.
-¿Qué importa? ¿Qué haces todavía aquí? Ya acabé con la matrícula.- dijo mientras bebía el contenido de su vaso.
-Has pintado toda tu matrícula. ¿Qué quieres que haga? Ojalá pudiese ya marcharme a casa.- contestó enfadada.
Este no escuchó su comentario. Estaba demasiado ocupado bebiendo.
Haru que odiaba que le ignorasen avanzó hacia él lo más rápido que pudo y le quitó el vaso.
Este enfadado comenzó a protestar.
-¿¡Pero qué...!? Dáme..lo.-
-No. ¿Te has visto? No puedes ni hablar bien.-
-¿¡A ti qué te importa!?- contestó gritando.
-No seas inmaduro.-
-¿Inmaduro? ¿Qué sabrás tú?-
Entonces la chica le pegó un guantazo al no poder aguantarse más.
-Pues sí. Pienso que has faltado a clases por algo serio y estás aquí acostándote con una tía y bebiendo alcohol. In-ma-du-ro.-
Jinyoung se quedó varios segundos mirando a la chica con expresión enojada. Luego su cara se puso blanca y comenzó a llorar.
Haru que no sabía si aquello era una broma o qué es lo que era exactamente, se limitó a mirarle.
No le conocía mucho y lo poco que sabía de él es que era un pervertido y un gilipollas pero no le gustaba ver a la gente llorar. 
Y estaba claro que lloraba de verdad. Quizás se había pasado con el golpe, ¿quizás?
Haru abrazó al chico inmediatamente y este se dejó. Entonces empezó a llorar con más intensidad y apoyó su cabeza sobre el hombro de la chica. Él la abrazaba más y más fuerte. Haru comenzó a acariciarle el cabello como si se tratase de un niño pequeño. Así estuvieron varios minutos hasta que el chico se tranquilizó. Ya no lloraba, simplemente abrazaba a la chica, con todas sus fuerzas y sin soltarla por un segundo.
-L-Lo siento si te he hecho daño con el guantazo...-
El chico no dijo nada.
A Haru le pareció escuchar una pequeña risa pero no sabía si eran sus imaginaciones o sólo se trataba de un suspiro.
Al rato se abrió la puerta. Jinyoung sobresaltado apartó a Haru hacia un lado al ver que Dongwoo apareció por la puerta de la entrada.
Dongwoo se sorprendió al entrar pero no lo aparentó.
Jinyoung que seguía sin palabras se lanzó otra vez sobre el sofá.
-Jin, ten más cuidado que aún no hemos acabado de pagar el sofá, bestia.- entonces puso su mirada en la chica.- No me creo que tú seas la nueva víctima para esta noche de este tipo.-
-¡OYE!- Jinyoung que se había incorporado empezó a gritarle a Dongwoo.
Jinyoung miró a Haru.
-No le hagas caso. Otra cosa, yo te llevaré los papeles mañana, no te preocupes. Esta vez los arreglaré de verdad.- le prometió en tono serio.
-Está bien, pero llévalos de verdad.-
-Por otro lado, ya es muy tarde. ¿Dónde vives?-
-En Ansan...-
-¿¡ANSAN!? ¡Pero si eso está lejísimos de aquí!-
-En tren se llega rápido, son sólo unas paradas.-
-¿Y crees que te voy a dejar ir sola a las once de la noche en tren?-
-¿Once? ¿Pero qué dices...?-
Haru miró su reloj y un poco más y se cae para atrás al ver la hora. Supongo que era normal ya que llegar allí le había costado bastantes horas pero....¡¡¡LAS ONCE!!!
-No. Tú te quedas aquí.-
Dongwoo señaló a Jinyoung.
-Yo la llevaré.-
-¿Pero qué dices? Ni de coña.- Jinyoung se levantó hasta donde estaba Haru y le tiró del brazo.
-Te he dicho que no Jin. Estás muy borracho. De aquí no sales.-
-¡PERO...!-
-No discutas conmigo.-
Al final Jinyoung no tuvo más remedio que obedecer a Dongwoo. Él siempre salía ganando.
Haru se despidió de Jinyoung y salió de allí corriendo. Le quedaba una fuerte batalla por luchar. Su padre cuando llegase a casa realmente se enfadaría por la hora. 


No tardaron en llegar a la estación de tren. La parada de Ansan era de las últimas que hacía esa estación.
-¿Realmente no es mucha molestia acompañarme?- Haru le preguntó al chico antes de que subiesen al vagón.
-Si no lo hago Jin se enfadará conmigo y se lo he prometido con que no tengo más opción.- 
Las puertas se abrieron y dieron el sprint de sus vidas para pillar asientos libres.
Una vez dentro había un gran murmullo formado por los pasajeros. El sonido de las vías se le clavaba en los oídos a Haru como si fuese una estaca.
Esta no paró ni un momento de darle vueltas a algo. Jinyoung. Sentía la curiosidad de saber más sobre él.
-Esto...¿Dongwoo?-
El chico que había estado todo el rato escuchando las conversaciones de los demás pasajeros puso su atención en Haru.
-Dime.-
-Hoy Jin, estaba...quiero decir...¿él siempre es así?-
-¿Así?-
-Si siempre anda bebiendo alcohol o acostándose con chicas.-
Dongwoo miró hacia el frente serio.
-Si te digo que no lo hace a veces te mentiría pero no es que esté todo el día así. Bebe pero con control.-
-Pues hoy no parecía muy "controlado" que digamos.-
-¿Qué? ¿Estás preocupada por él?-
Haru desvió la mirada sonrojada.
-¡NO! Sólo que vivir así es malo y...-
-Ya, ya. Bueno, esto solo suele ocurrir una vez al año así que déjale.-
-¿Una vez al año?- Haru se había perdido en mitad de la conversación.
-Sí. Hoy es el aniversario de la muerte de sus padres. Cada año hace lo mismo para no recordar. Le he dicho mil veces que esa no es la mejor forma de "olvidar" pero no quiere hacerme caso. Es un cabezota y realmente me preocupa. Si sigue así solo conseguirá hacerse daño y nunca podrá asimilarlo.-
Haru no sabía qué decir. Empezaba a encajar todo en su cabeza. 
Entonces Dongwoo le miró.
-Es idiota. No existe otra palabra para definirle mejor. Idiota.-
-Yo no lo sabía...¿qué les pasó...?-
-¿A sus padres? Creo que eso ya debería de contártelo él, ¿no crees?-
Haru volvió a concentrarse en el ruido de las vías del tren. Silencio. Aunque las demás personas estuviesen hablando a voces, para ella lo único que predominaba en aquel vagón era el silencio. El más frío y escalofriante silencio.
Y así continuó su eterno viaje a Ansan.

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