17 de septiembre de 2003.
Su gentil mano acariciándole la cabeza le hacía sentir segura.
Inass que se había pasado un buen rato llorando, tenía los ojos rojos e hinchados como globos.
"Todo va a estar bien".
Baro estaba a su lado sentado en una silla. La niña, tumbada sobre una cama bastante ancha, no paraba de mirarle con los ojos vidriosos.
Aquel día lo comprendió. Quería estar con él siempre. Le gustaba. Le gustaba demasiado. Y lo que empezó siendo un "amor infantil" acabó por ser un amor verdadero. Tan verdadero que sería difícil de olvidar con los años.
15 de mayo de 2014.
La chica abrió los ojos. Ante ella se encontró con una cara masculina. Era Baro. Esta se encontraba recostada en...¿la cama de la enfermería? El fuerte olor a anestesia y antibiótico que había allí le hacía marearse.
Aquella situación le resultaba muy familiar.
"Todo va a estar bien."
Inass cerró los ojos y su mente se llenó recuerdos de aquel día. Aquel día que jugando con Gongchan y Haru se cayó y empezó a sangrar. Baro le curó la herida inmediatamente. El día en el que se enamoró de él. Sus sentimientos no habían cambiado ni un poco desde entonces.
Ahí estaba él de nuevo.
-Inass, ¿estás mejor?-
Inass abrió los ojos de nuevo y se encontró con los del chico. Este se había acercado a ella en cuanto vio que se había despertado. Podía escuchar su respiración.
-S-Sí...-
A la chica se le quebró la voz e incluso ella se sorprendió. Entonces empezó a notar un agudo dolor procedente de la nuca. Se llevó la mano hasta allí e hizo un gesto de sufrimiento.
-¿Te duele mucho, no? Mejor que no te toques. Has sangrado mucho. Menos mal que te vi caer por la ventana y fui a por ti.-
Baro cogió la mano de Inass y empezó a acariciarla.
Inass más atenta a él que a lo que había dicho, soltó una risita.
-¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara?-
Baro esbozó una sonrisa al escuchar a la chica reír.
-Nada. Todo esto me resulta familiar.-
-¿Fa...miliar?- le miró como si estuviese loca.
-Sí. Tú y yo. Siempre que tengo un problema estás ahí, siempre ayudándome, esperando por mí en la meta...- Inass paró de hablar por un momento.- ¿Te acuerdas de la vez que me caí jugando a la pelota con tu hermano y Haru? Tú viniste corriendo a verme.-
-¿Cómo quieres que recuerde eso si estabas haciéndote daño cada dos por tres? Por dios, ¡eras una despistada!- los dos comenzaron a reírse.
-G-Gracias...- Inass apretó fuertemente la mano del chico con sus dos manos.
Baro apartó el pelo que tapaba la cara de Inass y le dedicó una amplia sonrisa. Inass no podía cansarse de contemplarla. Era tan bonita. Tan pura. Tan...inocente.
-Ya va siendo hora de ir a casa. Es muy tarde.- dijo mirando el reloj de su muñeca.
-¿Qué hora es?-
-Casi las 10 de la noche. Has estado inconsciente bastante rato. Hasta la enfermera ya se ha ido. Venga, levántate con cuidado.- Baro agarró a Inass del brazó y le ayudó a bajar de la cama.
Esta se tambaleó un poco al poner los dos pies sobre el suelo pero consiguió mantenerse.
-Te acompaño a casa, no quiero que andes sola por la calle tan tarde.-
Mientras tanto, alguien se estaba congelando de frío en mitad de la calle. Era Dongwoo a quien se le había quedado la chaqueta en el instituto y no paraba de tiritar. Se encontraba en frente de la casa de Inass. Llevaba una hora plantado allí y comenzaba a pensar que sus vecinos creerían que era un acosador o algo por el estilo. Le había costado lo suyo encontrar la dirección de Inass pero cuando Dongwoo se propone algo consigue hacerlo.
Empezaba a desesperarse ya hasta que vio las siluetas de dos personas a lo lejos. ¡Era Inass! Y..ese tal "Baro". No sabía por qué pero no le agradaba nada. Para colmo llevaban juntos en la misma clase desde hace casi más de 3 años.
Dongwoo no quería que este le viese y se escondió detrás del cubo de basura más próximo.
Al poco los dos ya habían llegado y estaban hablando frente a la puerta de la casa de Inass.
Desde donde estaba Dongwoo no se podía escuchar bien su conversación.
Al instante vio a Baro marcharse hacia la derecha. ¡Esta era su oportunidad! Fue corriendo hasta Inass antes de que se metiera en su casa y...
-¡AAAAAAAAAAAAAH!-
Inass pegó tal grito que asustó al propio Dongwoo.
-¿¡PRETENDES MATARME HOY!? ES ESO, ¿¡¡¡NO!!!!? ¿¡Y QUÉ HACES TÚ AQUÍ SI SE PUEDE SABER!?-
Dongwoo le hizo una señal para que bajase el tono de voz. Esta hizo caso. Lo que menos quería ahora es que su madre le pillase con aquel chico allí. Conociéndola seguro que iba a pensar otra cosa.
-Y-Yo...esto...- por más que lo intentase las palabras no salían.
La sinceridad en estos tipos de tema no era la especialidad de Dongwoo.
-Quería disculparme...por lo de hoy...y...- este se metió la mano en el bolsillo del pantalón.- Esto es tuyo.-
El chico sacó un collar plateado.
Inass miró en su bolsillo y vio que no estaba. Comprendió entonces que debió de habérsele caído antes.
Eran un collar de esos en los que podías poner una foto. La chica abrió la rendija para comprobar que aún seguía ahí.
-¿Te gusta ese tío...?-
Inass le miró atónita.
-¡Has visto la foto!-
El collar contenía una foto que Baro y ella que se habían hecho en un fotomatón hace algunos años. Era realmente preciada para ella.
Dongwoo se encogió de hombros.
-Es que...-
-¡Aléjate!-
Detrás de Dongwoo sonó una voz.
-¡Baro!- Inass corrió hasta él y le arrebató la lata de chocolate caliente que tenía en la mano.- Hace mucho frío.- esta empezó a calentarse con el calor de la lata.
Baro puso su mirada en ella.
-¿Qué hace este aquí? ¿Acaso ha venido a molestarte todavía más?-
Baro actúa siempre como la cosa más mona del planeta y verlo así de enfadado era como un nuevo mundo para Inass.
-N-No realmen...-
-A ti quiero decirte algo.- Baro se acercó a Dongwoo desafiante.
Este, callado, simplemente observaba.
-Deja en paz a Inass o la próxima vez no seré amable contigo. No quiero que le hagas daño. Por tu culpa hoy casi se le abre la cabeza. Te parecerá poco.-
Inass cogió a Baro del brazo y lo arrastró hacia ella.
-Está bien Baro. Ahora no me pasa nada y es lo que...-
-¡Cómo vas a estar bien! ¡Este tío...!-
Dongwoo se había dado media vuelta y empezó a caminar.
Baro le miró con cara de desprecio y volvió a calmarse.
-De verdad que me altera...- Baro se puso de cuclillas y empezó a tomarse la lata de café que había comprado.- Me despisto un momento para ir a por unas bebidas y ya estás en problemas. ¿Ves como no puedo dejarte sola?-
Inass le dio un golpe en el hombro.
-No, pero ahora hablando en serio. No quiero que te acerques a Dongwoo. Siempre me ha dado mala espina...- Baro se quedó fijamente mirando a Inass y acto seguido posó su mano sobre la cabeza de la chica como acostumbraba a hacer.
-Y a todo esto ya es muy tarde, deberías ir entrando, tu madre puede que esté preocupada...- el chico se levantó y extendió la mano para ayudar a Inass. Esta la cogió alegremente.
Con un adiós y un largo abrazo se despidieron.
"Todo va a estar bien". O eso pensaban.
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